GRANDES TEMAS - GRANDES HISTORIAS

E c u a d o r - S u d a m é r i c a

lunes, 17 de diciembre de 2012

DOS SÍNDROMES DE VIOLENCIA E INSEGURIDAD


 Por Leonardo Parrini

Connecticut, 14 de diciembre del 2012. Adam Lanza de 24 años, ingresa a una escuela en Newton, Connecticut, EE.UU y procede a realizar disparos indiscriminados sobre la profesora y sus alumnos en un aula de clases. El saldo: 27 muertos, 3 heridos graves entre los que se cuentan 6 profesores y 24 alumnos.
Quito, 23 de diciembre del 2011. Dos sujetos descienden de una moto y proceden a interceptar al sociólogo Marco Velasco y a su acompañante, quienes salían de un local comercial luego de retirar 8 mil dólares de un banco ubicado en un barrio al norte de la capital. Los delincuentes consuman el atraco y, acto seguido, disparan por la espalda a Velasco que cae abatido.
Dos sucesos a miles de kilómetros de distancia unidos por el signo de la inseguridad y de la violencia. Separados por una circunstancia. El primero, un síntoma de la neurosis del país de la opulencia. El segundo, el producto de la delincuencia como síndrome de la miseria.
¿Qué hace que la inseguridad se haya afincado en dos países tan disímiles como expresión de descomposición social que pone en jaque a la ciudadanía?
Una coincidencia. Las encuestas en los EE.UU señalan que la sensación de inseguridad es una de las principales preocupaciones de los norteamericanos. Percepción que se acentuó desde el S11, cuando la vulnerabilidad de los sistemas de seguridad nacional quedó al descubierto ante la eficacia del ataque a las Torres Gemelas y al Pentágono. Ese síndrome de inseguridad hace que los norteamericanos conformen una fuerza armada de millones de civiles portadores de armas de todo calibre. En Ecuador los sondeos de opinión muestran que los ecuatorianos están más preocupados por la inseguridad que por la falta de trabajo; por la delincuencia imparable que por los resultados del fútbol. Una diferencia. En Ecuador estamos indefensos ante los antisociales y mientras los choros hacen de las suyas por las calles, los vecinos permanecen encerrados tras las rejas de sus casas. En EE.UU cada quien anda armado y asume la violencia callejera como un comportamiento común. 
La historia de Norteamérica es la historia de colonos y exploradores, de granjas y rancheros, de bandidos y predicadores, de indios y vaqueros. Una imagen recurrente que se tiene del país llamado EE.UU -a falta de otro nombre más genuino y apegado a su historia o geografía- es la de los cowboy o vaqueros armados disputándole su territorio a las tribus indígenas del oeste de Norte América. Los Estados Unidos son eso: 50 estados unidos por guerras y anexiones territoriales desde tiempos inmemoriales. La llamada conquista del oeste, no es otra cosa que la irrupción violenta del este expansionista sobre tierras ancestrales habitadas por tribus originarias. No de casualidad ellos se miran a sí mismos como la nación de “El Viejo Oeste, donde también tiene otra tradición de violencia y sangre, representada con igualdad de méritos por los cowboys, los pistoleros, los asesinos a sueldo, los cazarrecompensas y los sheriffs”
Otra diferencia. Los norteamericanos son herederos de una cultura de la agresividad que trajeron en sus genes los migrantes y aventureros que fundaron la nación. Ecuador es un territorio de gente con vocación pacifica, más bien contemplativa frente a las agresiones foráneas. E internamente es un país que no lleva sus entuertos hasta las últimas consecuencias, como a menudo prometen los buscapleitos. Ecuador ha sido una nación atropellada por sus vecinos en agresivas disputas expansionistas de la que el país terminó perdiendo gran parte de su heredad territorial.
Algunos hechos de sangre como la masacre de los patriotas el 2 de agosto de 1810, los crímenes de los presidentes Gabriel García Moreno y Eloy Alfaro o matanzas obreras como la de 15 de noviembre de 1922 en que cayeron acribillados miles de trabajadores del puerto principal por la arremetida del ejercito local; la represión violenta a la huelga del ingenio azucarero Aztra, en noviembre de 1978, o las tres guerras con Perú, son acontecimientos que excepcionalmente empañan la historia ecuatoriana.

EE.UU tiene una historia escrita con sangre, pero con sangre extranjera. Desde la Guerra de Secesión, los EE.UU han intervenido permanentemente en conflictos armados, por lo general fuera de sus fronteras, como en los casos de las dos Guerra Mundiales, la Guerra de Korea, la Guerra de Vietnam y la Guerra del Golfo, por mencionar los conflictos más significativos. La historia de los tiroteos perpetrado por dementes se cuentan por cientos. Solo el año 2012 registra ocho balaceras contra víctimas inocentes y desarmadas llevadas a cabo por sujetos mentalmente desequilibrados que andan peligrosamente sueltos y armados en ciudades norteamericanas. 
Mientras que en los EE.UU la violencia es producto del hastío de la opulencia; en Ecuador, es todo lo contrario, un síntoma del hastío de la miseria. Allá los dementes matan por desquiciamiento. Acá los malandrines matan por dinero. Esa es su profesión y mientras no generemos mecanismos más atractivos de subsistencia que robar, la delincuencia no cederá paso a una sociedad pacífica. Sin embargo, siempre hay una esperanza de mejorar las condiciones sociales de los habitantes del Ecuador y así restarle sentido a los actos delictivos. Mientras que los EE.UU no tienen esperanza de acabar con la inseguridad y la violencia porque está en sus genes, en su historia y geo política violentista. He ahí la diferencia. 

viernes, 14 de diciembre de 2012

SEXO ADOLESCENTE SIN CULPABILIDAD


Por Leonardo Parrini

Angélica de 15 años perdió repentinamente su angelical sonrisa cuando, al cabo de unos días de retraso menstrual, la prueba de embarazo que se realizó dio positiva. Su primera reacción fue de incredulidad. Enseguida habló con su mejor amiga y ésta le recomendó averiguar por un sitio donde realizarse un aborto. Angélica, desesperada, no tiene valor de abortar, puesto que no sabe dónde y cómo se lleva a efecto tal determinación. Finalmente, ha decidido continuar con el embarazo que ya cumple cuatro meses. Angélica pasó a formar parte de una estadística categórica: el 10% de los partos en la actualidad acontece entre adolescentes.    


El estudio realizado recientemente, “Embarazo Adolescente y Oportunidades en América Latina y el Caribe”, y presentado en la sede de la Flacso en Quito, establece que dos de cada 10 menores son padres en el Ecuador, país que registra el mayor número de embarazos adolescentes de América Latina. Según la investigación, el factor económico y cultural es determinante en la estadística de embarazos juveniles: falta de oportunidades, baja autoestima, desinformación sobre sexualidad, desconocimiento de anticonceptivos e ignorancia respecto de sus derechos sexuales y reproductivos.   


¿Qué provoca una actividad sexual a temprana edad entre los jóvenes? Las causas se encuentran en una sociedad erotizada por los medios masivos de comunicación que saturan la oferta sexual a todo nivel, hasta la necesidad vital de las jóvenes que ven en la maternidad una forma de liberación respecto del hogar y del colegio. El efecto que provocan los estímulos sociales hacia la sexualidad temprana son significativamente más poderosos que la formación educacional y familiar, dada la evidente falta de influencia y realismo en las relaciones padre-hijos y en la dinámica maestro-alumnos.


El núcleo familiar y el aula colegial acusan la carencia de una formación sexual objetiva y comprensiva, puesto que solamente está orientada a evitar el coito, sin contemplar instrucción concreta sobre cómo asumir la sexualidad de manera responsable consigo mismo y con la pareja. Un estudio realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), sugiere que algunas jóvenes estarían buscando la maternidad para evitar ir a la escuela. La baja calidad de la educación, sumado a la falta de estímulos educativos y emocionales para continuar con los estudios, hacen que el embarazo se convierta casi que en el paso lógico para algunas jóvenes, según las observaciones de dicha investigación. El estudio sugiere que “los que establecen políticas, los educadores, los padres y madres tienen la responsabilidad de impartir valores y aspiraciones que ayuden a las adolescentes a desarrollar metas que vayan más allá de copiar la vida de privación socioeconómica de sus padres”.


Sexo informado y responsable


El problema esencial radica, a nuestro entender, en la necesidad de asumir y dar respuesta solvente a una realidad juvenil que oscila entre el coito deseado y los embarazos no deseados. El quid del asunto se refiere a la necesidad real de viabilizar una actividad sexual juvenil sin culpabilidades. Para ello se requiere de un sistema educativo solvente que resuelva varias interrogantes prioritarias: Cómo hablar con los jóvenes de la autonomía y potestad sobre su cuerpo, cómo abordar el tema del erotismo imperante en los medios de comunicación y cómo evitar ser víctima de una violación, estupro o engaño con fines sexuales.


La moral vigente ha fracasado en tanto ha perdido el grado de influencia sobre nuestros jóvenes por falta de realismo. Por el simple hecho de que sólo se encarga de reprimirlos y no de comprender sus motivaciones y ansiedades. El principio de autoridad tan mentado en materia sexual no surte efecto, puesto que aparece como mera represión. El diálogo suele ser el único camino, pero un diálogo objetivo, sincero, que busque empoderar al joven y no minar su voluntad frente a la toma de decisiones de índole sexual.

Debemos empezar por reconocer nuestro fracaso como gestores de un sistema educativo, clerical y parental cargado de prejuicios contra la juventud y sus anhelos afectivos y sexuales. Los jóvenes adolescentes quieren tener sexo sin sentimientos posteriores de culpabilidad y para ello reclaman conocimientos sobre cómo hacerlo con seguridad. Lo que un (a) joven anhela es manejar su vida genitoafectiva sin sobresaltos ni imposiciones. Pero, lamentablemente,  el adolescente sabe más de sexo por la pornografía que circula en Internet que por el aula de clases o los consejos de sus padres. Esto se debe a que no nos anticipamos a los estímulos de la sociedad erotizada que no  promueve la sexualidad responsable, es decir aquella que se practica en igualdad de condiciones sin perjuicio para la mujer. La anticipación implica el reconocimiento del derecho de la adolescente a una vida sexual plena al amparo de determinadas políticas públicas, educativas y familiares que garanticen un mínimo de igualitaria racionalidad frente al tema.

La adolescente desprovista de formación e información es fácil presa de la sexualidad sin protección.  Angélica va a ser madre, para ella ya es tarde la recriminación o el consejo prejuicioso. Ahora deberá procurar no reincidir en la experiencia de maternidad adolescente, desprovista de todos los recursos educativos en materia sexual que le negó la sociedad.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

COMENTA JUAN PUEBLO: EX PRESIDENTE ECUATORIANO BUSCADO POR LA JUSTICIA


Por Leonardo Parrini

Juan, un jubilado de correos, sentado en un escaño de la Plaza Mayor de Quito, lee la noticia del periódico con estupor, pero sin dejarse impresionar: Ex presidente de Ecuador Jamil Mahuad, con orden de captura internacional.

El ex mandatario Jamil Mahuad, de ascendencia libanesa, fue derrocado en el año 2000, luego de una estrepitosa crisis económica en Ecuador. El ex presidente que en esa ocasión decretó un feriado bancario que congeló 1.840 millones de dólares, hoy se encuentra prófugo de la justicia acusado de peculado. La crisis, según analistas, comenzó en el gobierno de Sixto Durán Ballén que liberalizó la tasa de intereses y permitió la libre circulación de capitales y el aumento de los créditos de los bancos con empresas vinculadas. Este hecho generó la especulación, la fuga de capitales y la quiebra de los bancos, a lo que se sumó la caída del precio del petróleo ecuatoriano a 6.30 dólares por barril.

La hecatombe económica estremeció al Ecuador. El congelamiento de cuentas costo al país 8.600 millones de dólares en salvataje bancario y 3 millones de ecuatorianos que tuvieron que salir al éxodo obligado en busca de mejores condiciones de vida. “En 1999 la inflación subió hasta el 60%, el desempleo alcanzó el 14,7%. La depreciación del Sucre aumentó un 190%. Además provocó una fuga neta de capitales de 422 millones de dólares en 1998 y de 891 millones en 1999”, según versiones de la prensa ecuatoriana.

¿Responsabilidades compartidas?

Según el sitio web www.confimado.net en información publicada el 17 de octubre de 2012, Mahuad en su cuenta de Twitter (@JamilMahuadWitt) “corresponsabilizó” de la crisis a su ministro de economía Guillermo Lasso, actual candidato a la presidencia dela República del Ecuador. Mahuad en respuesta a la pregunta “¿Quién se podría decir que fue el ideólogo del feriado bancario?, dijo: “Lo que sí te puedo decir, es que en mi Gobierno en los aciertos y caídas todos fuimos responsables”, destacó el sitio web. 

El banquero también es recordado por su vinculación como asesor en el gobierno del derrocado ex presidente Lucio Gutiérrez -hoy candidato a la presidencia del Ecuador- en  época en que éste se declaraba “mejor aliado de los Estados Unidos”. Estos hechos fueron recordados en vallas publicitarias ubicadas en algunas provincias del Ecuador donde aparecen los dos políticos señalados como responsables de la debacle financiera del Ecuador en los años noventa, hecho que fue considerado por Lasso como “campaña sucia”.

Hoy día Mahuad se encuentra requerido por la justicia y buscado por Interpol por orden de una jueza ecuatoriana que instó a la policía a capturar y traer detenido al ex presidente al Ecuador. Según el diario El Comercio de Quito “Esta decisión judicial se tomó luego de que el Tribunal de Apelación de la Corte Nacional desechara la apelación interpuesta por la defensa de Mahuad en contra de la apertura de plenario. Además se dictaminó el embargo de todos los bienes que se encuentren a nombre del ex Mandatario en todo el país”. Observadores coinciden en que este movimiento de fichas en el tablero político ecuatoriano puede repercutir en el resultado de las elecciones presidenciales el próximo febrero en el Ecuador. No en vano Juan comenta con sabiduría: el pueblo a veces se equivoca, pero no olvida.
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domingo, 9 de diciembre de 2012

EL ABORTO: ¿LA IDEOLOGIA DE UN CRIMEN O DE UN DERECHO HUMANO?


Por Leonardo Parrini

¿Mamá, si no decidiste tenerme, por qué decidiste matarme? Escrita así esta pregunta atribuida a una niña o niño abortado suena estremecedora. Como todas las cosas que relacionamos en la vida, bajo un prisma emocional, que confiere a nuestras convicciones el carácter moral de verdad absoluta. Me explico. Sugiero que la discusión sobre la permisividad legal y moral del aborto está contaminada por las ideologías imperantes como un pretexto, precisamente, para defender o satanizar dichas ideologías. Frente al aborto, abortamos primero nuestra capacidad reflexiva de entender un tema nada fácil, pero urgente de rescatar de las manos de los moralismos extremos.

El aborto, como toda práctica humana, responde a una decisión individual, o social de carácter histórico, determinada por la concepción ideológica de quien lo practica o rechaza. El meollo de la discusión se centra en torno a la idea de la vida como un hecho y como un derecho. Las posturas opuestas al aborto parten de la premisa que el embrión es vida, y esa idea concede de entrada una ventaja moral a los opositores del aborto. La pregunta es: ¿dónde empieza y termina la frontera de la vida y si ésta es una mera relación micro celular o, por el contrario, responde a un estado desarrollado de células vivientes en capacidad de relacionarse con el entorno en niveles de auto conciencia propia? Una segunda cuestión tiene que ver con la idea de reconocer el poder sobre la vida a un ser superior, a una deidad, -como ente creador de la misma- en tal sentido, automáticamente, se entiende que sólo Dios tiene potestad de generar y quitar la vida. Y el tercer aspecto es el que dice relación con el énfasis moral que la sociedad cristiana occidental pone en el aborto como un crimen, frente a otros crímenes legalmente castigados, pero moralmente menos sancionados que la práctica abortiva clandestina.

La discusión por ese cauce se encamina a defender, con prioridad, la posición ideológica antes que aquello que dicha ideología sanciona o defiende, sin profundizar las motivaciones que tiene la mujer para abortar como sujeto de derechos reproductivos. Así el aborto aparece como un pretexto moral para la defensa de una ideología alineada con la postura antiabortiva. Postura que arranca de una concepción diferencial de los roles de género, que otorga el carácter matricial al género femenino, es decir, la mujer es esencial y prioritariamente mater, cuya obligatoriedad y responsabilidad gestacional sobre la vida, recae exclusivamente en ella. La mater, en sus orígenes etimológicos, es el ser nutriente, que deriva de esencia o vida. El páter, por el contrario, tiene asignado, desde la antigüedad, un rol como homo sui iuris, bajo cuyo control estaban todos los bienes y personas que pertenecían a la casa familiar. El páter ejecuta patria protestas sobre los hijos y resto de personas alieni iuris que estaban sujetos a su voluntad, sobre la mujer casada, los esclavos y otros hombres. Filio o hijo, producto de la unión páter mater, significa etimológicamente el ser amamantado por la mater y gobernado por el páter familia.

Por eso es que el tema del aborto bajo la óptica de inamovilidad en los roles de género, implica aceptar que el hombre provee y la mujer reproduce. Así la sociedad, automáticamente, quita el derecho a la mujer sobre su vida reproductiva y la voluntad autónoma de tener o no hijos, dejando estos aspectos en manos del hombre y las instituciones creadas por él. En la polémica del aborto no se discute sólo el tema de la vida; en el fondo se está discutiendo quién la administra.

La frontera de la vida fetal es difusa, no es fácil definir con precisión dónde la vida, en el sentido moral más que biológico, comienza y termina. Puesto que vida no es la mera relación biológica intercelular, sino que supone la existencia de condiciones avanzadas de auto conciencia en capacidad de interactuar con el medio.  Hasta donde la ciencia responde, el embrión adquiere ese estado de conciencia a partir del tercer mes de permanencia intrauterina.

La discusión ética del aborto ha estado dominada por dos posiciones extremistas. Éstas son identificadas por los eslóganes de ‘la vida’ y ‘la elección’. La vida como un hecho o como un derecho, divide a los abortistas de aquellos que no lo son. En este aspecto interviene un tercer elemento. Si el aborto es un crimen contra la vida, ¿por qué es más execrable que otros crímenes contra un ser vivo, y cómo es que entonces está legalmente menos sancionado por las condenas establecidas en el código penal? Extrañamente, aparece como un acto moralmente menos censurable el crimen, o la violación una niña de cinco años, que el aborto. Esto responde al hecho de que ante el aborto se activan mecanismos de censura moral de fuerte carga ideológica, que vienen prejuiciados y establecidos frente a los roles de género y la necesidad de preservar el ideario hegemónico, occidental cristiano, en este lado del mundo.

La santidad de la vida es el corazón de nuestra conciencia moral, diría un cristiano. Etiquetar al aborto como ‘asesinato’ es una estrategia sumamente emotiva, señala con lucidez el monje budista Bhikkhu Sujato: Cuando un soldado mata a otro en tiempos de guerra, sólo lo llamamos ‘matar’, no asesinar. Cuando un Estado mata a un criminal, lo llamamos ‘ejecución’. Cuando una persona se mata a sí misma lo llamamos ‘suicidio. Por tanto, el etiquetar al aborto como ‘asesinato’ es absolutista y simplista. La aceptación de esta teoría es dependiente de la fe en dogmas revelados como se definen dentro de una comunidad religiosa en particular, y no tiene relevancia fuera de esa comunidad.

Consideraciones morales o derechos reproductivos

¿Cuándo el feto merece consideración moral? Cuando tiene un estado de conciencia, porque la vida es inherente a la conciencia activa o al alma; por tanto, un embrión sólo a partir de ese estado animado, -que aparece al tercer o cuarto mes-, es considerado un ser viviente, según estudios científicos y concepciones que los respaldan. Ese estado de conciencia es tan rudimentario que antes de surgir no podía permitirle conciencia del dolor, que es lo que moralmente nos incomoda de la muerte física. Cierto es que el primer trimestre de surgimiento de la vida, es éticamente una fecha arbitraria que refleja el límite de la ciencia sobre el conocimiento del embrión, pero que no nos dice nada sobre el estatus moral del feto.

La oposición al aborto viene acompañada de la postura machista que determina que el hombre es quien decide sobre los derechos reproductivos de la mujer. También la posición antiabortista tiene estrecha vinculación ideológica con la defensa, a ultranza, de la familia como institución base del sistema económico y cultural, mediante el cual es posible la reproducción del orden social vigente.

El hecho de asumir la defensa de una institucionalidad que no da paso al aborto legal, da cuenta del mismo principio moral que boga por la predominancia inamovible de los roles de género, que otorga a la mujer la maternidad prioritaria, postura que al final de día conculca derechos a la pareja. De este modo, queda vulnerada la prerrogativa a la libre determinación reproductiva y asociativa parental, entre otros derechos, la unión matrimonial de ciudadanos homosexuales y lesbianas y la adopción de menores en el seno de una pareja de orientación sexual alternativa a la convencional.

Sin pretender la última palabra, consideramos necesario superar la oposición al aborto como un pretexto para consolidar la idea global del dios creador de materia y espíritu que permite la vida y del páter omnipresente que la administra. En última instancia, cuestión de fe, y por lo mismo inexplicable e irreductible por la vía de la razón.  La discusión sobre la legalidad o no del aborto, es un tema contaminado de ideología entre quienes defienden, o censuran, la posibilidad de un cambio en la inamovilidad del rol de género que restituya los derechos femeninos sobre la vida sexual y reproductiva de la mujer. Esta misma concepción de inmutabilidad social es contraria al estatus actual de nuestra especie como realidad en constante cambio, e incluso, a sus posibilidades de evolución futura. Ya cierta sociología posmoderna ha anticipado la idea de que la mutación de la familia, como ente matriz de la sociedad, se encamina a un núcleo no necesariamente unido por relaciones de consanguinidad. Esa idea deja abierta la opción a la existencia de comunidades familiares congregadas por lazos afectivos, más no necesariamente biológicos.

Si el aborto en la mayoría de los países ha sido técnicamente ilegal, aunque practicado y generalizado de manera no oficial, mantenerlo en la ilegalidad hace criminales a mujeres que a menudo han pasado por una experiencia traumática. Al mismo tiempo, esa ilegitimidad viene a consentir la muerte de la madre y del hijo cuando en la mayoría de las veces la clandestinidad no garantiza la seguridad quirúrgica del aborto y deja el mercado con puertas abiertas a los médicos abortistas sin escrúpulos. Para tomar posiciones frente a la permisividad legal o no del aborto, antes, debemos abortar nuestros propios prejuicios y abordar el tema desnudos de ropajes ideológicos a ultranza y  reflexionar qué está en juego, si la vida del feto o el entramado ideológico que sustenta al ordenamiento social vigente.

sábado, 8 de diciembre de 2012

TIEMPO DE ELECCIONES: EN LOS DETALLES ESTÁ EL MITO


Por Leonardo Parrini

Tiempo de elecciones, buena época laboral para publicistas, maquilladores y escribanos de discursos. Como cualquier otro producto de consumo masivo los políticos-candidatos remozan su imagen con nuevas poses fotográficas, gel contorno de ojos para esas arruguitas que no siempre son sinónimo de experiencia y un desempolvado look electoral que sintonice con las archiconocidas aspiraciones populares.

Como diría Roland Barthes, en los detalles está el mito. Político que no sepa esa verdad propagandística, mejor que renuncie o cambie de publicista. En las entretenidas clases universitarias de Semiótica aprendimos que el mito es, ni más ni menos, que un discurso elaborado como simulacro, sobre otro discurso real. Y esa luminosa verdad nos ha servido para leer la realidad circundante y cachar las verdaderas intenciones de los interlocutores.

Uno de los mitos que se pone de moda en campaña electoral es el del político-candidato con visión de futuro, sintonizado en todo momento con el porvenir de los electores. Esa premisa mítica va de la mano de la idea de que el político es un hombre incansable que trabaja, de sol a sol, los siete días de la semana. A un político-candidato en vacaciones o feriado largo –y ya tendremos algunos- siempre se lo verá trabajando, en un mitin, repartiendo sonrisas y manos extendidas al populacho. Esto implica el reconocimiento de que la política es una profesión y que los políticos, aun en vacaciones, trabajan por el pueblo. Mito perfecto. Pero junto con la aceptación natural de que el político trabaje en vacaciones –circunstancias que debiera disfrutar en privado-, se concluye que la idea del trabajador permanente es falsa, puesto que sus vacaciones tampoco son reales. A no ser que el político candidato tenga la gracia divina de servicio al pueblo a full time, o el don de la ubicuidad de estar en todo momento y en todo lugar al mismo tiempo. Mito completo.   

El mito del político-candidato comprometido, a tiempo completo, con el pueblo tiene su parafernalia en el montaje de los escenarios donde el candidato enfrenta a la masa de electores. Y ese montaje guarda estrecha relación con los signos físicos de la imagen del candidato que se materializa en la fotografía oficial de campaña. Los lenguajes son múltiples. El político trabajador incansable con visión de futuro y comprometido con el pueblo, posará con una sonrisa a medio camino, con la vista perdida en un punto indefinido sobre su cabeza. El que quiera transmitir credibilidad, se atreverá a mirar a la cámara con un gesto indefinible, pero de claro lisonjeo con el espectador. El mito de la foto sonreída y futurista busca vender la idea de un candidato (a), sincero, honesto, trabajador, un hombre o mujer común y corriente emergido del seno del pueblo, con una familia bien constituida y una vida modesta. No ha de faltar la foto del candidato saludando, abrazando y hasta besando a todo mundo, aunque al llegar a casa se lave las manos con desinfectante, como reconoció un conocido político quiteño que todavía intenta ganar una elección presidencial. Lo cierto es que nadie se muestra tal como es y para eso se valen del mito con estudiados detalles en la puesta en escena del marketing político.

El poder de la imagen hablada

Todo político aspira a ese instante mítico, de crucial encuentro con la masa. Ese momento trascendental de su carrera en que la imagen se funde con la palabra en un golpe de efecto de memorable alcance. Algunos políticos ecuatorianos, a través de la historia, lo consiguieron. Velasco Ibarra, intuitivo en épocas en que el marketing político no se conocía en Ecuador dijo: Dadme un balcón y seré presidente, confiado en su verbo mixtificador. Jaime Roldós sobre la tarima de un estadio quiteño, minutos antes de morir en un accidente aéreo, se despidió en emotiva arenga, con un Viva la Patria que aun estremece al país. León Febres Cordero juró por Dios y por la Patria no traicionar al pueblo, una noche de cierre de campaña en la esquina más populosa del puerto de Guayaquil. Sixto Durán, en plena guerra con el Perú, ante una plaza abarrotada de angustiados ciudadanos, prometió con voz enronquecida no dar ni un paso atrás ante el enemigo. El Presidente Correa ha hecho de este recurso escénico una técnica discursiva constante; pero, sin duda, el momento de mayor efecto popular lo tuvo la mañana del 30 de septiembre de 2010 cuando descubrió su pecho ante enardecidos policías golpistas y los instó: si quieren matar al Presidente, háganlo.

Son pocos los políticos que se atreven a tales extremos. Basta con una buena fotografía y una perfecta maquillada. Los políticos-candidatos que nos quieren vender la idea de trabajadores incansables posarán en camisa con las mangas recogidas en la sierra y guayabera, sin mangas, en la costa. Aquellos que además quieran proyectar imagen familiar, se tomarán fotografías en pleno mitin con un niño en sus brazos -de preferencia humilde- o una ancianita de sonrisa desdentada. El que se proponga proyectar una imagen juvenil, tecnológica, no es raro que saque una Tablet para consultar un dato ante las cámaras. La idea es transmitir la imagen de un lider dinámico, sensible, futurista, un servidor público ideal.

Y como anticipo a los detalles míticos de campaña, ya vemos algunos políticos-candidatos, antes derrocados por corruptos, ahora con camisa blanca, pulcra como la imagen remozada que quieren proyectar. Oligarcas recorriendo los suburbios de la miseria con jeans y camiseta. Banqueros con facha de obreros, ricachones con disfraz de pobres, predicadores con una biblia en la mano, faranduleras sexis y bobaliconas y un largo etcétera. Todavía estamos a tiempo. Desconfíe de estos montajes propagandísticos y no se olvide: en tiempo de elecciones, en los detalles está el mito.