GRANDES TEMAS - GRANDES HISTORIAS

E c u a d o r - S u d a m é r i c a

viernes, 10 de agosto de 2012

RAÚL PÉREZ TORRES, EL DE ENTONCES...






Militante de la literatura y de la vida

Por Leonardo Parrini

Asoma su estampa en la terraza de la fachada blanca que da a la calle y confirmo lo que venía dándome vueltas en la cabeza, mientras me encaminaba hasta su morada en un barrio del norte de Quito. Alli estaba su rostro incásico, pétreo, ideal para ser esculpido por sus rasgos firmes, rotundos, marcados por la vida y la herencia de una raza de la cual profesa orgullo.

Raúl Pérez Torres, un registrador vital que no traiciona a su tiempo histórico, sigue siendo el de entonces, el escritor prolífero de una obra esencialmente comprometida con los destinos de su país y de un mundo distinto. Un narrador de un “sensualismo amargo y desbordado” que deja honda huella en las letras ecuatorianas.

Hoy que retorna a la Casa de la Cultura Ecuatoriana como su flamante presidente, Raúl reitera su compromiso de democratizar la cultura, un gesto adquirido entonces cuando nació militante de la literatura y de la vida.

Has dicho que el tiempo que vivimos no nos deja ver pasar el tiempo. ¿A qué tiempo te refieres?

-Hay un último libro de Vargas Llosa que es sobre la civilización del espectáculo, es decir, ha cambiado tanto aquello de la producción de la cultura, que para mí es toda la producción de la tierra, es lo que el hombre y la mujer agregan a la naturaleza, son todas las formas de expresión que tenemos en la vida. Pero eso es para tratar de hacernos y ser felices: el compañerismo, la solidaridad, porque ahora hay un tiempo que te consume absolutamente en banalidades. Es el tiempo de la banalidad, es el tiempo del micro mercado, del súper mercado. Conversaba con un compañero y hablábamos muy melancólicamente que nosotros íbamos al parque nos reuníamos los amigos, la jorga, los primeros amores en el parque, en la iglesia, lugares ricos para el espíritu. Ahora los encuentros son en el centro comercial, pero ahí no se da un encuentro afectivo ni efectivo, estamos viendo las mercancías, comparando las mercancías. Nuestros hijos se silencian frente a la computadora, están pasando dos, tres días y alli apenas una pregunta, apenas una relación, pero nada de aquello fraterno y solidario con lo que nosotros vivimos. No te quiero decir que todo tiempo pasado fue mejor, pero quizás fue más afectivo, más amoroso. Ahora hay una frialdad tremenda que yo siento también. Se la siente porque las nuevas generaciones son las del teléfono, de la computadora, del internet, que está muy bien; pero, para mí la caja, la computadora puede ser perversa, como puede ser un motivo de conocimiento, tu puedes encontrar de todo alli. El comportamiento social, educativo y humano que tú tengas con tus hijos de amor, de afectividad, puede dar para que la tecnología y esta robotización del ser, sea para mejor, para ser más felices, que no sea para ser más solitarios. Es una nueva enfermedad de la soledad.

Raúl has sido y eres certero caracterizador de nuestro tiempo, hace algunas décadas escribiste tu obra, la famosa Teoría del desencanto. Raúl, ese desencanto ¿sigue vigente, contra que tenemos que desencantarnos hoy?

-Es decir, en este momento de mi vida no siento un desencanto, siento que debo participar en lo que esta sucediendo. Me parece que en los pueblos de América Latina, ese Bolívar que despierta cada cien años, está despertando. Tengo gusto por las cosas que pasan, quiero participar, quiero ser solidario con las cosas que suceden en Uruguay, en Paraguay, en Argentina, en Ecuador. Me parece que no podemos ser traicioneros de nuestro tiempo, ni de nuestra historia. Estamos frente a ese monstruo unipolítico que es el capitalismo. Pero América Latina está dando ese otro rostro que es el de estar en contra de esos neo colonialismos, de todo lo que hemos sufrido, esa explotación y miseria, primero por los españoles después por los gringos y por tantos otros países que solo han tenido la fortaleza para destruirnos y despojarnos. Entonces quiero ser como he sido siempre, toda mi vida he sido de izquierda, empecé en el Partido Comunista, termine en Liberación Nacional; y mi manera de ser, es ser consecuente con mi sociedad, con mi historia y con mi pueblo.

Y esa consecuencia habla de un Raúl Pérez no desencantado, de un hombre con una visión esperanzadora, por así decirlo, pero esa visión contradice en alguna forma la afirmación de Abdón Ubidia que dice que estamos solos en el mundo sin dioses, en un tiempo donde se han perdido los referentes que él llama a rescatar. ¿Compartes esta visión de Ubidia?

-No, Abdón es un poco trágico, en ese sentido. El escritor está solo frente al mundo, eso sí. El escritor está solo, nadie le puede ayudar a escribir. Él es un profesional de la escritura, sabe que somos un poco atormentados con la palabra, con la letra y la significación que tiene la palabra, con esa maravillosa magia, misterio, que entraña la palabra y la frase y la lucha desesperada que tenemos. Pero lo otro: tienes que ser también un ente colectivo, tu soledad, tu singularidad hay que respetarla, pero también hay que ser respetuoso de los demás y en ese sentido los afanes, las necesidades colectivas son más importantes.


“Yo viví más en la literatura que la vida real”

Has dicho que tu padre cometió el único error de su vida: morirse cuando tenías cinco años. ¿Qué significo él en tu vida, por qué la muerte de tu padre es un error?

-Bueno, es una especie de metáfora decir que yo me quede de cinco años, a mí me parece muy joven, eso me generó una carencia en la vida. Una carencia de padre que, de todas maneras, mi hermano Lenin, que también ya se murió, supo contrarrestar con gran afabilidad, con cariño, con gran rigor en mi educación. Mi padre nos dejó su nombre, pero también una biblioteca inmensa donde empecé a descubrir esos otros mundos que yo necesitaba para mi ensoñación, mi tristeza y mi soledad. Necesitaba esas nuevas aventuras, esas nuevas formas de vivir. Yo viví más en la literatura que la vida real.

Te han señalado como un escritor de un sensualismo amargo y desbordado, ¿compartes eso?

-Sí, yo creo que es así. Yo tuve un amigo, que más que amigo era padre, Angel Felicísimo Rojas que me daba muchos consejos con una serenidad, con una forma de ser tan de corazón, que me decía esas palabras que el mío era un sensualismo amargo. Sí, es decir, a mí las relaciones sociales, las relaciones de pareja han tenido mucha significación en mi vida. La mujer, las formas, los conflictos de la pareja han ido entrañando un universo en mi narrativa que está marcada por una tristeza, una melancolía infinita, pero que también la adquirí en la literatura. Mi hermano cometió otro error, en el sentido de que cuando yo tenía 17 años ya me había obligado a leer, seguramente toda la obra de Dostoievski y no era esa un obra, precisamente, para los 17 años. De todas maneras esa melancolía, que es una melancolía literaria, de un Quito y de una Rusia de ese tiempo quedó un poco impregnada en mi corazón. La literatura es conflicto, es todo lo que nosotros nos queremos contar en la forma que tenemos de arreglar el  mundo y arreglar la vida y en ese sentido, yo creo sí que hay un sensualismo amargo.

Y también hay golpes de timón. Tú estudiabas periodismo y lo dejaste porque no te gustó, ¿qué parte del periodismo no te gusta?

-Yo termine la carrera de comunicación social, no me gradué porque cuando presente la tesis, una película, con Rodrigo Granizo y Pedro Jarrin, nos dijeron que eso no estaba en los estatutos, no había como presentar una película y yo no seguí.

¿En todo caso, cual es la parte de periodismo que no te gusta?

-No, a mí me gusta mucho el periodismo. Claro que el periodismo también ha castrado muchas voluntades literarias y ese miedo siempre lo sintió García Márquez que todo lo hizo bien, la crónica, el reportaje, y no se diga la literatura, pero él decía que hay que tener mucho cuidado, porque el periodismo te puede arrebatar cualquier otro don que tu tengas. El periodismo es inmediato. Ahora, en relación al fondo del periodismo, sigo pensando que debe ser un periodismo responsable, que lo que tú digas sean palabras escritas para siempre. Los chinos decían que lo que  no se escribe no existe, entonces hay que poner las palabras y poner detrás de las palabras toda tu responsabilidad frente esas palabras. Yo amo las palabras por eso digo que cada palabra tiene que tener su responsabilidad, su vida. Tú te puedes jugar la vida por una verdad, pero no te la puedes jugar por una mentira. Hay que recapacitar bien en el periodismo, a mí me gusta la crónica, el reportaje. Yo hice una entrevista a Guayasamín que se llama Los ojos más tristes de la tierra. Él me contaba que la hija de Chagall le había dicho que él tenía los ojos más tristes de la tierra, esa entrevista dio la vuelta al mundo en varios idiomas, primero en Francia, luego en Cuba y en los EEUU, porque fue una entrevista en la que yo respetaba sus espacios, pero también rompía esos espacios. Empezamos muy coloquialmente juntos, luego empezamos a emborracharnos y es cuando le prendí la grabadora casi al final para saber sus cosas esenciales, para saber de su sangre y su pensamiento indio, enérgico duro, pero también colectivo, fraterno y salió una cosa linda. El periodismo te permite hacer eso, hay libros tan hermosos escritos por periodistas y además tan valientes. He leído cosas bellas de Hemingway que fue periodista de la guerra y eso nos ha enriquecido mucho. Lástima que cada día que va pasando es eventual, pero hay cosas que quedan, a eso tendería yo como periodista.

La crítica literaria considero que debe ser una forma de acercar la obra al lector, el cuadro al espectador. ¿Cómo la concibes, le temes a la crítica literaria?

-Yo estoy completamente a favor de la crítica literaria, porque además a mí me ha servido para comprender mucho más. Yo, por decirte algo, me drogaba con César Vallejo, éramos dos o tres compañeros que leíamos en voz alta, que nos tomábamos los tragos por Vallejo, que sabíamos todos los poemas de Vallejo. Eran cosas inentendibles, en Trilce tiene poemas inentendibles, pero cuál es la magia de la palabra y de la poesía, cuál es el misterio que está adentro que, por más que no entiendes racionalmente, en alguna parte de tu vida entiendes, en el corazón entiendes seguramente. Llega de otras maneras, no de la manera de la reflexión del pensamiento o del  raciocinio, sino por otras vías. En ese sentido hay críticos que te permiten dejar esas carencias que tú tienes. Es como un cuadro, no sabes todas vertientes de la pintura, no sabes sobre la historia  la pintura, sobre los grandes artistas. Ves un cuadro y te sientes paralizado. Contaba una compañera que ante la Gioconda se quedó una hora llorando con un ataque de nervios. Yo ante una mujer bella, ante una mujer desnuda, lo primero que me ha dado es ganas de llorar realmente. O sea, es tan impactante la belleza y el crítico está allí para abrirte caminos, horizontes que tal vez no has pensado y que te enriquecen la figura y la palabra del otro.

Se ha dicho que tu obra, tus cuentos, en alguna forma son la continuidad de lo que había hecho Pablo Palacio, ese kafkiano antes de Kafka. ¿Podrías reconocer influencia de Palacio en tu obra?

-Claro, es decir, yo reconozco grandes padres, entre esos Pablo Palacio, claro que sí. Por ejemplo quien me ayudó a caminar, el que presentó mi libro el que un nunca presentaba un libro a nadie, Alfredo Pareja Diezcanseco, presentó Teoría del desencanto. Se sintió enamorado del personaje Daniela y eso enriqueció mi espíritu, mi seguridad, porque yo toda la vida he sido inseguro en ese sentido. Acabo de publicar un libro que se llama Nosotros los de entonces, tomando un poquito el verso de Neruda nosotros los de entonces ya no somos los mismos. Lo importante es que esta generación nuestra seguimos siendo los mismos, seguimos escribiendo desde nuestro puesto de combate, trabajando con la palabra como militantes de la literatura y de la vida. Todos estamos dentro, no de un partido político pero si de una actitud de izquierda que creo que no se ira jamás. Y está Iván Eguez, Abdón Ubidia, Jorge Velasco Mackenzie, Eliécer Cárdenas, Jorge Dávila Vázquez, Béjar Portillo, es decir, una antología un poco melancólica de los años setenta en que pasó todo en el mundo, cuando tuvimos la suerte de irnos a Paris, por no decirte a pie, pero irnos como hippies de América Latina, de ver el mayo del 68 y ver la universidad llena de grafitis tan recordados.

A propósito de la militancia Raúl, parodiando la frase de Roger Garaudy, ¿se puede ser comunista hoy?

-En el tiempo en que nosotros fuimos comunistas los militantes, los jefes, los que manejaban el partido nos enseñaron una cosa que quizás sea principal. Pedro Saad nos decía: ser comunista es una forma de vida, tú tienes que ser comunista en tu vida, no solamente en el programa político, Ser más justo, más solidario, honesto, prestar oídos a los demás, estar dentro de una colectividad que te permita ser solidario. Cuando empieza a ser partido, es cuando las cosas van cambiando poco a poco y tiene los mismos defectos de los partidos políticos de esa partidocracia. Yo pienso que nos traicionaron, pero yo sigo siendo en algún sentido comunista en mi vida. Mi comportamiento es comunista, es de apoyo permanente y de solidaridad con las causas del pueblo y eso te enriquece el espíritu. Yo nunca he ambicionado tener dinero, altos cargos. Soy una persona sencilla humilde y ese espíritu de barrio es el que se mantiene en mi corazón.

“Me inquieta tener que irme para siempre”


 ¿Qué ves cuando te miras al espejo por las mañanas?

-Veo, ante todo, una persona alegre. He pasado por muchas facetas, pero hay una diferencia muy grande entre la cantidad de conocimiento y la sabiduría. Pienso que cuando estamos ingresando a los setenta años hay una nueva forma de mirar la vida, tienes una gran experiencia alrededor de lo que ha pasado, de tus equivocaciones, de tus virtudes y tus defectos y empiezas a serenar tu corazón y tu espíritu. Entonces está cerca la sabiduría, que no es cantidad de conocimientos, es más bien todo lo que te ha estado bullendo en el corazón que empieza a serenarse y reflexionas y ves a tu alrededor. El arte sirve para una sola cosa: para hacer sensibilizar nuestro corazón, para hacernos más buenos, más comprensivos y profundos.

Qué aspecto del futuro te inquieta…

-Me inquieta tener que irme para siempre. No me inquieta por mí, me inquieta por los que dejo, me inquieta por mi compañera de toda la vida, porque nací casado. He vivido con ella más que he vivido con ninguna otra persona, más que con mis padres, más que con todo el mundo. Es una pareja que en la vida real es una sola cosa. Me inquieta que sufran mis nietos que me tienen un especial amor, mis hijas, ese sufrimiento de los demás me inquieta, porque yo ya no lo sentiré…










sábado, 4 de agosto de 2012

DECAPITAR A LA GORGONA


Casa de la Cultura, Quito Ecuador

Por Leonardo Parrini

Cuando Perseo ayudado por Atenea, diosa de la cultura, decapitó a la medusa Gorgona se enfrentó al orden maligno de un esperpento que petrificaba a los hombres con sólo mirar su figura de cabellos en forma de serpiente, boca fálica y máscara horrorosa. Atenea entregó a Perseo un escudo de bronce pulido para que viera en él la figura reflejada de la medusa, evitara mirarla de frente a los ojos y no ser petrificado. Potente simbolismo alusivo al rol pertinente de la cultura contra todo espantajo inmoral y anti estético.  

En el Ecuador altivo y soberano de hoy la Casa de la Cultura bien debe ser el reflejo contra toda impudicia moral -según aluden los espejos de la fachada de la casa matriz en Quito- como ente protector de una sociedad capaz de reivindicar la utopía de un país libre de corrupción. No obstante, las elecciones presidenciales acaecidas recientemente en la CEE denotan que al interior de esta institución algo huele mal, producto de que la descomposición de su misión, a ratos subvertida por la politiquería, no la eximen de la nociva contaminación que supone el riesgo de sucumbir a intereses que nada tienen que ver con su afán institucional.

La potencia cultural que proclamó Benjamín Carrión para el Ecuador era de estirpe revolucionaria, insurgente ante los poderes omnímodos de la avaricia mercantilista y de la alcurnia aristocrática de una sociedad conservadora y excluyente. Vox populi, esa arenga exhortaba al libre albedrío de los gestores culturales, puesto que toda cultura oficial es sospechosa y todo producto cultural condescendiente con las esferas del poder es obsecuente. Aquello contradice el sentido mismo contestatario de una cultura insumisa que devuelva al hombre la urgente formulación existencial de cuestionamientos - con más interrogantes que respuestas - acerca de su atribulada condición humana.

Figurativamente el parangón de la medusa Gorgona con el esperpento de la corrupción es propicia paráfrasis sobre lo que presenciamos en la CCE, donde prosaicos intereses no deben anteponerse a los ideales de su fundador Benjamín Carrión, en el seno de una institución que reclama un sacudón que la libere del anquilosamiento que afecta su quehacer como animadora, no sólo de la cultura culta, sino de las otras culturas subyacentes y disímiles que emergen de la diversidad social.

Perseos modernos están a buena de hora de blandir la espada y el escudo protector para decapitar a la Gorgona que amenaza la morada de la cultura nacional y emprender la renovación cultural casa adentro, justa y necesaria misión, en un país que reclama de sus instituciones un referente ejemplar de transparencia y probidad.

jueves, 26 de julio de 2012

BALTAZAR GARZÓN EN EL AJEDREZ POLÍTICO ECUATORIANO


Por Leonardo Parrini

Que Baltazar Garzón asume la defensa internacional de Julian Assange, amparado en la embajada de Ecuador en Londres bajo petición de asilo, como eventual acusado ante cortes suizas por supuestos delitos sexuales y por espía en los EEUU, causó revuelo pero no sorpresa. Ambos personajes son fichas de un tablero de ajedrez en el que el Estado ecuatoriano, con intereses en juego, celebró la decisión del juez español calificándola de "en buena hora", a través de su canciller. Garzón tiene la doble relación con Ecuador en calidad de veedor no vinculante de la actual reestructuración del sistema judicial ecuatoriano y como defensor del  potencial protegido, Julian Assange, del mismo Estado ecuatoriano.

En este escenario asistimos a una inmejorable oportunidad de ver cómo devienen las ya incestuosas  relaciones entre la política y la justicia. Los componentes de este ajedrez se hacen más complejos, puesto que Garzón no es un personaje químicamente puro, sino que tiene un denso curriculum como activista socialista y un palmarés donde destacan investigaciones judiciales emprendidas como juez contra el narco tráfico en Europa y las organizaciones separatistas Eta y Batasuna en España. Y el caso más notable, su cerco jurídico tendido al ex dictador Augusto Pinochet por violación a derechos humanos de ciudadanos españoles en Chile y crímenes contra la humanidad. Como fresa del pastel, Garzón pretende investigar a Henry Kissinger por su incidencia en las dictaduras militares latinoamericanas en la década de los años setenta.

En resumen, Garzón es una pieza clave en el tablero de una partida que comenzó con la publicación de los cables de Wiki Leaks de Assange que destaparon una controversial y oscura relación de políticos ecuatorianos con el Gobierno de los EEUU. La segunda jugada de Assange, con relación al Ecuador,  fue la entrevista de prensa al presidente Correa donde se advirtieron coincidencias del mandatario con Assange, en calidad de miembro “del club de los perseguidos”, como calificó en esa ocasión el entrevistado a su entrevistador. Tercer movimiento de Assange: elude su arresto domiciliario e ingresa en la embajada ecuatoriana en Londres donde solicita asilo político.

Así dispuestas las piezas en el tablero, el Estado ecuatoriano enfrenta con la presencia de Garzón como defensor de Assange, una nueva presión ante la petición de asilo, puesto que su protegido es defendido -al mismo tiempo- por quien observa como veedor los cambios en el sistema judicial ecuatoriano. En este sentido, el gobierno de Correa tiene la opción de voltear a su favor la veeduría en el tema judicial y asilar a Assange, situación que convierte a Garzón en factor decisivo en la concesión del asilo. Brillante oportunidad del juez español para dar un jaque mate y emerger, a la vez, como observador transparente actuando con probidad en su veeduría y defensor eficaz de su cliente. En ambos casos, gana la casa y su invitado Julian Assange.

En esa circunstancia la oposición política a Correa -que tiene puesta la mirada en Garzón para desbaratar la reestructuración judicial propiciada por el Gobierno ecuatoriano-, verá de reojo a Garzón por supuesta coincidencia con los intereses del régimen.

Como corolario, el tema de la vinculación entre política y justicia, muy en boga en nuestro país, se evidencia confirmando que dicha relación es indisoluble, al menos en sus aspectos ideológicos. Y es hasta factible, puesto que la fuente de la justicia debe estar en la dignidad humana, -cuestión de valor ideológico, en definitiva- y no en leguleyadas de protervo interés politiquero. En este sentido la defensa de Garzón a Assange envía una señal esclarecedora: la justicia es, o debe ser por sobre todo, la defensa y el imperio de las causas justas.

miércoles, 25 de julio de 2012

PÁJARA LA MEMORIA

















Por Leonardo Parrini

Pájara la memoria, - parafraseando el libro de Iván Eguez  - ésta revolotea en el tiempo, escamoteando hechos que forman parte del inventario de corrupción, demagogia, represión  o, sencillamente, ineficiencia de los políticos que han gobernado al Ecuador desde el retorno a la democracia en 1978.

Si revisamos, a vuelo de pájaro, los archivos de prensa encontramos una serie de acontecimientos nefastos durante las últimas cuatro décadas de la vida nacional, cuyos responsables tienen nombre y apellido en un oscuro prontuario que no debemos olvidar: sucretización de la deuda, represión violenta e intolerancia política, crímenes políticos, feriado y saqueo bancario, tarimas populistas con mandatarios cantantes, presidentes y vice presidentes prófugos de la justicia, corrupción estatal, inflación y dispendio de recursos, perlas de  “salvadores de la patria” que no respondieron ante nadie por sus despropósitos.

¿Con qué nombres asocia estos hechos? Saludable ejercicio de la memoria para conservar la salud  política a la hora de votar. Unos cambiaron de nombre y apellido, otros fenecieron cadáveres políticos y algunos tratan de posicionar su nombre con un Yo soy Fulanito de Tal, como si no los conociera el pueblo a pesar de cierta amnesia temporal, es decir, aquella que pasa con un campanazo de alarma. Necesaria evocación para tener en cuenta la fauna y flora de la llamada partidocracia, financiada por la bancocracia que coludidos desnaturalizaron la democracia ecuatoriana. Personajes que muy rampantes hoy quieren pasar de agache, como dice el pueblo, con una desvergonzada sonrisa electorera para tratar de fijar su identidad y conseguir votos. Tomemos la sucesión de hechos vergonzosos de nuestra política y economía y asociémoslos a los paladines de una partidocracia que aletea moribunda como pez fuera del agua.

El momento de depositar su voto en la ranura de la urna electoral respire profundo, sonría y dese gusto ejerciendo un acto personal de justicia histórica. No dé una nueva oportunidad a los autores, cómplices y encubridores de que en Ecuador se haya practicado el terrorismo de Estado con desaparición y muerte de personas inocentes, haya existido el saqueo de las cuentas bancarias de humildes ecuatorianos, hayamos vivido una inestabilidad nacional cambiando presidentes que huyeron de un país que engrosó la lista de los territorios “más corruptos del mundo”, según quienes nos juzgan desde el exterior.

Vote bien y bote a la basura de la historia aquellos hechos y personajes que nos hacen sentir incomodos y avergonzados de no haberlos extirpado antes del cuerpo social de un país, cuyo pueblo honesto e inteligente no tropieza dos veces con la misma piedra.

martes, 17 de julio de 2012

LA VIEJA EUROPA


Por Leonardo Parrini

Europa, considerada el viejo continente, no lo es tanto por su edad histórica, sino por su heredad ideológica, arraigada en vetustas concepciones que aun pesan, como lastre, en la necesidad de desarrollar un sistema político acorde con los tiempos. Reintegración política, descomposición social, derrumbe de las viejas convicciones y exuberancias virtuales son signos inequívocos de una sociedad postmoderna, a la cual Europa accede contra su propia identidad, desacralizando los pilares de un modernismo decimonónico ya superado en sus fracasos ante el predominio de la incertidumbre por sobre las utopías.

El siglo XX, problemático y febril como dice el tango, descubre una Europa herida en sus entrañas por feroces conflictos fruto de ambiciones expansionistas, racismos y doctrinas apologéticas de la violencia que alcanza niveles paroxísticos en las dos guerras mundiales de 1914 y de 1939. Circunstancias de la historia europea que suceden como si el viejo continente no acumulara, con sabiduría y sensibilidad, la experiencia de sus épocas de oro, cuando el pensamiento y la razón iluministas lo hicieron renacer de la noche feudal y lo condujeron, rampante y liberal, por los derroteros del modernismo capitalista.

Hoy que una crisis europea generalizada remese los cimientos del viejo continente en sus pilares económicos, sociales e ideológicos, la otrora Europa iluminada se debe un examen de conciencia que confirme cuánto aprendió de sus precursores del pensamiento moderno. Un examen de conciencia y a fondo a la asignatura de fe en sí misma que desentierre las raíces de un territorio de descubridores, no de colonizadores; de emprendedores, no de bucaneros; de juglares, mas no de mercenarios de ultramar. 

Una Europa en crisis que debería volver los ojos al nuevo mundo con una mirada distinta hacia Latinoamérica y aprender de ella su optimismo y vocación de futuro. Tal vez así pueda hallar respuesta a su drama ontológico que afecta el ser y el alma de una Europa, cuyo reloj de la historia avanza en contra.

Europa que lo ha vivido todo: barbarie y oscurantismo medioeval, inquisición y renacimiento, guerras y catástrofes nucleares debe, más temprano que tarde hallar el rumbo de una convivencia armónica y solidaria consigo misma y con los demás pueblos de la tierra.

Qué falta hace en la agenda histórica del viejo continente una dosis de utopía latinoamericana, la incerteza sudaca que la vuelva intuitiva. Una sabiduría chamánica que rescate su fe en el porvenir. La magia ancestral de nuestros territorios que restaure la sonrisa en su faz arrugada por viejos colonialismos, desprecio a migrantes hambrientos, pánico a mercados derrumbados y obscenas monarquías crepusculares.

domingo, 15 de julio de 2012

LAS ESPAÑAS DE JOAQUÍN


Por Leonardo Parrini

La canción de Joaquín Sabina, Mater España, que habla de las tantas Españas que coexisten dentro de las fronteras de un mapa con rostro de mujer, hacen pensar en las mil y una vivencias contradicentes de un país que se jacta de ser la Mater Patria, incubadora de una cultura de encomienda y caballería, de espejos y dioses obnubilantes, impuesta a capa y espada sobre otra cultura aborigen avasallada.

Mater España de barba peregrina, nueva Extremadura con orden y ley para hijos adoptivos y descarriados de ultramar,  pobres calibanes sin alma ni espíritu, asentados sobre una comarca pletórica de oro que hubo que conquistar a sangre y fuego en las tierras de El Dorado.

Madrastra España, de foros y tertulias somnolientas transmitidas a la hora de la siesta por Televisión Española, donde la perífrasis y el pleonasmo del castellano es el lenguaje confuso de políticos, empresarios y dirigentes sindícales que se resarcen en el hablar mucho y decir poco. Mientras que en los muros públicos los grafiteros hispanos cantan sus verdades, sin ambages: Gane o pierda, España es una mierda, en amarga referencia a sus resultados deportivos que muestran una efímera felicidad mediática.
                                                               
Crisis España, quebrada pero monárquica, de migrantes sudacas, moros y cristianos. La mater doliente de una mala racha, que por mala tiene responsables en políticos parlanchines que se jactaban de tener el sistema bancario más duro del mundo y de banqueros que se ufanaban de controlar los destinos políticos de la península ibérica. Paladines, ambos, del derroche, burbujas inmobiliarias, mano de obra migrante barata y despilfarro. Líderes fracasados que para mendigar préstamos preferenciales al FMI, argumentan no ser un país africano, en clara alusión racista de trasnochado colonialismo mental.

Huerfana España, raíces y cimientos, epidemias, cicatrices, blasfemias y sacramentos. Que dirá ahora Don Juan Carlos, quien con monárquica y ufana soberbia manda a callar a los mandatarios latinoamericanos por el oscuro hecho de no entender, como sus antepasados, que ya no somos ni queremos ser colonia de su corte. Caballero real de una monarquía obsoleta y parasitaria que, lejos de contribuir a la solución de la crisis, esquilma con lujos suntuarios de una diplomacia del placer, aún más las escuálidas arcas estatales. Mientras que sus súbditos encargados del poder hoy pretenden reponer fondos fiscales con más impuestos para los contribuyentes hispanos que, hartos de tributos, se niegan a “sostener el bienestar de los españoles”.

Cómplice España, tormento redentor de su propia caída. Mater doliente, comarca vencida, ¿dónde están tus caballeros andantes que derriban molinos de vientos en contra, dónde los Sabinas que te devuelvan el condumio de vivir como una Mater España, otrora orgullo y blasón, para tus hijos adoptivos de ultramar?

lunes, 9 de julio de 2012

¡AHORA SÓLO NOS QUEDA BARCELONA, ÑAÑO!


Fotografía El Comercio
Por Leonardo Parrini

Esa sentida arenga de un hincha de Barcelona Sporting Club de Ecuador ante la tumba del otro “ídolo del Astillero”, Julio Jaramillo, alude a la clara raigambre popular de una institución deportiva que desde su fundación, el 1 de mayo de 1925, ha escrito una historia deportiva con sudor y lágrimas, muchas veces de alegría y otras de tristeza. Era el invierno del 78 cuando los hinchas lloraban a mares la partida de Julio Jaramillo, apodado el Ruiseñor de América, el cantante ecuatoriano de mayor proyección internacional con un palmarés de éxitos como intérprete de boleros, pasillos, valses y tangos que lo catapultó a la fama en  los años 60.

Este fin de semana último la euforia volvió a las huestes barcelonistas que vieron como su ídolo, al cabo de una década, vuelve a clasificar para la final del campeonato de fútbol ecuatoriano, consiguiendo un cupo para la Copa Libertadores 2013. Otra vez el malecón porteño fue un rio amarillo y el astillero se llenó de júbilo. Algarabía deportiva que inundó las picanterías y cantinas del puerto de Guayaquil que aún perviven, pese al modernismo urbanístico que arrasa toda tradición. Era la celebración de pueblo humilde, ese que sólo conoce alegrías en los estadios cuando gana el ídolo amarillo, y en las rockolas, cuando canta el otro ídolo también de pecho amarillo, Julito el maestro, como lo recuerdan los estibadores del puerto, y que según reconocen, entre biela y biela: “está cantando mejor que nunca, ñaño!”

“La plena ñaño, qué falta que hacía un triunfo del Barcelona”, dijo un hincha saliendo del estadio azuayo donde el club guayaquileño perdió en reciente partido frente al local Deportivo Cuenca uno por cero, pero que aún así, gracias al empate entre el Independiente del Valle y Liga de Loja y a ese capricho de las aritméticas deportivas, clasificó para jugar la final de la primera etapa del campeonato de fútbol ecuatoriano 2012. “Ya era hora”, dijo otro hincha en la puerta del estadio cuencano. Y seguro que la hinchada joven no sabe este detalle: el ídolo del Astillero, ese que cuando da alegrías paraliza al puerto de puro contento, ha conseguido hazañas como La Victoria a Millonarios, La Hazaña de la Plata, las 2 finales de Copa Libertadores 1990 y 1998 y otras gestas que hicieron al Barcelona el equipo más popular del Ecuador. Además, ha ganado 13 campeonatos nacionales con lo cual se convirtió en el equipo que más títulos ha conseguido en la Serie A de Ecuador.

Y aunque al borde de la cancha morlaca los jugadores barcelonistas, comandados por Narciso Minda, celebraron alegres y luego se “armó la rumba” en los camerinos, otro hincha luego del partido fue a cerrar el círculo de una añoranza popular, potente y sincera, ante la tumba de Julio Jaramillo. Alli puso una flor amarilla y prometió nunca más dejar de creer en su equipo, así tenga que sacar fuerzas de flaqueza y fe de donde sólo queda la ilusión. Porque ante tu ausencia, Julito, ahora sólo nos queda Barcelona, ahora que estamos a punto de invitarte para que cantes mejor que nunca ñaño, en la próxima celebración de un nuevo campeonato ganado con sudor de pueblo, ese que empapa la amarilla hasta el alma.

miércoles, 27 de junio de 2012

¿QUÉ HACEN SUS HIJOS EN INTERNET?


Por Leonardo Parrini

Una encuesta realizada recientemente en los EEUU señaló que el 70% de los jóvenes ocultan sus actividades en Internet ante los ojos de sus progenitores. La investigadora TRU, contratada por una empresa que desarrolla un software para que los padres monitoreen qué hacen sus hijos en la red, encuestó a 1,013 padres y a 1,004 adolescentes estadounidenses entre los 13 y los 17 años.

Los menores encuestados durante el mes de mayo - vía internet -  reconocieron que los contenidos que ven en la red y ocultan a sus padres, tienen relación con contenidos violentos (43%) y pornográficos (32%). El 15% de los adolescentes dice haber hackeado cuentas en las redes sociales, 9% lo ha hecho con cuentas de correo electrónico, 12% se reunió personalmente con alguien que conoció a través de internet y el 16% de los adolescentes dijo haber utilizado su teléfono celular para hacer trampa en los exámenes de la escuela.

El sondeo revela  - además - que los padres desconocen estas actividades de sus hijos en la red y la voz de alarma habla de la urgencia de controles en ese sentido. Lo sorprendente es que casi la mitad de los padres instalan algún tipo de controladores para internet, según resultados de la encuesta. El 44% de ellos saben las contraseñas de sus hijos, y uno de cada diez utiliza algún tipo de dispositivo de localización. Esto es posible gracias a un nuevo software denominado Safe Eyes que “permite a los padres ver las actividades y comportamientos de sus hijos en línea y bloquear ciertas páginas web”. Esta tecnología hace posible, adicionalmente, que los padres tengan acceso a las publicaciones de las redes sociales de sus hijos y a sus conversaciones en mensajes instantáneos.

Queda al descubierto así que la privacidad de los jóvenes en la red se viene al suelo por el control parental que sus padres ejercen, situación que no es bien vista por especialistas como Justin Patchin, profesor de justicia criminal y director del Centro de Investigación sobre el Ciberacoso Escolar, quien señala: “No creemos que sea una buena idea que los padres espíen a sus hijos de forma tan clandestina, ya que eventualmente encontrarán algo por lo que tendrán que confrontarlos, y que destruirá las otras líneas de comunicación”.

Los jóvenes tienen la película clara respecto al control de sus padres ciber espías: “No tendría tanta libertad frente a un computador si sé que me están espiando", dice Andrés de 13 años.  Su respuesta no se hace esperar y coincide con la de los muchachos encuestados, cuando se le pregunta qué hace para evitar el espionaje familiar: Limpiar el historial de navegación (53%). Cerrar o minimizar el navegador cuando los padres están cerca (46%). Ocultar o borrar los mensajes instantáneos o videos (34%). Mentir u omitir información sobre las actividades en internet (23%). Utilizar una computadora que los padres no revisen (23%). Utilizar un dispositivo móvil con acceso a internet inalámbrico (21%). Utilizar la configuración de seguridad para hacer que ciertos contenidos sean visibles sólo por sus amigos (20%). Usar el navegador en modalidad privado (20%). Crear cuentas de correo electrónico privadas que los padres desconozcan (15%). Crear perfiles falsos o duplicados dentro de las redes sociales (9%).

Algo huele mal en la desvencijada confianza entre padres e hijos. El espionaje parental equivale a tapar el sol con un dedo, y se muestra ineficaz en relación al diálogo, la influencia y el ejemplo, únicos caminos que garantizan una armónica y saludable relación familiar.

domingo, 24 de junio de 2012

MUCHO RUIDO, POCAS NUECES


Por Leonardo Parrini

La destitución del presidente Fernando Lugo, sustentada en un acuerdo del Congreso paraguayo por una mayoría de 39 votos contra 4, cuyo argumento fue “el mal desempeño de sus funciones”, desencadenó la inmediata reacción de los países latinoamericanos que, con un denominador común de rechazo al nuevo régimen, manifestaron su intención de aislar y desconocer al entrante gobierno de Federico Franco.

A simple vista las decisiones de Argentina, Ecuador y Venezuela de retirar sus embajadores de Asunción y la de Chile, de llamar a consulta a su representante diplomático ante Paraguay, hablan de una vocación constitucional y madurez democrática en un continente que ha permanecido buena parte de su historia republicana regido por dictaduras, militares o civiles, que por gobiernos legitimados en la voluntad popular. Bajo esa epidermis constitucionalista asistimos a la consolidación de una diplomacia montonera, de bloque y de acuerdos colectivos, gracias a la nueva correlación de fuerzas políticas que impera en América Latina.

Una diplomacia que presiona, pero no sanciona; que insinúa, pero no concreta. Los acuerdos de rechazo en los organismos subregionales como Mercosur y las Cumbres presidenciales, hasta este instante, no se muestran suficientes para motivar y conseguir la reposición del mandatario paraguayo depuesto. Anteriormente observamos el mismo fenómeno ante el golpe de Estado que depuso al presidente Manuel Zelaya de Honduras, quien tuvo que dejar el cargo, sin vuelta atrás, pese a la presión latinoamericana contra los usurpadores del poder en ese país.

¿Qué hace que seamos un continente de fácil palabra y difícil acción?

Somos un continente declaratorio que gusta de los gestos espectaculares, de histrionismos políticos y golpes de efecto propagandístico, muy común en los regímenes que miden fuerzas y sobreviven a través del impacto que las estridencias del verbo provocan en las masas electorales.  

Los países sudamericanos, conducidos por políticos de liderazgos temperamentales, nos unimos en las formalidades y  protocolos que nos proyectan con buena imagen ante las cámaras. Pero cuando se trata de imponer el respeto a nuestros derechos, nos quedamos en el discurso de una realidad continental donde todavía mantienen vigencia la demagogia política, la desigualdad económica y la exclusión social.  

La razón que explica este panorama de diplomacias declarativas es que, dicho en verdad, aun no consolidamos un proceso de unidad continental que vaya más allá de las coyunturas y nos permita actuar coludidos, por un mismo destino, frente a las presiones externas de potencias transnacionales. Todavía nos importa mucho el qué dirán los EEUU o los organismos multilaterales que nos otorgan créditos a cambio de actuar bajo sus designios.

Vivimos una democracia que luce bien en los desfiles cívicos y en los foros académicos, pero que en el fondo no alcanza el poder de una voluntad política intransable. Esa misma democracia simulada nos hace practicar una diplomacia de podio que insufla estridentes discursos, pero que consigue escuálidos resultados en la práctica.

Qué falta que nos hace falta vivir una democracia convertida en forma de ser más soberanos ante nosotros mismos y ante el mundo. Una democracia que permita ejercer una diplomacia, con menos ruido y más nueces, que imponga el respeto por nuestros mejores principios continentales como sociedad madura en la convivencia y en la connivencia de pueblos hermanos.

jueves, 21 de junio de 2012

EL ASILO CONTRA LA OPRESION


Por Leonardo Parrini

En una época de pragmatismos políticos y económicos mantener los principios, contra viento y marea, puede ser que equivalga a agitar las tranquilas aguas del acomodaticio neutralismo ideológico y desencadenar una tormenta. El Gobierno del Presidente ecuatoriano, economista Rafael Correa, ha sostenido que Ecuador es un país incluyente y democrático, progresista y revolucionario, que admira y respeta las libertades contra todo tipo de opresión.

La petición de asilo político de Julian Assange, creador de los WikiLeaks “el sitio web que ha revelado cientos de miles de cables y otras informaciones de gobiernos y corporaciones multinacionales de todo el mundo, con un riesgo evidente de ser deportado, primero a Suecia y luego a los Estados Unidos, donde probablemente sea condenado a muerte”, debe ser considerada en arreglo a dichos principios. Assange abandonado por la decisión de Australia, su país, de “no hacer nada para defenderlo”, decidió solicitar asilo político en la Embajada de Ecuador en Londres.

El mandatario ecuatoriano en reciente entrevista de televisión manifestaba a Julian Assange su bienvenida “al club de los perseguidos”, en evidente reconocimiento de dicha condición en la persona del entrevistador. El Presidente Correa, sin duda, hacía referencia a los enemigos de Assange, alineados en la OTAN, que no han escatimado argumentos y acciones para silenciar la organización de Julian Assange, afectados por las “revelaciones de WikiLeaks especialmente dañinas para los intereses del imperio, que ha desatado toda su saña contra el grupo”, según expresión de la prensa latina.

Las consideraciones de principios que deben primar a la hora de decidir otorgar el asilo político a Julian Assange dicen relación con las denuncias suyas, que han puesto en evidencia las acciones de “las potencias de la OTAN que están llevando adelante un asalto fascista contra todas las instituciones que deberían garantizar un marco, aunque sea mínimo, de relaciones civilizadas entre los países”.

¿Por qué Julian Assange elige a Ecuador, país latinoamericano, para su refugio político?

En primer lugar porque reconoce en el continente, y en particular en Ecuador, las condiciones básicas para proteger su vida en un país respetuoso de las libertades públicas, de los derechos humanos y de la diversidad de expresión. El solo reconocimiento de esa condición a Ecuador es ya un valor agregado al prestigio internacional del Estado y pueblo ecuatorianos en el mundo. Además, identifica una resuelta tendencia continental sudamericana de oponerse a los designios de las potencias estatales y privadas que ha denunciado en sus wikileaks, con absoluto arreglo a un valiente ejercicio de libertad de información.

La libertad y diversidad de expresión es lo más valorable que podemos defender: si por eso alguien es perseguido merece el asilo contra la opresión. Otorgar el asilo para quien abrió un espacio importante al libre flujo de la llamada información clasificada, haciendo gala de libre información, es otra señal de soberanía y disposición política a defender dichos principios. En la balanza de las conveniencias políticas se deberá sopesar esta decisión, clave para la imagen del país en el exterior.

domingo, 17 de junio de 2012

SEIS VOCES ESENCIALES





Por Leonardo Parrini

Asistir a un recital colectivo de poesía en un mundo de comunicaciones virtuales, discursos parafrásticos  y  simulaciones electrónicas es, en definitiva, una tentativa que bordea la más flagrante utopía. Significa volver a recobrar la fe en la palabra que busca la emoción, como condición poética esencial.

En el Recital de poesía Seis, poetas, seis voces, seis poéticas, asistimos a la escucha de seis voces al unísono, cada cual dando cuenta de lo suyo, con un denominador común y, al mismo tiempo, extraordinario. ¿Cuál? Poner distancia rotunda al repertorio del simulacro - moneda corriente de un mundo de apariencias - para ir de bruces al fondo esencial de las realidades circundantes y, de las otras, las introspectivas. El tono destellante, la connotación transparente y la luminiscencia fugaz de cada verso se tornan perennes en el instante poético de este texto colectivo que “supera el racionalismo del discurso que busca limitarlo”, como diría Juan Secaira.

El volumen que recoge estas seis consonancias poéticas lleva un título sutil, De la ligereza o velocidad que también es perfume. Una obra que, según citó Jorge Dávila Vázquez en su presentación: “Nos acerca con este libro de complicidades a la trashumancia y permanencia del ser contemporáneo que somos”.

Una poesía de servicio público, artículo de primera necesidad que se esfuerza por llegar a ser de consumo masivo, porque refuerza el poder comunicativo de la palabra dicha desde la intimidad vivencial del poeta, de carne y hueso, en complicidad con el lector.

Cuando la poesía se ha vuelto escasa en un mundo de espacios globalizados, de utopías caídas y discursos pretenciosamente racionalistas que escatiman una respuesta a lo esencial del ser humano, emergen estas voces suscitadoras, con más dudas que certezas. Retornamos a través suyo al estado primigenio del arte: el gesto que acerca el hombre a sí mismo y le devuelve el ser en estado originario, desde él y hacia él.

Seis voces, seis poéticas

En esta tentativa de factura colectiva hallamos altísona la voz de Marialuz Albuja Bayas, poetisa del desarraigo: Como una perra que ha perdido el rumbo, nos habla de su extravío.  Padre, me has desterrado / Voy en busca de un lugar para quedarme. Poesía que da cuenta de pretéritos sin futuro, sin la promisoria algarabía de la fe: Y no importa que ya nadie sepa de nosotros pues el absoluto es hoy, y en su fuego de relámpago brillamos.

Convencido de que la memoria es un traqueteo perdurable, Javier Cevallos Perugachi va a la búsqueda del reflejo de la ciudad primigenia en todas las ciudades, para darnos una poesía de reminiscencias ancestrales que escarba, - cual arqueólogo - entre escombros de un pretérito presente. Trashumante poeta de movilidad geográfica y espiritual, Cevallos, propone que todo traslado es ilusión, el viaje va acumulando trazos.

¿Se escribe para aliviar? Siomara España Muñoz responde: hacemos poesía para salvarnos en ruinas de los ojos. Confesiones, reconocimientos, provocadores esto soy, trae consigo la poesía de esta poetiza que pretende dejar señales como signos o evidencias: Que no se diga aquí no se fraguó el fuego…/ Que no se diga nunca se fue sin intentarlo / Porque caí mil veces ante el hondo / Transitar de las palabras. Lo propio de Siomara es el reencontrarse en el ser que se es, en un espacio desolado: Nada más fértil y más bello que la angustia / De la mano extendida en las esquinas.

Juan Carlos Miranda, poeta de acertijos, escribiendo poemas iba a estar cerca de dios y del diablo. Su poesía transita el hermetismo de la palabra que da cuenta de esferas íntimas, sin revelar la clave del secreto que encierran sus versos. Logogrifos inundan sus metáforas, como en un mar de escombros al cabo de un naufragio: alacranes pardos / los silabarios / nunca la noche / duró tanto / trovadores no se lamenten / nadie gana en un certamen de poesía.

Aleyda Quevedo Rojas, propone en un viaje hacia sí misma, que sea la poesía una operación matemática, limpia, exacta. Y esa condición plasma en una actitud poética de soledad, libertad y precisión a la hora de hacer poesía. Aleyda sugiere una inteligencia pasionaria. Epigramática su poesía de versos rítmicos, habla de estados de pasión. Poesía desde sí misma sobre sí misma, busca la tautológica definición: Limpia estoy vuelta promesa  / Brillante y sola para entregarme a ti. En otro verso indaga: ¿Quién soy?  Quizá este cuerpo encendido / Que aún guarda tus huellas en los pliegues.

Juan Secaira, poeta del desencanto, el descrédito de lo circundante es lo suyo: Encontrar la belleza en eso que dicen fealdad. ¿Un antipoeta, que acorrala al verso en su propia antítesis?: Como un calambre fue la felicidad / Imprevista reacción del espíritu ante la eventualidad del diario vivir. Su poesía es la de un vaticinador de antípodas de aquello que no llega a ser: La vida nos lleva / Víctimas no somos / Solo extraños. En otro verso vaticina: Nadie más tocará nuestra sangrante belleza enajenada, violada y dispuesta  a escabullirse.

Frente a estas seis poéticas quedamos convencidos de que el argumento más importante en el arte es el que no se puede explicar. El libro que recoge sus versos no es una obra premeditada, arquitectónicamente hecha. Es un soplo esencial de vida que intenta persuadirnos de que la poesía es la búsqueda de una emoción a través de la palabra. Según la proposición de Ezra Pound, que los seis siguen al pie de la letra: No escribas nada que no le dirías a cualquiera, en cualquier circunstancia, con la conmoción de una emoción.

jueves, 14 de junio de 2012

NEGACIÓN DE ENTREVISTAS ¿SECTARISMO INTOLERANTE?



Por Leonardo Parrini
En el periodismo es común que los medios de información nieguen acceso a ciertas fuentes, o veten a determinados voceros políticos, no afines con la línea editorial impuesta por sus dueños. Pero en el Ecuador de la Revolución Ciudadana se da el caso al revés: ciertas fuentes oficiales, gubernamentales o políticas se negarían a conceder entrevistas y dar información a determinados medios privados, por decisión presidencial, a cuenta de que sus datos o noticias incrementan la lecturabilidad de un periódico o disparan el rating de un canal contribuyendo, de esa manera, a “llenar el bolsillo de ciertas familias”. Esto se argumenta, aun cuando todos sabemos que la razón de fondo estriba en una desavenencia ideológica - ¿sectarismos mutuos? – que impiden la coexistencia de contrarios en el espacio informativo.
A nadie debe sorprender la medida presidencial de silenciar a sus ministros y el acato de éstos de no conceder entrevistas a ciertas cadenas de televisión y periódicos privados. En una ocasión en que entrevisté a Enrique Arosemena, representante ejecutivo de los medios estatales - ECTV, radios públicas, etc.,- manifestó que él estaría encantado de hacer cumplir el slogan del canal del Estado de “ser diverso, incluyente y pluralista”, pero que las fuentes privadas convocadas a las entrevistas de los informativos del canal se negaban a ser entrevistados en esos medios públicos. ¿Qué tal? Sorprendente le dije, y me contestó que no es de extrañar que el sectarismo, a veces, impida ser tolerante e incluyente. Es decir, enceguece no por luminoso, sino por oscurantista.
El  resultado en ambos casos – negativa de las fuentes a conceder entrevistas a medios públicos o privados - es similar: imposibilidad de hacer un periodismo con diversidad informativa, basado en el contraste de las fuentes. Lo que da lugar a que, ya en la práctica, se ejerza una suerte de polarización informativa y ausencia de diversidad de expresión, tan necesaria en estos tiempos escuálidos de ideas y de riqueza en los enfoques periodísticos.
El derecho a una información diversa
Otro derivado de la negativa de conceder entrevistas a los medios informativos disímiles con tus ideas es la negación, al mismo tiempo, de permitir al público ejercer su derecho a estar bien informado, es decir, desde una pluralidad de enfoques y miradas. Esto con el riesgo de habituarnos al sectarismo informativo que deja transitar por andariveles paralelos distintas versiones, no contrastadas, de un mismo hecho, como si la verdad sobre la realidad de lo que sucede fuera una torta para dividir en trozos, a cada cual según sus intereses y de cada quien según sus propósitos.
De predominar la insinuación presidencial  respecto de no autorizar a sus ministros a conceder entrevistas, se habrá impuesto el signo de nuestro tiempo en este Ecuador de cambios, léase, la desconfianza mutua que prevalece entre los medios y las fuentes públicas y/o privadas, fruto de un tira y afloja de vieja data y de la acumulación de rencores e intolerancias que hablan de la polarización política que vive el país.
Cierto es, por lo demás, que los medios no deben asumir roles de agentes políticos a la hora de hacer periodismo, como tampoco autoridad alguna debe asumir un rol censurador a ultranza, si no queremos ahondar la brecha ya insuperable entre gobierno y empresas informativas. Lejos de enriquecer a algunos la concesión de entrevistas a medios privados o públicos, la decisión de no hacerlo nos empobrece a todos: vivir en un país donde el derecho a hablar y oir se limita a la voluntad de quienes controlan - como propietarios o como reguladores - la opinión y los medios para difundirla que, en última instancia debe ser patrimonio de la ciudadanía; que, dicho de paso, fue convocada para hacer una revolución, una transformación radical en las viejas formas de convivencia intolerante.
Si a cambio de enriquecer a los medios privados o negarle credibilidad a los medios públicos, se potenciará a los medios comunitarios como se ha insinuado, es hora entonces de superar la polarización mediática. Realidad inherente a los procesos de cambios políticos y sociales; sin embargo, terreno obligado que debemos transitar para ejercer un periodismo que, impedido de manejar ciertas fuentes, debe procurar una cobertura incluyente y brindar así un producto que refleje la realidad del país en toda su rica diversidad de matices.


miércoles, 13 de junio de 2012

UN FANTASMA RECORRE COLOMBIA


Por Leonardo Parrini
El fantasma del narcotráfico acecha al apellido Uribe. Según el periodista Gonzalo Guillén,  la DEA afirmó que Dolly de Jesús Villa Cifuentes y Ana María Uribe Cifuentes, cuñada y sobrina del ex presidente Álvaro Uribe, respectivamente, serían extraditadas en los próximos días por ser "socias y aliadas estratégicas" de Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, alias "El Chapo Guzmán", jefe del cartel mexicano de Sinaloa.

Una publicación reciente de El Heraldo señala que a Dolly Villa Cifuentes “le fue aprobada una orden de extradición por la Corte Suprema de Justicia de Colombia el 8 de febrero de 2012 pero fue suspendida en mayo pasado por medio de una resolución del ministro de Justicia, Juan Carlos Esguerra”

Dolly Cifuentes Villa cuñada del ex presidente colombiano Álvaro Uribe y su sobrina Ana María Uribe Cifuentes, fueron detenidas la semana anterior por estar involucradas en presunto tráfico de cocaína. Las dos damas estarían vinculadas con lavado de activos junto a Joaquín Archivaldo Guzmán Loera. La DEA sostiene que Dolly Villa Cifuentes y sus hermanos Alexander y Jorge Milton serían  responsables del envío de 30 toneladas de cocaína a los Estados Unidos durante los últimos 3 años, así como de “ser testaferros en Colombia de propiedades del Cartel de Sinaloa, con quienes establecieron alianzas para manejar la ruta de la droga por el Pacífico Colombo-ecuatoriano”.

¿Antecedentes de narco política?

Los registros de prensa relacionados con la presunta vinculación del ex presidente colombiano, Álvaro Uribe con actividades ilegales, son ya de vieja data. Uribe nacido en Medellín, Colombia, fue alcalde de esa ciudad y llegó a la presidencia de su país, no sin un controvertido proceso electoral en dos ocasiones. En su calidad de gobernador de Antioquia estuvo envuelto en un proyecto llamado Convivir, el cual suponía la creación de milicias comunitarias a cargo de grupos y escuadrones de la muerte paramilitares.

Aun cuando Uribe rechazó siempre la idea de dicha vinculación con grupos armados irregulares, en Colombia se dio a conocer un video cuyas imágenes evidenciaban ese vínculo y en el que se ve  a Uribe de candidato conversando con el comandante paramilitar Esteban, sobre quien pesa la acusación de ser responsable de más ochenta asesinatos. 

La asociación que la prensa colombiana ha hecho en el pasado entre Uribe y el capo del narco tráfico Pablo Escobar, es ya parte de una leyenda plagada de circunstancias que hablan de dicha relación. Cuando las FARC asesinaron al padre de Uribe, éste recibió el apoyo de Escobar a través del préstamo de un helicóptero de su propiedad, según una declaración de Virginia Vallejo, ex amante de Pablo Escobar, a la cadena de televisión brasilera Red Globo. En la misma entrevista Vallejo menciona que Escobar reconoce la ayuda de Uribe, señalando que “si no hubiera sido por ese muchacho bendito estarían todavía trayendo la coca en llantas y nadando hasta Miami para llevarle la mercancía a los gringos”. ¡Avemaría mijo! - como dirían los colegas colombianos - el fantasma de la narco política todavía deambula muy nítido en el oscuro espectro nacional del país cafetalero.

lunes, 11 de junio de 2012

ECUADOR, ¿UN ESTADO DE SOCIEDADES SECRETAS?
















Por Leonardo Parrini

Sin temor ni favor, y una buena cuota de audacia, son ingredientes de la propuesta del joven abogado Felipe Rodríguez Moreno en el tratamiento de  un tema complejo que no está exento de riesgos: el crimen organizado en Ecuador.

El título del libro El agente Infiltrado en el Estado de Derecho y de (In) Seguridad, habla por sí mismo de la sugestiva idea de utilizar “técnicas de investigación criminal necesarias en un contexto de extrema violencia e inseguridad”. En buen romance, ante la presencia en el Ecuador -sugiere el libro- de grupos internacionales organizados como las FARC, Carteles Mexicanos, Mafia Rusa, y grupos terroristas como Al Qaeda, Hezbolá y los Talibanes, Rodríguez propone la necesidad de estudiar la figura de Agentes infiltrados que actúen, en concordancia con la ley, al interior de dichas organizaciones con objetivos de inteligencia y contrainteligencia que permitan su desbaratamiento en el país.

Si bien los fines del libro revisten interés académico, no es menos cierto que el texto concluye siendo una notable pieza de investigación periodística y judicial, bajo la luz de categorías de análisis jurídico en materia penal y criminal.

“Naciones unidas del crimen organizado”

“Siento satisfacción absoluta, si es que me callan por miedo a que me maten lo he perdido todo, me daría vergüenza llegar a viejo y decir cuántas cosas me callé”, detrás de esta provocadora declaración de Rodriguez se perfila la figura de un joven de menuda estatura, gestos finos y palabra fácil; que prefirió improvisar y “no preparar nada”, a la hora de hacer un lúcido discurso de presentación de su propio libro. A su voz se unió la de Arturo J. Donoso Castellón, en un prólogo que destaca “el debate frontal, entre la Ética y el Derecho, que despierta el libro” de Rodríguez.

Felipe Rodríguez dice haber trabajado “documentadamente, con fuentes certeras y comprobadas”, que le permitieron establecer la presencia del crimen organizado en Ecuador, sin extralimitaciones y sin exceder el tono profesional.

A confesión del autor resulta fácil acceder a dichas fuentes que se encuentran en editoriales, noticias y opiniones de prensa y luego contrastar la versión periodística con las fuentes policiales. De este modo Rodríguez hace un seguimiento acucioso al dato que sugiere acciones criminales encubiertas en el país, que “está al frente de todos, pero que nadie busca”, según manifiesta.  

Las causas de que Ecuador se haya convertido en una suerte de paraíso del crimen organizado, radican en “la inseguridad jurídica” que garantiza el cometimiento de delitos sin ser procesados; además de la apertura indiscriminada de las fronteras, “sin un control post migratorio adecuado”. La dolarización es también el factor económico que hace que el país sea miel para lavadores de dinero y el enriquecimiento ilícito.

El Estado ecuatoriano es un Estado de sociedades secretas, manifiesta Rodríguez, ante lo cual propone “frenar la clandestinidad”, fruto de la mala comunicación existente entre la policía y los organismos del Estado que deben ejercer el seguimiento y erradicación de las actividades criminales.

Esta afirmación encuentra asidero en la declaración de James B., ex jefe de la DEA de los EEUU, cuando manifiesta que Ecuador es algo así como las “naciones unidas del crimen organizado”; sociedades secretas que utilizan el territorio ecuatoriano como “un centro de negociación” de actividades como, por ejemplo,  la compra venta de armas.

La propuesta concreta del libro de Rodríguez consiste en desarrollar agentes infiltrados y en capacidad de combatir desde dentro el crimen organizado, con técnicas de investigación criminalística.  Para ello es necesario el asesoramiento extranjero -colombiano sugiere el autor- a la Policía Judicial y la Fiscalía, dependencias del Ministerio del Interior. Un ejemplo de eficiencia, en tal sentido, es la UNASE, Unidad Antisecuestro que rescata nueve de cada diez secuestrados, en un tiempo menor al promedio mundial, concluye Rodríguez.

La lectura de este libro suscitador es asunto obligado para quienes viven convencidos de que seguimos siendo náufragos en una isla de paz.

domingo, 27 de mayo de 2012

¿LIBERTAD O DIVERSIDAD DE EXPRESIÓN?


Por Leonardo Parrini

La sociedad de la información, en la que vivimos, se muestra muy sensible a las opiniones extremas. Habituada ya a la profusión informativa, se incomoda ante puntos de vista que no matizan las ideas y los sentimientos y se alejan del consenso que suele contar con mayor aceptación social.  Esa fue la reacción social ante una reciente opinión editorial publicada en diario El Comercio de la ciudad de Quito, cuyo autor, sin contraste alguno, se manifestó abiertamente en contra del matrimonio y adopción de menores entre homosexuales y lesbianas. El editorial titulado ¿Familia Alternativa? empleó expresiones como “repugnantes” y “desadaptados sociales” para referirse a quienes practican  relaciones con personas de su mismo sexo.

En discordancia, voces disímiles se hicieron escuchar en medios como diario El Telégrafo en cuyas páginas publicó que “la homofobia constituye una enfermedad, revela una condición extraña con respecto a su propia sexualidad”. La reacción de rechazo de un sector de la sociedad que se siente provocada frente a un intempestivo extremismo editorial, no se hizo esperar en un Ecuador que comienza a dar notorios indicios como sociedad incluyente y consensual.    

No obstante, el mencionado editorial de El Comercio, eliminado luego de su página web en prueba de “censura posterior”, confirma que la diversidad de expresión aún es una asignatura pendiente en los medios de información. Diversidad que, cuando se la ejerce, profundiza el concepto de libertad de expresión como un derecho humano esencial, pues recoge el criterio de más de un opinante en un espacio equivalente para los distintos puntos de vista. El editorial de Miguel Macías Carmigniani refleja que la libertad de expresión, en este caso, fue ejercida como una práctica unilateral que transitó por un solo andarivel, sin contraste de fuentes ni con multiplicidad de enfoque en el asunto tratado.

El caso se volvió un tema sensible ya que se trata de la homosexualidad y el lesbianismo, realidades ante las cuales la sociedad ecuatoriana intenta gestos de tolerancia y respeto considerando, precisamente, la diversidad de tendencias sexuales que tienen lugar en el país. Por eso resultan extrañas e inaceptables las posturas extremas que interponen juzgamientos moralistas en lugar de una actitud reflexiva frente a las distintas preferencias de sexo.  

La infodiversidad, si se me permite el concepto, -o diversidad de expresión- debe llenar un vacío informativo aun existente en el espectro mediático, como principio esencial de la política editorial de noticieros y contenidos audiovisuales e impresos. Diversidad de expresión que asegure la polivalencia informativa con más de una fuente equiparada y contrastada o, al menos, una dualidad de enfoque del tema. Diversidad que garantice el derecho de expresión de todos los sectores de la sociedad en los espacios periodísticos y en los editoriales de las empresas mediáticas, redactados por personajes que no son, necesariamente, profesionales de la comunicación social. Infodiversidad que otorgue lugar a una variedad de enfoques, no sólo a miradas unilaterales y tendenciosas que responden a intereses parciales.   

La sociedad de la información en la que vivimos, lejos de ser unívoca, tiende a ser diversa. Esto evidencia que en democracia la libertad de expresión se multiplica en plural y no se reduce a una sola voz autocrática  que pretende reducir la convivencia social a un espacio de retaliaciones e intransigencias extremas. Confírmase, además, que a esa misma libertad de expresión, ¡cuánta falta le hace todavía una dosis de diversidad de expresión para ser verdaderamente incluyente!

jueves, 24 de mayo de 2012

WIKILEAKS, FILTRACION MUNDIAL DE VERDAD


Por Leonardo Parrini

Bajo el eslogan Abrimos a los gobiernos, la organización mediática internacional WekiLeaks, creada en diciembre de 2006, hace honor a su nombre: filtrar información, que en la jerga periodística significa transparentar lo que otros ocultan en materia de interés público.

Las llamadas informaciones clasificadas son el menú preferido de WikiLeaks que, solo en referencia a los secretismos del gobierno norteamericano, ha filtrado y revelado a la luz pública millones de documentos que constituían secretos de estado relacionados con operaciones políticas y militares llevadas a cabo por las agencias de espionaje estatales de los EEUU.

WikiLeaks fue fundada internacionalmente por un grupo selecto que incluye “periodistas, matemáticos, y tecnólogos de empresas start-up de los Estados Unidos, Taiwán, Europa, Australia, y Sudáfrica.” La cabezas visibles de la organización son Julian Assange, creador y redactor jefe del WikiLeak y su portavoz Kristinn Hrafnsson, quien tomó la batuta de la orquesta mediática transnacional desde que Assange enfrentó un arresto en Inglaterra en diciembre de 2010.

La logística de la red mediática es sencilla y efectiva, opera con apoyo de servidores donde almacena más de 1,5  millones de documentos “que desvelen comportamientos no éticos, con énfasis en los países que considera tienen regímenes totalitarios, pero también de religiones y compañías de todo el mundo”. No de casualidad el logotipo de WikiLeaks es un reloj de arena en donde un planeta Tierra oscuro gotea (leak, en inglés) sobre otro más claro.

No obstante su propósito, WikiLeaks no podría ser considerado un clásico sitio wiki, pues no cualquier persona puede alterar sus contenidos sin permiso previo. La organización sitúa sus servidores en el IPS sueco PRQ, en una versión modificada de Media Wiki y como medida de protección del anonimato de sus informantes utiliza OpenSSL, Freenet, Tor y PGP. En un movimiento táctico para mayor seguridad, WikiLeaks tiene planeado cambiar la locación de sus servidores a una isla en alta mar.

Amigos y enemigos

La filtradora internacional de secretos se ha hecho, como es obvio pensar, de poderosos enemigos e incondicionales amigos. El mundo hoy está dividido entre quienes apoyan su acción y aquellos que abiertamente la boicotean. Entre ellos, MasterCard y Visa que se negaron a que las transacciones de WikiLeaks se realicen a través de sus sistemas. En tanto, el Gobierno de China bloqueó a la organización en su afán de difundir información en su territorio, a su vez, las redes Facebook y Twitter cancelaron sendas cuentas a WikiLeaks. El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, en reciente entrevista con Julian Assange le dio la bienvenda "al club de los perseguidos".

El documentalista John Pilger escribió un editorial en agosto de 2010 a favor de defender a WikiLeaks, pues para él "representa a los intereses de la responsabilidad pública y una nueva forma de periodismo reñida con la dominación y el cinismo". El presidente Lula da Silva se cuenta entre sus defensores, mientras que WikiLeaks ha sido nominada candidata a Premio Nobel de la Paz.

WikiLeaks forma parte de un signo de nuestro tiempo: la democratización de la tecnología en la sociedad de la masificación informática. Factores que hacen posible el síndrome de decirlo y saberlo todo, sin censura previa y sin necesaria responsabilidad ulterior, ingredientes de un plato apetecido por quienes bogamos por la libertad y diversidad de opinión. En esto destaca WikiLeaks como una filtración que está inundando al mundo de urgente verdad.