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sábado, 12 de marzo de 2016

PARALELO CERO: TIEMPO DE POESÍA

Por Leonardo Parrini

¿Corren buenos tiempos para la poesía? La respuesta, al parecer, subyace en la afirmación de la poeta española Natalia Carbajosa: la poesía exige concentración y serenidad de espíritu que la vida actual no proporciona. En contrapunto, Leonard Cohen, poeta y músico canadiense, sugiere que la poesía es la evidencia de la vida, no obstante es capaz de absorber el sufrimiento permanente y el común denominador de la esperanza humana.

¿Será la crisis, entonces, terreno baldío para la poesía, o su campo fecundo donde fermenta el limo del verso?

Lo cierto es que en Ecuador hay quien se atreve a organizar, convocar y sacar adelante el Encuentro Internacional de Poetas Poesía en Paralelo Cero, que ha pasado a constituirse en uno de los eventos literarios más importantes de la región. Sin embargo, como sentencia Xavier Oquendo, el anfitrión organizador, es muy difícil para los tecnócratas de cualquier país entender cuál es la importancia de un encuentro de poesía en una ciudad, en un país, en una región.

Nos hacemos eco del texto de Pablo Salgado A más crisis más poesía, quien cita a Brecht que dice: siempre serán malos tiempos para la lírica. Malos tiempos, porque en plena latitud cero, hay cero incentivos para la cultura y, por tanto, para la literatura. La poesía no vende, suele ser la consigna. No produce réditos tangibles, contantes y sonantes, porque como dijo un viejo poeta amigo, parodiando a su abuelo: buenos son los ideales, pero mejor son los cereales.

Así, contra viento y marea, la empresa editorial El Ángel Editor organiza este año la octava versión de Poesía en Paralelo Cero que tendrá lugar en 10 ciudades del país entre el 14 y el 19 de marzo de 2016. El evento cuenta con auspicio de entidades estatales, Ministerio de Cultura y Casa de la Cultura,  Embajadas de España y Argentina, Dirección de Cultura del Municipio de Quito, Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Universidad Internacional del Ecuador, fundación FIDAL, Galería Sarapa, Centro Cultural Carlos Fuentes, Centro Español en Quito, Bar-Restaurante Casa Tomada; entre otros.

Este año se entregará el Premio Poeta Dos Hemisferios al cantautor Luis Eduardo Aute, también el encuentro estará dedicado al poeta quiteño Fernando Cazón y en memoria del escritor guayaquileño Miguel Donoso Pareja, recientemente fallecido Durante el festival se presentarán diversos libros publicados por El Ángel Editor, entre ellos, Pánfilo de Miguelangel Rengifo, Las yeguas y las rosas del argentino Hugo Francisco Rivella y la antología de los poetas invitados Poesía en Paralelo Cero 2016.

También se presentarán las antologías Bajo un cielo despejado del poeta argentino Hugo Mujica, Poemas del navegante de Miguel Donoso Pareja, De un tiempo a esta parte de Luis Eduardo Aute y La tempestad del laberinto de Fernando Cazón. Además, se realizará el lanzamiento de los libros Las raíces aéreas del español Javier Bozalongo, Los hijos de Bob Dylan del poeta norteamericano Gordon McNeer, Chiloé, ovejas en la memoria de la poeta chilena Rosabetty Muñoz, Desierto rumor de la colombiana Andrea Cote, Rituales de la ecuatoriana Ana Cecilia Blum y la cubana Lissette Espinosa. La editorial española Valparaíso, lanzará el libro Modelo 1972: 12 poetas ecuatorianos y la antología Aviones de papel bajo la lluvia del poeta boliviano Gabriel Chávez Casazola.

Si es o no propicio este tiempo para la poesía, Xavier Oquendo, reflexiona: La sociedad está hecha para que se aplauda lo políticamente correcto. Y la poesía nunca está en ese lado. La poesía es la teoría de lo incorrecto y todo lo que a ella le rodea, igual. Por ello, hacer un encuentro y traer a poetas de todo el mundo latino para que se reconozcan en Ecuador y con su poesía, es extraño.

Sin duda, un cónclave de poesía representa un renacimiento del espíritu, más aún para un país que necesita voces de aliento, un eco esperanzador en el canto de poetas de diversos horizontes, signados por el destello de un estado de ánimo: un caminar frente a otras realidades.

martes, 3 de marzo de 2015

RAÚL ZURITA: POESíA MÁS ALLÁ DE LAS PALABRAS


Por Leonardo Parrini

Hay un poeta en Chile al que las palabras duelen. Las palabras, que es el único puente que tenemos para salvar en parte la maldición de la distancia, estamos separados, sentencia dolorido. Y en ese transitar de la palabra que va del mundo al poema, “ese bien que es la palabra, el más peligroso de los bienes…sin embargo no puede nombrar la dicha; el amor es más grande que la palabra amor y el dolor es más grande que la palabra dolor”, advierte Raúl Zurita, como imposibilitado por las propias palabras de decir el mundo.

Yo sé que tú vives
yo sé ahora que tú vives y que tocada de luz
ya no entrará más en ti ni el asesino ni el tirano
ni volverán a quemarse los pastos sobre Chile
Abandonen entonces las cárceles
abandonen los manicomios y los cuarteles
que los gusanos abandonen la carroña
y los torturadores la mesa de los torturados
que abandone el Sol los planetas que lo circundan
para que sólo de amor hable todo el universo


Sintiéndose un transeúnte de la palabra, ejerce “la poesía que es la travesía por lo duro y por la maravilla de esta vida, es tratar de estar inserto en el mundo”. Y se inserta sin estar en él, yendo más allá en el vislumbre de lo desconocido que la poesía le evidencia como a un vidente. En ese avatar, Zurita ha reconocido que a través de la literatura intenta “una respuesta desde la poesía al grande dolor que estábamos viviendo”. Pero a renglón seguido duda, y confiesa que para su poeta guía, Ezra Pound, “la literatura es el paraíso, y a nosotros nos tocó el purgatorio de las palabras”. Y así titula uno de sus libros Purgatorio, en el que “sus versos desconciertan al lector, porque son axiomas matemáticos”, según Cristian Warnken.

 (Áreas verdes)
Quienes han notado los vastos espacios incoloros
Donde las vacas huyendo desaparecen,
Reunidas, mugientes, delante de ellos
No hay domingos para la vaca
Solitaria despierta en un espacio vacío
Babeante, gorda  sobre esos pastos imaginarios.

Estos versos sorpresivos y sorprendentes para el lector, para la crítica fluyen en la poesía de Raúl Zurita “convirtiendo sus paisajes en un campo de puras ideas, dicha operación que es poética y filosófica a la vez, despoja a la realidad de sus componentes empíricos haciendo algo parecido a los que los fenomenólogos de la corriente de Husserl llaman: poner el mundo entre paréntesis. Pero finalmente de las tres caras naturaleza, inteligencia y subjetividad, Zurita sólo muestra dos de ellas, quedando en un mundo sólo el yo afectivo, pegado a la naturaleza, reducido a su más simple esencia”.

Chile esta lejano y es mentira
no es cierto que alguna vez nos hallamos prometido
son espejismos los campos
y solo cenizas quedan de los sitios públicos
pero aunque casi todo es mentira
sé que algún día Chile entero
se levantara solo para verte
y aunque nada exista, mis ojos te verán…

Raúl Zurita subraya que “la poesía es el intento más basto y más desesperado por decir con palabras este mundo, cosas que ya no están en las palabras de este mundo”. Ya que la “la única obra de arte que merece ser abrazada es la vida, el arte sobra frente a la vida”; y, no obstante, “cuando uno escribe suspende la vida y también la muerte”. Cuando escribo, dice Zurita, sé para dónde voy, pero me sorprendo. Zurita, es un poeta desmesurado, porque la poesía es desmesura en su origen, porque el poeta, a diferencia del filósofo, no le teme a la nada, no busca la verdad.

Poeta Honoris Causa

Raúl Zurita, nacido en Santiago de Chile en 1950 hace noticia estos días porque la Universidad de Alicante, España le otorga el título de Doctor Honoris Causa. Este reconocimiento corrobora lo que se dice de Zurita como “el poeta chileno con más alcance internacional desde Pablo Neruda”. Hijo de padre chileno y madre italiana, desde niño se relacionó con la literatura a través de las lecturas que hacía su abuela materna de La Divina Comedia de Dante, entre otros escritos clásicos. Abrazó la causa comunista en su juventud y fue encarcelado en las bodegas del barco carguero Maipo, convertido en mazmorra por la dictadura de Pinochet, donde fue torturado. Liberado de su cautiverio político, estudia ingeniería, actividad en la que descubre las abstracciones matemáticas que, de un modo innovador, introduce en su poesía. En un momento en que ratifica su visión del mundo, dice: "La ideología todavía sirve para no olvidar algo fundamental como que somos seres humanos y nacemos profundamente iguales. Sirve para recordar que somos seres que podemos modificar nuestras circunstancias".

Su discurso de investidura como doctor Honoris Causa versará, este 5 de marzo, en el horror de la violencia y las tercas esperanzas. Mal lector de sí mismo, se confiesa "curioso por saber qué dirá de él toda la gente que le alabará y abrazará estos días en los distintos recitales planeados". La poesía de Zurita, Premio Nacional de las Letras de Chile (2000), pertenece a un territorio en el que el autor ha pretendido sacar a los versos de los libros y romper los cánones establecidos.

Una reseña de la poética de Zurita, narra: Su obra se recopila en los textos Los países muertos (2007), libro que provocó una fuerte polémica debido a que en él se mencionan varios personajes del quehacer cultural chileno. A fines de ese mismo año, publica en México, Las ciudades de agua, y al siguiente Cinco fragmentos. Continúa sacando fragmentos de Zurita en 2009 y 2010 (el libro completo aparecerá al año siguiente), donde pretende cerrar el ciclo de Purgatorio creando al mismo tiempo un intertexto con su obra de cabecera La divina comedia que está traduciendo.

Raúl Zurita ha llevado la poesía más allá de las palabras impresas, en intervenciones y performances de alto nivel. Ha escrito sobre el cielo de Nueva York con el humo de avionetas versos aéreos. También  registró sus poemas en sistema Braille para no videntes y ha declamado su poesía acompañado de una banda de rock. Ha escrito sobre el desierto de Atacama en Chile, un poema de tres kilómetros de largo. Su próxima obra titula Verás un mar de piedra, escrito con luz en un acantilado de la costa norte chilena. En estos momentos de su transitar, una pausa permite vislumbrar la poesía de Raúl Zurita, acertadamente descrita como su gran secreto, en el decir de la crítica María Zambrano: convertir el delirio en razón, sin abolirlo, que es el logro de la poesía.

sábado, 25 de octubre de 2014

¿UNO NO SABE QUÉ HACER EN ESTA VIDA?


Por Aitor Arjol

Afirma el poeta samoense Fiz Vergara Vilariño que "ún xa non sabe que facer nesta vida". Para después extenderse en esta angustia que lleva por nombre el mismo poema, en lengua gallega:

Ún está desesperado.
Ó fin i ó cabo quixera vivir,
Quixera ser luz, quixera ser home
E non cederlle a ninguén
O seu posto na loita.

O lo que es lo mismo, traducido al español:

Uno está desesperado.
Al fin y al cabo quisiera vivir,
Quisiera ser luz, quisiera ser hombre
Y no cederle a ninguno
Su puesto en la lucha.

Lo dice, como señalaba, un poeta gallego estrechamente ligado al monasterio de Samos, a las verdes sombras del pueblo lucense de Sarria. En torno a la angustia. Sea vital. Sea producto de la nostalgia. Sea producto del insomnio que no deja dormir durante la noche. La poesía no entiende de momentos ni horas ni pareceres. Tampoco entiende de académicos con maestrías. Es un absoluto misterio al que algunas almas particulares hemos sostenido la vida entera, y por ende, las metáforas salen solitas, como por arte de algún demiurgo, "curandeiro" o "alambiqueiro" que destila la realidad conforme a un extraño criterio que mezcla la realidad, el lirismo, la fuerza semántica y el hondo significado de las palabras, sin recurrir a esos artificios que convierten al poeta en pasto de su propia cursilería.

La poesía, asimismo, también es un verso que desespera. No se vive de ello. No genera grandes masas de dinero. No se le atribuye un aire demasiado seductor. El mundo actual contribuye a que su valor vaya de la "palabra" a la "palabrería" aunque sepamos que la inteligencia femenina está íntimamente vinculada al sentido auditivo. Ellas tienen una sensibilidad extraordinaria para entender la poesía como un valor intrínseco. Como algo mágico. Pero también está sometida a un abuso mediático. Es como si la poesía solo estuviera en posesión de magnates, doctores de lo adverso, políticos o indignos representantes de la retórica, donde también enigmáticas mujeres postulan a caer en sus poderosos e influyentes brazos. 

Tal vez me equivoque o cometa el error de la generalización, para desespero propio o ajeno, pero a mis treinta y nueve años el factor de la experiencia comienza a tener un papel importante en mis pensamientos. La experiencia hace al poeta. No las ganas de escribir ni las audiciones ni los congresos ni la incontinencia de publicar. Como mi respetado Ivan Egüez asiente a sus casi setenta años -si es que ya no los tiene- también deprime ver cómo las jóvenes generaciones se aprestan más a esta vanidosa tendencia de publicar, lo cual es más fácil.

A lo que yo añado que, además, lo novísimo no es poesía si no se pone en relación con todo lo que se ha hecho. Ni siquiera es poesía lo que únicamente se escriba en la universidad, en la casa de la cultura, en los corrillos literarios, en el grupo, en la revista o en la ciudad o en el país. Ni siquiera la poesía es propiedad de los académicos. La poesía no es de ustedes. La poesía está en todas partes. Donde uno quiera, sienta y tenga la tentación de traerla.

Álvaro Cunqueiro, por ejemplo, es por descontado el mejor poeta y narrador que tuvieron las letras gallegas. Y no hace falta decir que no es importante ni noticioso por el hecho de que no se le conozca en Ecuador. Hay que superar esa tendenciosa barrera limitadora del conocimiento. De rehusar a otras literaturas y anquilosarse en la propia. Álvaro es poeta desde el momento en que se traiga, así no se conozca, así no sea un hecho noticioso que no interese a nadie. También se puede traer a otros añorados poetas gallegos y hacer de ellos causa, aunque sea perdida. Los traigo con los paisajes, con las viñas carcomidas por el viento, con los viejos sotos donde ahonda el castaño y si gozas de una excelente capacidad de comunicación -otro aspecto del que carecen muchos poetas que hacen lectura de sus propias composiciones- habrá un poeta nuevo en Quito, Ambato, Riobamba, Cuenca o donde guste, así como ose colgar algunos papeles en el guayacán más desorientado de Tena. 

Por otra parte, la poesía es el mayor y peor afecto al mismo tiempo. El que escribe es presa de una sensibilidad extraordinaria, de la que es plenamente consciente salvo que se haya fumado no sé cuántos puros. Se puede llegar a la formulación externa del inconsciente y de obtener raras imágenes sin recurrir a los subterfugios de ciertas sustancias. Según los casos. Gran parte de la poesía surge de esa experiencia humana, en estrecho contacto con el transcurso del tiempo, la impotencia frente a una sociedad manifiestamente desprovista de valores, o no ya afirmemos discretamente, que la presencia del erotismo y de la mujer es uno de los escalones que la afirman. Es así como puede escapar del control de la razón, o de la moral, o de la mojigatería que invade muchos estantes de la sociedad urbana, poco acostumbrada a lo profundo y a lo verdadero. 

Nadie negará que poner en relación la cultura gallega con disquisiciones interiores de la poesía, del país andino o de la propia experiencia humana, es como estar medianamente loco. Ciertos ensayos así son, sin necesidad de que tenga que recurrir a mayores citas bibliográficas que este hermoso paisaje. Esta casa es mi particular bofetada a ciertas tesis en las que el académico quiere presumir de conocimientos y navegar por teorías, se enmaraña en raras concepciones y gráficas biométricas y, al final, solo se entienden unos pocos.

Otra tesis, más sencilla y no menos profunda es, una casona gallega, allá por el concello de Sober, en la provincia de Lugo, con columnas provenientes de otras construcciones medievales, dormida por viejos caminos que, a estas alturas de octubre, empezarán a sentir el frío. Allá adentro duermen Toño y Ramona, entre otros. Ahí tienen poesía de verdad.