GRANDES TEMAS - GRANDES HISTORIAS

E c u a d o r - S u d a m é r i c a

martes, 7 de julio de 2015

LAS CONSONANCIAS CON EL PAPA


 
Por Leonardo Parrini     

“Le agradezco, señor Presidente, sus palabras. Le agradezco sus consonancias con mi pensamiento”. Con esta expresión de reconocimiento espontáneo -que no estaba escrita en el discurso oficial del protocolo papal a su arribo al Ecuador-, Francisco subrayó un hecho significativo: Rafael Correa, Presidente del Ecuador, es consonante con el ideario del Pontífice.

Y esta consonancia no implica que las palabras papales tengan un sentido político utilitario. Las expresiones de Francisco no deben servir de pábulo a mezquinos intereses ideológicos, según sugiere cierto medio digital opositor cuando publica que “si el Papa insiste en la corrección política, su visita no servirá para nada”. Menuda miopía intelectual y supino astigmatismo político que distorsiona la realidad. ¿A qué vino el Papa? Pues a coincidir con las esperanzas de un continente aplastado por la inequidad y miseria endémicas. El Papa eligió como entrada a Sudamérica, precisamente, la ruta de Ecuador, Bolivia y Paraguay, tres países históricamente postergados en la geografía continental. Vino a recordarnos que el mensaje de Cristo en la región no es con el poderoso, sino junto a los humildes. Vino acercar el pensamiento social de la iglesia católica con el ideario de pueblos latinoamericanos que buscan redimirse del pecado social de la pobreza. Vino a subrayar la necesidad de vivir en unidad, justicia e inclusión humana. En ese sentido, la consonancia del pensamiento del Papa con nuestro pueblo no es casual, ni premeditada.  

Un ideario de justicia

"El gran pecado social de nuestra América es la injusticia", dijo el Presidente Rafael Correa. El mandatario ha recordado que el pensamiento papal reconoce que "la inequidad, la injusticia, la injusta distribución de las riquezas y de los recursos es fuente de conflictos entre los pueblos, porque supone que el progreso de unos se construye sobre el necesario sacrificio de otros, y que para poder vivir dignamente hay que luchar contra los demás. El bienestar así logrado es injusto en su raíz y atenta contra la dignidad de las personas”.

En consonancia con ese pensamiento, Francisco ha subrayado que  “en el presente, nosotros también podemos encontrar en el evangelio las claves que nos permitan afrontar los desafíos actuales, valorando las diferencias, fomentando el diálogo y la participación sin exclusiones, para que los logros y todo este progreso en desarrollo que se está consiguiendo se consolide y se garantice un futuro mejor para todos, poniendo una especial atención en nuestros hermanos más frágiles y en las minorías más vulnerables que son la deuda que todavía toda América Latina tiene. Para esto, señor presidente, podrá contar siempre con el compromiso y la colaboración de la Iglesia, para servir a este pueblo ecuatoriano que se ha puesto de pie con dignidad".

Motivado por la unidad de criterios con el Pontífice, el Presidente Correa destacó que “la Iglesia latinoamericana nos ha dado extraordinarios pastores, como Monseñor Óscar Arnulfo Romero, mártir de nuestra América…nuestro Leonidas Proaño, el obispo de los indios, quien luchó por la verdad, por la vida, por la libertad, por la justicia, los valores del reino de Dios como él los llamaba. Nos dio un Hélder Cámara. Ahora esa iglesia nos la da usted, Francisco, el primer papa latinoamericano”.

Francisco manifestó con notoria convicción: Nuestra fe siempre es revolucionaria, ese es nuestro constante grito. Una revolución que empieza en la intimidad de su pensamiento arraigado a la lucha por erradicar el pecado social de la miseria. Una doctrina unitaria y creativa de nuevas formas de armonía entre los seres humanos. Una enseñanza poderosa resumida en una verdad innegable: La vida es un tesoro precioso, pero solo lo descubrimos cuando lo compartimos con los demás, concluye Francisco.

lunes, 6 de julio de 2015

GRECIA: DE LA SABIDURÍA A LA CRISIS


 
Por Leonardo Parrini

En la inolvidable escena del filme Zorba el griego, (1964) en la arena de una playa cretense, Zorba baila Sirtaki con Basil. Es un símbolo que ha prevalecido en la memoria cada vez que evocamos la isla de caseríos blancos que fulguran al sol bajo un cielo intensamente azul. No en vano Zorba dijo a su amigo Basil, en un resplandor de sabiduría: Vale la pena vivir la vida como si fuésemos a morir mañana… ¿o más bien vivirla como si nunca fuésemos a morir?
 
Esa imagen de Grecia y su gente alegre que vive la existencia como un canto a la vida, contrasta con la actual realidad de la cuna de la sabiduría y la democracia. Los griegos antiguos tenían un lema: la crisis es un momento culminante de un desequilibrio de la vida. La crisis -término de origen griego-, que supone ruptura, cambio para superar el mal, de algún modo refleja la situación límite que vive actualmente la Grecia.

El límite llegó a su apogeo este domingo con la negativa popular en un referéndum a las “medidas económicas de austeridad” impuestas por la Troika –trilogía en ruso- que conforman la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central Europeo (BCE). El gobierno de corte izquierdista de Alexis Tsipiras convocó al plebiscito para dirimir con el voto popular la presión de los organismos de crédito internacional. La troika había aprobado un plan de ayuda de 110.000 millones en abril de 2010 y un segundo paquete de ayuda por 109.000 millones en julio de 2011 y en replica obligó a Grecia a adoptar medidas economías de ajuste antipopular. El pueblo griego dijo NO en el referéndum a las presiones internacionales, respuesta que fue interpretada como una negativa a toda Europa que implica el abandono griego de la eurozona. Los resultados del referendo a favor del no son un primer paso al freno a la "dictadura" financiera que intenta establecer el eurogrupo a cambio del "rescate financiero".
Los resultados del referendo popular que se desarrolló en Grecia este domingo a favor del “No”, constituyen el primer paso para que la nación helena coloque un freno a la dictadura financiera que intenta establecer el Eurogrupo a cambio del “rescate financiero”

Este contenido ha sido publicado originalmente por teleSUR bajo la siguiente dirección:
http://www.telesurtv.net/news/Grecia-gano-el-primer-paso-contra-el-terrorismo-financiero-20150705-0046.html. Si piensa hacer uso del mismo, por favor, cite la fuente y coloque un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. www.teleSURtv.netresuktadois
Los resultados del referendo popular que se desarrolló en Grecia este domingo a favor del “No”, constituyen el primer paso para que la nación helena coloque un freno a la dictadura financiera que intenta establecer el Eurogrupo a cambio del “rescate financiero”

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Los resultados del referendo popular que se desarrolló en Grecia este domingo a favor del “No”, constituyen el primer paso para que la nación helena coloque un freno a la dictadura financiera que intenta establecer el Eurogrupo a cambio del “rescate financiero”

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Los resultados del referendo popular que se desarrolló en Grecia este domingo a favor del “No”, constituyen el primer paso para que la nación helena coloque un freno a la dictadura financiera que intenta establecer el Eurogrupo a cambio del “rescate financiero”

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Los resultados del referendo popular que se desarrolló en Grecia este domingo a favor del “No”, constituyen el primer paso para que la nación helena coloque un freno a la dictadura financiera que intenta establecer el Eurogrupo a cambio del “rescate financiero”

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Los resultados del referendo popular que se desarrolló en Grecia este domingo a favor del “No”, constituyen el primer paso para que la nación helena coloque un freno a la dictadura financiera que intenta establecer el Eurogrupo a cambio del “rescate financiero”

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Crisis agravada
La crisis se remonta al 2004 cuando Grecia falseó su contabilidad para entrar en el euro, luego de lo cual tuvo que pedir ayuda a Europa, a través de dos “rescates” económicos que solventaron los bancos alemanes. En general se sostiene que la crisis de la deuda fue provocada por la turbulencia generada por la gran recesión, pero que la causa raíz para su erupción fue una combinación de debilidades estructurales en la economía griega junto con la pre-existencia por más de una década de elevados niveles de deuda y déficits a niveles de PIB con respecto a las cuentas públicas griegas. 

Tras cinco años de recortes dictados por la troika, los problemas económicos de Grecia persisten al punto que Atenas anuncio cierre de sus bancos, de la Bolsa y la imposición de controles de capital. Por su parte los alemanes consideran el No griego a las medidas de ajuste como un rechazo a las normas del juego, que implica una seria dificultad para seguir proporcionando programas millonarios de ayuda económica al país heleno. El ministro alemán Wolfgang Schäuble, da por imposible la situación y considera que lo mejor es dejar caer a Grecia y avanzar en la integración de los 18 países que queden en el euro.

Los expertos observadores consideran que “el gran desafío es la quiebra de la banca griega, que condenaría al país entero y elevaría la probabilidad de salir del euro. Si el BCE corta el grifo, incluso si lo mantiene, la banca puede colapsar en unas horas. Necesitan recapitalizarse para reabrir y para ello hay básicamente dos opciones: dinero público europeo o dinero público griego. En el segundo caso, como Atenas no dispone de fondos, la opción de una moneda paralela gana peso”.

Los griegos saben que sin bancos no hay paraíso. El país difícilmente pude subsistir sin apoyo financiero, bajo el riesgo de que su economía se estanque definitivamente. Atenas se quedó sin bancos operativos luego de que el BCE rechazó la idea de ampliar la financiación de emergencia a Grecia. La crisis ha adquirido una nueva dimensión. El ministro Alexis Tsipras, confirmó la imposición de controles de capital y culpo a los bancos extranjeros acreedores y al Eurogrupo de obligarle a tomar esas medidas. 

La noticia consume a la noticia. La crónica de prensa resume en estos términos la crisis griega: La confianza de los griegos en sus bancos se esfuma. Y lo que es peor: la confianza entre Atenas y los acreedores ha desaparecido. Mañana expira el rescate, y el BCE puede verse obligado a cortarle el grifo definitivamente a Grecia. Más aún si Atenas no paga al FMI los 1.500 millones que vencen mañana. A Atenas se le acaba el aire en medio de una atmósfera completamente enrarecida.

Bajo el cielo intensamente azul de una playa en la isla cretense, Zorba sonríe al ritmo del Sirtaki. Eran días de una década menos hostil para los griegos. O mejor, eran otras utopías acaso más cercanas al corazón de un pueblo que, pese a su ruptura momentánea, deberá encontrar el camino para superar la crisis. Una conjunción entre el saber pensar y el saber hacer, como decían los antiguos padres de la sabiduría griega.      

domingo, 5 de julio de 2015

FRANCISCO, EL PAPA MEDIADOR

La fe es indestructible e inexplicable por la vía de la razón; del mismo modo que la razón no requiere de la fe para legitimarse a sí misma. Este principio, acaso, permita comprender más a fondo los gestos y señales emitidas por Francisco, el Papa sudamericano que está cambiando la forma de hacer política desde la mirada cristiana.  El cambio es un giro, no solo de perspectiva y de ubicación, sino de sentido. De jueces supremos, hoy los monarcas del Vaticano se proyectan como mediadores frente a los conflictos que asolan a varias regiones del mundo. La intervención de la Iglesia católica va más allá de una opinión, una oración o un edicto papal, para convertirse en política de Estado de sistemática actuación internacional. La política pública del Estado Vaticano se posiciona como la diplomacia de la conciliación. En esa gestión el Papa Francisco ha puesto en práctica gestos de entendimiento con sus contrarios, dialécticamente ubicados en la otra orilla. No pocos son los Estados, instituciones y personas que han recibido una palabra, un petitorio y un espacio de diálogo nunca antes visto -desde hace muchas décadas- protagonizado por la Iglesia Católica con sus contrapartes, lo que convierte al Pontífice en un interlocutor válido.

El modelo de gestión del Vaticano ha estado impregnado por signos de realismo político, prestancia moral y lucidez intelectual a la hora de mirar los problemas y contradicciones casa a dentro y en el resto del mundo. A pocos meses de iniciado su pontificado en el 2013, Jorge Mario Bergoglio puso literalmente el dedo en la llaga al intervenir el Instituto para las Obras de Religión (IOR), que en principio debía servir de caja para administrar el gasto corriente de la ciudad Estado y algunos de sus organismos. Pero el IOR “se había convertido en una entidad no solo similar a cualquier banca privada de inversiones, sino que era utilizada por capitales de dudoso origen para borrar sus trazas en el circuito internacional y por miembros de la curia relacionados por la justicia italiana con escándalos de corrupción”.

En otro tema candente, Francisco llevó a la iglesia a posiciones inéditas en relación con la comunidad homosexual, así como la aceptación al sacramento de la Eucaristía de los divorciados que ahora conviven con otra persona. La postura eclesiástica en temas relacionados con la sexualidad, dio un “cambio dramático de tono". En un documento del Sínodo de Obispos del Vaticano se dice que los homosexuales tienen “dones y atributos para ofrecer” y se cuestiona “si el catolicismo podría aceptar a los gays y reconocer los aspectos positivos de las parejas del mismo sexo”. Esto implica que el discurso papal tiene una vertiente: la Iglesia no debe contraponerse a nadie, sino abrir sus brazos a todos, sea cual sea su sensibilidad y concepción de la sexualidad e incluir a "la pluralidad y la diversidad".

Mediación internacional

La diplomacia mediadora internacional del Papa Francisco abarca conflictos candentes en la última década, cuyos antecedentes se remontan a varios años atrás. Recién iniciado su papado, Francisco reunió en el Vaticano a israelíes y palestinos para “rezar juntos por la paz”. Lo hizo después de un viaje a Tierra Santa en el que se conmovió ante el muro de los sufrimientos mutuos. “Construir la paz es difícil”, dijo el Papa, “pero vivir sin ella es un tormento”. Luego, engrasando la vieja maquinaria diplomática del Vaticano, Francisco ha demostrado acierto en su labor mediadora entre EE.UU y Cuba, de la que se conoce una mínima parte. Esta gestión “supone solo la faceta más amable y exitosa de un empeño diplomático muy amplio y complicado”. Obama reconoció que la voz papal es “una voz que hay que escuchar” y Raúl Castro dijo que si el Papa “sigue así volveré a rezar y regreso a la Iglesia”, haciendo gala de un ateísmo, por lo demás, versátil. El apoyo del Vaticano al proceso de normalización de las relaciones cubano-norteamericanas constituye “un blindaje moral y político de primer nivel”, según han dicho los observadores. Mientras que la visita papal en septiembre a la isla, se espera sea “un apoyo radical a la distención” entre Cuba y los EE.UU.

Un esfuerzo importante del Papa tuvo sus frutos cuando logró que occidente no lanzara un ataque sobre Siria, lo que le valió el respeto de los líderes rusos. Recientemente ha ofrecido los servicios de su diplomacia para mediar en el conflicto colombiano. En otros puntos del planeta, han sido preocupación papal los cristianos perseguidos por el Estado Islámico o las guerras de África. En una intervención sobre la política de Turquía, el Papa expresó que la matanza de 1,5 millones de armenios a manos turcas en 1915, “es el primer genocidio del siglo XX”.

Diálogo con ateos

El pragmatismo de la política papal retoma la idea de una fe separada de la ideología, como un principio básico. Esto ha hecho posible entendimientos que Francisco ha mostrado con líderes como José Mujica de Uruguay y Raúl Castro de Cuba, contrarios a la doctrina católica. Dichos acercamientos se han dado en mejores términos que con los propios católicos tradicionales, que lo critican por su apertura y por remozar al Vaticano de “los viejos símbolos del poder papal”. La postura de Francisco está recordando a la Iglesia que existe “otro modo religioso de ver las cosas y la vida, y que no es indispensable la fe en Dios para sacrificarse por el prójimo”. El diálogo con los ateos parte de un supuesto: los verdaderos ateos no son los que niegan Dios, sino al próximo. El Papa parece privilegiar a quienes “hacen algo por los demás”, sin preguntar si creen o no en Dios. No en vano, Jorge Mario Bergoglio sigue más al cristianismo de los orígenes que el de las teologías medievales; aquel que recuerda que Jesús fue un laico, un seglar, no un miembro de la casta sacerdotal.

Francisco, el Pontífice que prepara sus propios alimentos, pollo frito, entre otros platos típicos de su país natal y que considera que “no hay necesidad de amenazar con el infierno, ni seducir con el paraíso para hacer el bien", vendrá próximamente al Ecuador. Este cura latinoamericano que cambió la política exterior del Vaticano, que se emociona con los triunfos de su club deportivo preferido y se toma un café cada mañana, haciendo “gala de una vida austera y sencilla”, nos visitará. ¿A qué viene Francisco a nuestro país? Sin duda, a ceñir vínculos con un pueblo hermano de Argentina. Viene a estrechar la mano a un Presidente Correa que ha demostrado sumisión a la política del Vaticano. Viene, esencialmente, a tender puentes entre un Estado “plurinacional e intercultural” y su pueblo. Un Gobierno llamado a representar a católicos y ateos, a negros y blancos, a indios y mestizos, sin distinción de credo, condición social o raza. El Papa Francisco viene a consolidar su ascendiente en un territorio latinoamericano en unidad, frente a los desafíos de vencer la pobreza, la inequidad y ganar la batalla por la inclusión económica y la justicia social, como principios políticos, más temprano que tarde, irrenunciables. 

UNA HISTORIA DE HÉROES


Por Leonardo Parrini

El deporte, la política y el amor tienen algo en común como vertientes de una misma pasión. El ímpetu de hacer emerger lo bueno y lo malo de un ser humano, lo grande y lo pequeño de un pueblo. Y provocar distintas heridas. Motivar diversas alegrías. Sumirnos en discordantes duelos. Los griegos, habían descubierto el leiv motiv unificador de estas tres gestas humanas y por eso su mitología está tan pletórica de héroes. Seres mitológicos que vencieron la voluntad de los dioses, para torcer el destino y cumplir un sino de gloria o de tragedia. Pero en la vida cotidiana también emergen héroes que vencen el derrotero vital y se consagran, con y sin la voluntad de dioses vencidos.

Ayer mientras miraba en el televisor la final de la Copa América de futbol, jugada en el Estadio Nacional de Santiago de Chile, evoqué una historia de héroes. El mítico escenario deportivo de la capital chilena, inaugurado en 1938, otrora fue un campo de concentración donde padecieron cárcel, tortura y muerte los presos políticos de la dictadura militar de Pinochet. Luego del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 que acabó con el Gobierno revolucionario de Salvador Allende, la primera medida represiva del dictador fue abrir las instalaciones del Estadio Nacional como campo de concentración. En el recinto con capacidad para 80 mil personas, pasaron como detenidos más de 40 mil hombres y mujeres, sin ninguna garantía legal o política. Encapuchados se paseaban entre los prisioneros delatando a los militantes de partidos de izquierdas que eran torturados por los militares y luego fusilados. Fueron los héroes que sucumbieron por la liberación de la Patria de Neruda.  

La historia cambia. Un día de marzo de 1990 la democracia retornó a Chile y la memoria registró al Estadio Nacional como uno de los sitios más denigrantes de la geografía del país. En la medida de que Chile recuperaba y consolidaba su convivencia democrática, el Estadio Nacional volvió a abrir sus puertas a la vida y fue escenario de gestas deportivas como la Copa América Chile 2015. Un certamen que tuvo héroes que dejaron su arrojo en la cancha en una batalla por la gloria deportiva continental. Ambos planteles integrados por futbolistas de elite mundial jugaron con la pasión que reclama el futbol. Y en el césped verde, con un marco de miles de banderas del tricolor chileno, matizado por espacios de emblemas albicelestes. La tarde fue de gloria, fue un canto a la vida.

Allí estaba Lionel Messi, el rey sin corona, que ha  tenido que resignar que la escuadra argentina pase veinte años sin coronarse campeón en seis finales perdidas, entre las que destacan la Copa Rey Fahd 1985, Copa América 2004 y 2007,  Copa Confederaciones 2005 y ayer la Copa América 2015. El crack argentino lloró su derrota frente a Chile. El Obelisco, sitio de festejos deportivos en Buenos Aires, ayer era un espacio desierto. Las banderas albicelestes fueron replegadas y los pitos y bocinas guardaron un triste silencio en la capital bonaerense.

En contraste, los héroes de la roja liderados por el arquero Claudio Bravo que atajó un tiro de penal de Ever Banega, desequilibrando el marcador a favor de Chile, y Alexis Sánchez que convirtió el gol de la victoria 4x1 de penal, serán recordados como los dioses del Olimpo. La Plaza Italia, lugar donde los chilenos festejan los triunfos deportivos fue el escenario de la fiesta popular por haber conseguido el campeonato de la Copa America 2015. Había sido una jornada de héroes deportivos emergidos de las barridas de Santiago y de otras ciudades del país que se convirtieron en estrellas del futbol mundial.

La vida suele reunir en una misma pasión a la política, el deporte y el amor. El joven de origen humilde y vocero de la lucha mapuche, el centro campista de Colo Colo y seleccionado nacional Jean Beausejour, tuvo un instante de evocación para los detenidos y caídos en el Estadio Nacional de Chile. El célebre futbolista de la tricolor resumió el momento histórico de la sede deportiva con una frase que hace justicia a esta historia de héroes: "En un lugar donde hubo tanta tristeza y muerte, hoy le dimos una alegría enorme a Chile".

sábado, 4 de julio de 2015

EL PAÍS QUE RECIBE A FRANCISCO


Foto El Comercio
Por Leonardo Parrini

Ecuador ya cambió, dice la pancarta colgada en la fachada de un edificio junto al logotipo de fractales multicolores que identifica la presencia del Estado en oficinas públicas. Más allá de que la frase nos guste o se convierta en otra afirmación emanada de la creatividad de algún publicista, cabe una pregunta de rigor: ¿Y en qué sentido el país cambió?

Los noticieros de la televisión y las crónicas de prensa, día a día muestran la imagen de un país similar al pasado. Convulsionado cuando gobernaban políticos financiados por banqueros vinculados a los medios de comunicación, convertidos en caja de resonancia de un territorio donde imperaba la corrupción y la injusticia a todo nivel. El país de Manuelito decíamos, para referirnos al territorio del odio y la frustración, donde el ineficiente cobraba coima para ser un poco menos inepto. El país del golpismo que en menos de una década cambió cuatro presidentes en golpes de Estado constitucionales. Un país sin ética ni moral pública o privada, que vivía la venganza como forma de hacer justicia por mano propia.

El país de la política ampulosa, embustera y demagógica. El país de los cenicerazos en el Congreso y de las invitaciones públicas a mear al contrincante. El país vergonzoso de la represión violenta y el crimen de Estado que cobró víctimas inocentes, como los niños Restrepo. El país del feriado bancario en el peor atraco perpetrado a miles de ahorristas que confiaron en un sistema financiero que los estafó con la anuencia del Estado. El país del pasado que añora una oposición envalentonada que hoy recurre a las viejas prácticas de la violencia física y verbal. El Ecuador que anhelan quienes se la juegan por el contubernio golpista a la luz del día, auspiciado por funcionarios atornillados por más de dos décadas en cargos públicos y que subsisten parapetados en sus feudos regionales.  

El Ecuador no ha cambiado para los políticos responsables de la miseria e inequidad que nos heredaron. El país no ha cambiado para garroteros a sueldo, -traídos de Venezuela,- a crear el caos en las calles y golpear a policías que tienen la misión de impedir la escalada de violencia. Un clima que forma parte de la estrategia de políticos que se valen de una turba que pretende ingresar al Palacio de Gobierno con claras intenciones golpistas. Ese país quieren mostrar al Papa Francisco y conseguir una frase del prelado en contra del régimen para reproducirla en los medios que desprestigian al Estado. Ese es el Ecuador que propician políticos sin vigencia, fenecidos y revividos por el odio a un Gobierno que ostenta ocho triunfos electorales. Políticos que vienen del fracaso en la partidocracia por traicionar sus principios. Ambiciosos de figurar y trepar al poder para enriquecerse y favorecer a sus compinches en ingentes negocios perpetrados con viejas mañas. Políticos que pierden la credibilidad y prestigio, porque se pasan de la oposición a la sedición.  

Contra esos políticos, Rafael Correa se propuso cambiar el país de Manuelito. Acaso lo haya conseguido en menor intensidad de lo que proclama la frase colgada en el edificio público. Quizá para muchos ecuatorianos el cambio no sea perceptible, porque no se los convocó debidamente. Es posible que no se hayan apropiado de trasformaciones revolucionarias, más fáciles de negar que de admitir, y que están a vista y paciencia de todos. Acaso Correa en su tentativa de cambiar al Ecuador, esté llamado a sucumbir en el intento. Y su destino sea convertirse en el presidente mártir, después de vivir su vida en un infierno, mientras nos prometía un paraíso, como dice Lucre Maldonado. Llamar al diálogo sin un poder de convocatoria alternativo, puede ser una ingenuidad que muestra la buena fe del régimen pero también sus flancos débiles. Llamar al concenso en democracia con golpistas en las calles, significa no controlar con efectividad lo que está en marcha en el país. Llamar al entendimiento, mientras entre bambalinas sucede la tramoya de la sedición en marcha, puede ser un error fatal.

Correa que sinceró la política y desenmascaró a los fariseos que dejó sin piso y sin techo de vidrio, ahora quieren hacerlo pagar caro el costo de su cruzada transformadora. El corrupto que bailaba en los proscenios se vuelve impoluto para criticar la moral del régimen. El banquero que estafó al país desde su oficina financiera, se vuelve austero para denunciar presuntos bienes presidenciales. El violento intemperante clama paz, en su reducto edilicio porteño. El vocinglero presentador de la tele, se vuelve todavía más locuaz para interpelar al Mandatario.

El país de Manuelito pareciera seguir intacto, pese a la frase colgada en el edifico público. El Ecuador que anhelan mostrar al Papa quienes orquestan el caos y auguran el desastre, es otro y es el mismo. Los fariseos que se golpearán el pecho de hinojos ante el Pontífice, deberán confesar el pecado social de la miseria, la corrupción y la injusticia que heredaron al país que se esfuerza por convertirse en una nación distinta. Mientras las mayorías se resistan a la manipulación de las elites, no podrá imponerse el demérito por sobre el sentido común de los ecuatorianos. Es hora de escuchar la voz del pueblo que con su natural inteligencia, impedirá la vuelta perversa al país de Manuelito.

miércoles, 1 de julio de 2015

¿DÓNDE SE PERDIÓ RAFAEL CORREA?


 
Por Lucrecia Maldonado

Cuenta Eduardo Galeano que hacia el final de su vida don Simón Rodríguez, el maestro de Simón Bolívar, se quejó amargamente: “Yo quise hacer de la tierra un paraíso para todos, y la convertí en un infierno para mí”.

¿Será ese el destino de todos los que, en algún momento de su existencia deciden que el mundo no está bien y que hay que jugársela por hacer algunos cambios? Recuerdo ese país que muchos añoran, el anterior al gobierno de Correa. Ese vivir en la permanente zozobra de que algo iba a pasar. Algo malo, claro. La tremenda vergüenza de ser conocidos por una inolvidable castradora, de que el Presidente de la República baile “El rock de la cárcel” en una tarima, de que vuelvan a ‘congelar’ el dinero de todo el país en los templos del dios Mammón, o de que se corra la voz de que el que anunció “cambiar al Ecuador o morir en el intento” salga huyendo en helicóptero sin haber conseguido ni lo uno ni lo otro.

No se puede negar que no faltaban emociones fuertes, y que la vida tenía su lado divertido y lúdico: los paros anuales con que la UNE le regalaba a los niños de escuelas y colegios fiscales por lo menos quince días de vacaciones adicionales, por ejemplo. O las sufridas mujeres tramitadoras con niños sostenidos a la espalda por sábanas mugrientas que recogían de antemano toda la documentación para el trámite que fuera en las colas del Registro Civil, la Comandancia de Tránsito o la Cancillería para facilitarnos la vida a cambio de un precio módico. Y también tuvimos nuestra modesta época de terror, en donde un émulo de Videla, Pinochet y Cía. nos liberó de la guerrilla y el terrorismo de un lado aplicándonos lo mismo pero del otro. Tal vez, como suele suceder con los hijos de personas con alcoholismo, nos acostumbramos a vivir mal.

Entonces aparece Rafael Correa y decide que así no se puede seguir. En realidad mucha gente ya lo pensaba. Pero cada derrocamiento de un ‘líder’ no hacía si no llevarnos a otro peor. En ese momento llega él con ideas claras, con impulso transformador, y de repente nosotros también despertamos, bueno, una parte de nosotros. Solo que Correa trae una palabra que provoca escalofríos en ciertos ámbitos: socialismo. Y no es el único en Latinoamérica. Entonces aquellos a quienes esa palabra les asusta arman una estrategia que podríamos llamar… de vecinas, pero diabólicas.

Lo primero fue el rumor. No importa cuán absurdo pudiera ser. Decían que a los que teníamos una casa con tres dormitorios nos iban a obligar a recibir a una persona extra. Decían que “nos iban a quitar los guaguas”. Decían (y siguen diciendo porque en realidad es uno de los pocos miedo que todavía nos pueden meter) que se iba a acabar la dolarización y nuestra economía se iba a ir a pique. Algún alucinado hasta vio los contenedores con la nueva moneda en el puerto de Guayaquil. Ahí deben seguir, supongo.

Lo segundo fue la descalificación. Sostenida. Falaz. En todos los frentes. Al igual que el hombre que arrancha el bolso de una mujer y luego, apostado en una esquina esconde el botín y comienza a mostrar el camino a los que persiguen al ladrón diciendo “se fue por ahí”, señalando la zona más oscura de la calle, los nada perfectos líderes de oposición y los inefables comunicadores sociales de ídem comienzan a acusar a Rafael Correa de lo que ellos mismo han sido y han hecho inveteradamente, en uno de los más demenciales procesos de esquizofrenia social jamás vistos. Es prepotente, dice Carlos Vera. Es grosero y soez, dice Nebot. Es corrupto, clama Abdalá Bucaram. Es dictador, gimotea quien se proclamó Dictócrata. Es irónico y mordaz, se queja el Pájaro Febres Cordero. Es irrespetuoso, se lamenta Bonil. Es tirano, acusan los socialcristianos camuflados bajo un nombre que no consigue más que evidenciarlos peor, como si no hubieran sido discípulos del peor tirano que este país ha visto después de García Moreno.

Lo triste es que Rafael Correa cae en el juego. Promete cosas que tal vez no pueda cumplir, como la conservación del Yasuní. Se defiende inoportunamente como si con sus acciones no bastara. Cede a las provocaciones como un niño al que han dejado solo frente a una vitrina abierta repleta de chocolates. Y además se pelea con quienes podrían ser sus aliados. De gana, diríamos en ecuatoriano: de ganita. Sin necesidad, corroborando las acusaciones de los virtuosos e impolutos líderes de otrora. Con acciones impulsivas, eventualmente le da la razón al enemigo y convierte en héroes a quienes deberían permanecer ignorados, al menos por el dudoso mérito de insultar de obra al único Presidente que ha ganado más de diez elecciones consecutivas en este país. Presta oídos a asesores más interesados que leales.

Y está también ese catolicismo del que no puede despojarse, como todo niño que fue educado en el ejemplo de santo Domingo Sabio y el pánico al infierno por toda la eternidad. Entonces sufren las mujeres en sus derechos sexuales y reproductivos. Auspicia la venida del Papa con pompa y boato. Y se niega a transar en temas que no son para tanto.

No sé si, como afirman algunos, la corrupción también campee en ciertas áreas de su gobierno. Es difícil comprobarlo, y es más difícil que no sea así, porque aunque las élites desplazadas no le hayan dado permiso, Rafael Correa es un ser humano y no tiene por qué ser perfecto. Ha sido el mejor, y en mucho. Con eso basta.  O debería bastarle, y sobre todo bastarnos a la gente de buena voluntad. A veces yo también me he decepcionado. Hay cosas que no apruebo, que no puedo aprobar. Pero es lo de menos. La lista de aciertos es infinitamente mayor que la de errores, digan lo que digan.

Acosado por una jauría que no ceja en su empeño, Rafael Correa ha perdido bastante de la inocencia primigenia, de la frescura que nos hizo amarlo y elegirlo tantas veces consecutivas. Lentamente, las masas van cediendo a la manipulación de las élites, y le harán falta toda la inteligencia y el valor para revertir esa vuelta perversa. Pero ese es el precio –que nadie más ha querido pagar – de jugársela por una utopía: que, llegado el momento, el poder nos ensucie un poquito el corazón. Y otro, tal vez mucho más íntimo y desgarrador: que el altruismo de querer hacer de un país como este un paraíso para las mayorías termine convirtiendo su vida en el infierno del odio y el acoso de las poderosas minorías no solo locales, ellas sí prepotentes, corruptas, tiranas… y de largo.