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jueves, 24 de abril de 2014

CUANDO LA FOTOGRAFÍA ES UNA METÁFORA DE LA PAZ


Por Leonardo Parrini

La opacidad de la niebla no deja ver el horizonte en la escena bucólica. En primer plano, el huerto de una casa rural cercado por una empalizada. En planos posteriores, árboles que emergen de la bruma como fantasmas. La imagen evoca el lugar donde sucedió el suicidio de niños en la localidad serrana de Chunchi. La cámara hace el descubrimiento de seres ausentes, a través del testimonio visual que muestra el entorno donde vivieron su existencia en soledad. Son los grandes ausentes: los hijos de los migrantes de Chunchi. La imagen corresponde a la fotografía galardonada con el Premio de Fotoperiodismo por la Paz Juan Antonio Serrano 2014. El autor, Paúl Navarrete, un joven fotógrafo ecuatoriano con un trajín en varios periódicos y certámenes de fotografía.

Los hijos de la migración

Como hijo de una madre que tuvo que emigrar, he sentido que tengo una deuda pendiente con los otros que se quedaron y no tuvieron una experiencia positiva, dice Paúl, mientras su mirada destella con la evocación de los protagonistas del proyecto que constó de doce fotografías incluidas en el reportaje ganador: Mejor no hablar de los niños suicidas. Mientras esperamos el inicio de la premiación en los patios del Centro de Arte Contemporáneo en Quito, Paúl habla en voz baja, muy cerca de mi grabador, y me dice que el fotoperiodismo es una forma de denuncia,  ¿o de anuncio? Un testimonio de vida. Comencé a fotografiar por el gusto de hacerlo, por ego -dice Paúl- tengo un instrumento poderoso, un lenguaje fuerte y quiero denunciar. Me planteo la alteridad, me fijo en el sujeto, reconocerme como el otro. Humanizar a las personas. El fotoperiodismo es compromiso, es una actitud de vida, me levanto fotógrafo y me acuesto fotógrafo. Las cosas necesitan ser contadas. Ahora busco sensibilizar a la gente y quiero esconderme y mostrar el sujeto.

Para Stephen Ferry -jurado estadounidense galardonado con el World Press Photo-, el tema ganador trata de la descomposición de la familia, narrado en forma inteligente, sensible y con mucho respeto, un tema importante como una forma de mirar a la situación social y entender algo muy humano, cuando un número de adolescentes decide poner fin a su vida en una misma localidad.

Este año el certamen recibió más de setenta trabajos, triplicando el número de participantes del año anterior. Mike Davis, jurado internacional y editor de fotografía del National Geographic, afirma que de 24 trabajos profesionales se seleccionaron seis semifinalistas, lo cual habla de la calidad de los aspirantes al premio. Premiamos la composición, la luz, el color, la distancia entre la cámara y el sujeto y si en la fotografía hay  un momento de interés. Hay dos lados, el corazón del proyecto que proponen, a qué se enfrentan; y el otro lado, si tienen cojones fotográficos, si pueden desarrollar esa idea, si tienen la capacidad fotográfica para hacerlo, concluye Davis.

Un taxi, un encuentro

En su segunda edición el premio incorporó la categoría Estudiantes, entre universitarios amateurs de la fotografía y resultó ganadora Esperanza Maldonado, con el tema Viajeros. Un acontecimiento que ocurre dentro de un taxi y que denota la relación entre el conductor y sus pasajeros a los que conoce desde el primer momento que abordan el vehículo estableciendo una singular interrelación. Son muchos datos que me acercan a quienes suben a mi taxi y me dice a grandes rasgos, quién es, a quién estoy llevando. Nada más al abrir la puerta suelo fijarme, por ejemplo, en su modo de sentarse, en cómo se dirige a mí al indicarme el destino, si viaja dispuesto a mantener una conversación y en tal caso cual será el tema, por qué ha escogido ese tema y no otro y, sobre todo, para qué, con qué intención, o porqué decide permanecer en silencio durante todo el trayecto. De todos ellos, en fin, se saca algo. De todos ellos se aprende algo. Aunque sólo sea para aplicártelo a ti mismo, sostiene un taxista de la localidad de Tumbaco. Esa mirada cotidiana a la vida, se hizo acreedora del premio entre jóvenes fotógrafos iniciáticos.

La paz un motivo del fotoperiodismo

Invocar a la paz en un país como Ecuador, pacífico por convicción, puede resultar una hipérbole del idioma. Pero cuando reflexionamos junto a los organizadores del Premio Fotoperiodismo por la Paz Juan Antonio Serrano emerge un sentido distinto del término. La paz entendida como un estado de convivencia a la cual se accede por la justicia social, la inclusión política, la equidad económica, el respeto a la diversidad y reconocimiento del otro.

Coco Laso del colectivo Paradocs, organizador del certamen, cree que invocar la paz en nombre del joven fotógrafo, Juan Antonio Serrano, que concebía la luz como una metáfora de vida y la paz como un sujeto fotográfico, es devolver un nuevo significado a esta esencial aspiración humana que el Premio reivindica este año en su segunda edición.   

Mike Davis, dijo que la paz tiene que ver con la igualdad la justicia, más que pensar en la paz como un conflicto. No es la paz versus la guerra, sino la paz como una convivencia. La guerra es una pequeña parte de lo que quiere decir conflicto. En ese sentido la paz invocada en el Premio Fotoperiodismo por la Paz Juan Antonio Serrano tiene que ver con el anhelo de justicia, inclusión, equidad, motivos que hacen posible la convivencia pacífica. Esto confirma que la paz puede también ser una metáfora social, registrada bajo la luz reveladora por el fotoperiodismo ecuatoriano.

1 comentario:

  1. Genial! muchas gracias Leonardo, disfrute mucho la entrevista... un abrazo gigante!

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