GRANDES TEMAS - GRANDES HISTORIAS

E c u a d o r - S u d a m é r i c a

lunes, 27 de agosto de 2012

LA CONSULTA AMAZÓNICA



Fotografía Agencia Andes
Por Leonardo Parrini

El diálogo incluyente con las comunidades, pueblos y nacionalidades indígenas de la Amazonía fue inconcebible antes de que el Estado ecuatoriano revalorizara su rol frente esa región del país. Cuando el ex presidente Jaime Roldós pronunció en su epílogo vital: ¡Este Ecuador Amazónico, desde siempre y hasta siempre!, enunció un deber ser ante una realidad que históricamente contradijo sus propósitos. Bástenos recordar que otro mandatario, Galo Plaza, sentenció que el oriente es un mito, es decir, que en el país no existía tal vocación amazónica frente a los pueblos indígenas ni ante la riqueza petrolera coexistentes en la región.

Desde la marginalidad y la exclusión amazónica la historia del oro negro ecuatoriano estuvo teñida por la sangre y las lágrimas de pueblos ignorados, para quienes la riqueza petrolera fue sinónimo de muerte sin ningún beneficio tangible. Comunidades agredidas por la destrucción de su entorno, incomunicadas por la ausencia de carreteras, atrasadas por la carencia de escuelas y fácil presa de enfermedades debido a la inexistencia de atención médica. Ese fue el resultado de una incursión petrolera oprobiosa que permitía que dos tercios de los recursos generados fueran a las arcas de las compañías transnacionales, a través de leoninos contratos con el Estado. Una lógica permisiva de un Estado sin conciencia social ni de soberanía, que hizo vista gorda ante el brutal impacto de una explotación hidrocarburífera irrespetuosa del entorno amazónico y corruptora de su gente que dejó secuelas todavía difíciles de erradicar.

El nuevo rol del Estado

Hoy día el Estado entabla el diálogo intercultural estimulado por el marco legal de una Constitución que reconoce los derechos de los pueblos amazónicos. Este diálogo lo hace desde la perspectiva –permítasenos acuñar el término- de la intercultoralidad, es decir, desde la reciprocidad cultural afincada en la palabra. ¿Dónde si no? Un diálogo para escuchar y ser escuchado, comprender y ser comprendido, a través de una oralidad que da cuenta de nuestra diversidad como nación.

La consulta previa a la Ronda Suroriente Ecuador que arrancó esta semana en las provincias de Pastaza, Morona Santiago, Orellana y Napo, bajo el precepto de que En la consulta amazónica, tu palabra vale, denota que ahora esa palabra tiene valor para identificarnos e influir en las decisiones del Estado consultante.

La nueva era petrolera anunciada por el Estado pretende dar un nuevo sentido a la actividad hidrocarburífera bajo la premisa que ahora el petróleo es vida y sirve a la Amazonia para su inclusión, desarrollo y participación en los destinos del país. Proposición amparada en la norma constitucional que otorga a los pueblos indígenas el derecho a ser consultados -con resultados prácticos-, al punto que sus demandas pueden influir en los contratos que establezca el Estado con las compañías prestadoras de servicios petroleros en los bloques licitados en la Ronda Suroriente Ecuador.

Vivimos la era de un Ecuador que asigna un nuevo rol al Estado, abierto a la participación e inclusión ciudadanas. Corren buenos tiempos para el diálogo, por lo mismo que en la consulta amazónica que lleva adelante el gobierno del presidente Rafael Correa resulte vital que las partes dialogantes revaloricen la palabra. Amerita abrir un coloquio sincero que privilegie los intereses del país en el manejo de sus recursos naturales y contemple las demandas de los ecuatorianos que habitan las zonas de intervención petrolera. Acaso esto nos permita cumplir con la vocación de ser un Ecuador amazónico desde ahora y hasta siempre.

sábado, 18 de agosto de 2012

UNA LECCIÓN DE DESCONTENTO


Por Leonardo Parrini

El descontento es el primer paso hacia el progreso de un hombre, dejó escrito Oscar Wilde.  Y aunque es probable que algunos adolescentes chilenos hayan leído al poeta y dramaturgo irlandés del siglo IXX,  -quien siempre tiene mucho que decir a la juventud-, hoy día miles de estudiantes secundarios y universitarios se encuentran rindiendo examen de rebeldía en las calles como muestra del descontento ante el excluyente sistema educativo chileno.

La crisis tiene antecedentes en la ausencia de una política educativa de Estado que reforme a fondo lo que de manera escandalosa se ha consolidado como “el lucrativo negocio de la educación en Chile”. Un sistema  que pone al margen y niega el acceso al estudio a miles de jóvenes de ese país puesto que, como dice el presidente de Chile, Sebastian Piñera, es “un bien de consumo” y no un derecho reconocido como tal, ya que “nada es gratis en la vida”, concluye el mandatario.

El “consumo” de la educación cuesta al Estado chileno apenas el 15% que otorga en becas, mientras que el otro 85% lo financian las familias de los estudiantes universitarios cuando están en condiciones de hacerlo. Y aunque el gobierno del empresario Piñera ha incrementado del 0,3% al 1,3 % del PIB el rubro de educación, expertos señalan que es absolutamente insuficiente puesto que “el tema no se resuelve con plata, sino con políticas públicas que establezcan que la educación “de calidad” es un derecho, ya que el Estado debe velar por ello estableciendo colegios y universidades públicas y gratuitas”.

La gratuidad de la enseñanza es la principal bandera que levantan los estudiantes rebeldes que desde hace siete meses se encuentra en pie de lucha con el régimen. En sintonía, la presidenta de la poderosa federación de estudiantes de Chile FECH, Camila Vallejo señala que la educación superior debe ser gratuita. A este petitorio el régimen de Piñera ha prestado oídos sordos sin ninguna disposición al diálogo, como respuesta clara que no piensa ceder en nada que afecte a la educación, en tanto es concebida como negocio. En la tierra de Neruda y Mistral hoy día cuesta mucho más estudiar que comprar un carro del año. Esa es la herencia de la dictadura neoliberal de Pinochet que, en ausencia de políticas sociales, impuso un sistema educativo mercantilista y excluyente que “redujo a menos de la mitad el aporte público a la educación y permitió en 1981 la creación de universidades privadas, a través de sociedades sin fines de lucro con casi completa libertad para diseñar sus planes académicos”.

El descontento que estalló por la educación deja en evidencia “la precariedad de un sistema que no tiene interlocutores válidos y que apunta a una crisis de representatividad de los partidos políticos, del parlamento, y de toda la elite que gobierna Chile”, dice  Faride Zeran. Situación que es una nítida expresión del desequilibrio social que origina un modelo socio- económico neoliberal, concluye Zeran, Premio Nacional de Periodismo.

En un abierto desafío y pese a que en 2011 unos 200.000 secundarios perdieron el año producto de las tomas y las 40 marchas que se realizaron, varios colegios desalojados volvieron a ser ocupados. "No me sorprende que esta vez el peso de la indignación lo estén llevando los escolares”, dijo el experto en educación, Mario Waissbluth.

A diferencia del año pasado, el gobierno de Piñera autorizó el desalojo de los colegios, en operativos policiales que en las últimas semanas dejaron cientos de detenidos tras la resistencia de alumnos y apoderados. El descontento estudiantil se ha tomado las calles y los establecimientos educativos y el devenir de los acontecimientos, acaso conceda razón a la afirmación del poeta Oscar Wilde: el desencanto de los jóvenes hoy día en Chile, deberá ser el arma de un cambio generacional que derribe las barreras de la educacion excluyente que los margina.

viernes, 17 de agosto de 2012

ECUADOR VALIENTE Y SOBERANO


Fotografía El Comercio
Por Leonardo Parrini

En tiempos de diplomacias acomodaticias y negociaciones oportunistas, en el plano internacional, la decisión del Gobierno ecuatoriano de conceder asilo diplomático a Julian Assange sorprende por su carácter soberano y valiente. Sorprende porque se supone no responde a un acto instintivo mucho menos improvisado, sino a un reflexivo análisis de las condiciones jurídicas e implicaciones políticas y económicas del caso. El Gobierno ecuatoriano optó por hacer prevalecer sus convicciones respecto del derecho de las personas a solicitar asilo y actuó en consecuencia con esos principios diplomáticos suscritos en convenios internacionales.

Assange, ahora protegido por el Gobierno ecuatoriano, es requerido ante la justicia sueca por supuestas faltas sexuales e investigado por los aparatos de inteligencia  norteamericanos  por difundir, a través de los Wikileaks, "mas de 250 mil documentos confidenciales en los que se revelaban secretos de la política exterior estadounidense” y un video donde se ve “cómo dos reporteros de la agencia Reuters morían bajo disparos de un helicóptero estadounidense en Iraq”

Las reacciones de las partes involucradas, en cambio, no sorprenden pues también han actuado coherentes con sus principios. Julian Assange, junto con agradecer al pueblo y presidente del Ecuador, al que calificó de “valiente nación independiente latinoamericana”, ha dicho que constituye una “victoria histórica”, pero que a partir de hoy “todo será más estresante”. Suecia acusó frontalmente al Ecuador, porque “ha detenido inaceptablemente el proceso judicial sueco y ha obstaculizado la cooperación judicial europea”. Inglaterra, por su parte, negó el salvoconducto a Assange para salir de territorio inglés y declaró, a través de su cancillería, que “no acepta el principio de asilo diplomático, que no hay razón legal para que concedan el salvoconducto y que esperan cumplir con sus “obligaciones en virtud de la Ley de Extradición”. Todo esto significa, como dijo Assange, que los problemas “recién han comenzado”.

La prensa ecuatoriana señala que con su decisión, “Ecuador se abrió un frente con 3 países”. Y se trata de tres potencias mundiales que ostentan la fuerza y la voluntad de emplearla, como ha demostrado su historia diplomática y militar. Por eso el gesto del Ecuador está colmado de dignidad y valentía, actitud que aflora en quien mantiene claras y firmes convicciones, lo que constituye, sin duda, una victoria moral de nuestro país frente a sí mismo y ante el mundo en medio de tempestuosas aguas diplomáticas.

William Shakespeare, el clásico autor inglés en su extraña novela, precisamente llamada La Tempestad, ve a los aborígenes precolombinos como calibanes o monstruos salvajes con cabeza de can, que en la interpretación del ensayista uruguayo Rodó significaba el mundo de los instintos. Hoy los ingleses - con similar mirada shakesperiana euro centrista -  deben estar pensado que en este rincón del mundo se enfrentan a instintivos seres exóticos de ultramar. Nada más alejado de la verdad.

Ecuador ha sostenido, definitivamente, una actitud soberana y valiente fundada en la razón y en la solidaridad, dos valores concernientes a los espíritus elevados de las naciones. Ciertamente, hoy por hoy, no basta con ser valiente, además hay que mostrar la decisión de pararse dignamente ante el mundo, sin prepotencias ni ufanos orgullos, con la serenidad que otorga la madurez, cualidades escasas de encontrar en muchos gobiernos. Todo aquello debe traducirse en una diplomacia inteligente y eficaz que recabe urgente apoyo internacional para enfrentar la eventual tempestad que se avizora.

jueves, 16 de agosto de 2012

EL LEÓN BRITÁNICO



Escudo británico

Por Leonardo Parrini

El impasse diplomático surgido entre Ecuador e Inglaterra por la presencia de Julian Assange en la embajada ecuatoriana en Londres, -y su petición de asilo político-, ha puesto en el tapete internacional una vieja discusión entre lo político y lo jurídico. ¿Qué fue primero el huevo o la gallina?

Además de aquella clásica interrogante, surgen otras en torno al caso Assange, como callejones sin salida. ¿Debe supeditarse la norma jurídica a los principios políticos? ¿Las leyes internas de un  país están por sobre sus acuerdos internacionales, suscritos en convenios multilaterales o viceversa?

En principio debe quedar claro que el asilo es un asunto de orden político, relacionado con el reconocimiento a los derechos humanos amparados en convenios multinacionales, incluida la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU, suscrita por todos las naciones del mundo, sin excepción.

Esto quiere decir que, tanto la petición como la aceptación de asilo, responden a causas eminentemente políticas inherentes al derecho de una persona a buscar refugio en cualquier país del mundo, por el hecho de sentirse perseguido por sus ideas, credos, convicción u opinión de orden político o religioso. Solicitar asilo es un acto político, aceptarlo o negarlo es otro acto político, equivalente, como potestad del peticionario y del país que lo acoge.

Si el asilo es un acto político ¿qué consideraciones jurídicas deben ser tomadas en cuenta para conceder o no el amparo al demandante del asilo? En esto el derecho de asilo es claro: no puede un prófugo de la justicia ordinaria solicitar asilo o quién, con sus actos, contravenga los códigos penales del país que supuestamente lo persigue.

Los escenarios posibles
Inglaterra amparada en sus leyes internas que hace prevalecer por sobre el derecho al asilo que también suscribe, se reserva la potestad de ingresar con la fuerza pública en las instalaciones de la embajada ecuatoriana en Londres y arrestar a Julian Assange para entregarlo a las autoridades suecas que lo reclaman por supuestos delitos sexuales. En este caso, el país europeo apela a su Ley de Recintos Diplomáticos y Consulares de 1987, que le permite revocar el estatus diplomático de una embajada en territorio británico, lo que potencialmente le permitiría a la policía ingresar a la embajada ecuatoriana para arrestar a Assange.

Donald Rothwell, profesor de derecho internacional en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Australia, quien ha comentado sobre el tema de Assange, opina que "En sentido literal, probablemente diría que es una violación del derecho internacional porque la embajada tiene o no tiene la inviolabilidad y la inmunidad de la que goza como embajada legítima. Y nadie está sugiriendo de ningún modo que los ecuatorianos no tienen una presencia diplomática legítima en Reino Unido que es respetada bajo la Convención de Viena".

Los escenarios posibles para la suerte de Julian Assange estan claros. Inglaterra ha negado anticipadamente el salvoconducto al australiano para salir de la embajada y embarcarse en un avión con destino a Quito. Eso implica la detención inmediata de Assange cuando pise territorio británico, la extradición a Suecia y su envio a los EEUU para ser juzgado por espionaje, delito que en ese país se paga con la pena de muerte. Inglaterra tiene como opción extrema ingresar a la embajada y sacarlo de acuerdo con sus leyes interna antes mencionadas.  Esto podría suceder una vez que el Ecuador conceda el asilo y Assange viva indefinidamente en la embajada.

Un titular de prensa el día de hoy resulta premonitorio: Assange no podrá llegar a Quito. De ser así, se derrumban los conceptos de libertad de expresión, amparado en los cuales Assange difundió los WekiLeaks. Junto a ellos, se desploma en entredicho la figura del asilo político como un derecho humano esencial. Además, quiere decir que las decisiones internas de un país priman sobre sus acuerdos internaciones. La interrogante de cajón es: En qué mundo vivimos, cuánto avanzó la humanidad en materia de convivencia internacional, si vale más lo que impongo unilateralmente sobre lo que propongo y suscribo en los foros mundiales. La respuesta es una sola: vivimos en un mundo regido por la ley de la selva, donde el más fuerte, el león británico, se siente con derecho que le otorga su fuerza para doblegar nuestra voluntad soberana.

miércoles, 15 de agosto de 2012

ENCRUCIJADA ECUATORIANA: SER O NO SER

Embajada de Ecuador en Londres
 
Por Leonardo Parrini

La amenaza de Inglaterra de tomar por asalto la sede de la Embajada ecuatoriana en Londres para arrestar a Julian Assange, es un hecho insólito en el concierto de las relaciones internacionales de hoy, más aún para América Latina que ya conoce en carne propia que el Reino Unido no escatima esfuerzos en resolver sus impases con el uso de la fuerza militar, como ocurrió en el diferendo con Argentina en su disputa por las Islas Malvinas en los años ochenta.

Los ingleses, como si vivieran en una isla diplomática, además del territorio insular que ocupan, desconocen olímpicamente acuerdos internacionales y hacen prevalecer consideraciones legales internas. Tal es el caso de la ley británica sobre inmuebles diplomáticos y consulares que data de 1987, la cual permite “revocar el estatus diplomático de un edificio si la potencia extranjera a la cual pertenece deja de usar la tierra para los fines de su misión o exclusivamente para los fines de un puesto consular". La pregunta de cajón en este caso es: ¿Qué otro uso está dando la misión ecuatoriana en Londres a su embajada, aparte de sus actividades diplomáticas normales, para que se haga merecedora a una intervención física de su inmueble con clara violación de la soberanía territorial?

La Convención de Viena que, obviamente, suscribió Gran Bretaña es clara en señalar, en el artículo 22: Los locales de la misión diplomática son inviolables, su mobiliario y demás bienes situados en ellos, así como los medios de transporte de la misión, no podrán ser objeto de ningún registro, requisa, embargo o medida de ejecución. Los agentes del Estado receptor no podrán penetrar en ellos sin consentimiento del jefe de la misión. Esto supone que por sobre la decisión política de ingresar a una embajada, los convenios diplomáticos tienen fuerza de ley para impedirlo. Inglaterra actúa con la ley en la mano solo cuando le conviene, o, abiertamente desconociendo preceptos legales que nacen de acuerdos diplomáticos.

De igual manera, en el tratamiento que hace del caso de Julian Assange, Gran Bretaña apela a sus propias leyes internas, y actúa desconociendo el derecho de asilo amparado en convenciones internacionales. El artículo 14 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos reconoce este derecho básico: En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país.

Otros tratados como la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, en su artículo 18, reconoce este derecho. El derecho de asilo está garantizado dentro del respeto de las normas de la Convención de Ginebra de 28 de julio de 1951 y del Protocolo de 31 de enero de 1967 sobre el Estatuto de los Refugiados y de conformidad con la Constitución.

¿Qué hay detrás del intento británico de desconocer acuerdos internacionales sobre inmuebles diplomáticos y derechos de asilo político?

La respuesta es muy concreta: Inglaterra quiere detener a Julian Assange para entregarlo a su aliado EEUU, país en el cual, según declaración de prensa del defensor de Assange, el ex juez Baltazar Garzón, está en marcha un juicio penal secreto y perverso, al que nadie tiene acceso. El proceso contra Julian Assange se relaciona con sus actividades en WikiLeaks, revelaciones que pusieron al descubierto acciones de inteligencia militar norteamericana en varios conflictos bélicos en el mundo. Eso para los gringos convirtió a Julian Assange en prioridad uno. “Todo se concita  parar acabar con una persona que es un objetivo prioritario para mucha gente”, concluye Garzón.

Una triste conclusión es que los tratados no funcionan: el TIAR, Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, firmado entre naciones latinoamericanas para generar solidaridad y defensa continental frente a amenazas externas, señala el artículo 3.1 “en caso de (...) un ataque armado por cualquier Estado contra un Estado Americano, será considerado como un ataque contra todos los Estados Americanos, y en consecuencia, cada una de las Partes Contratantes se compromete a ayudar a hacer frente al ataque en ejercicio del derecho inmanente de legítima defensa individual o colectiva. Lastimosamente el TIAR no sirvió de nada cuando Inglaterra invadió territorio Argentino durante la guerra de las Malvinas. Ecuador hoy puede y debe apelar a la solidaridad continental, si su territorio es violado por los ingleses. Vemos con estupor que los acuerdos entre las potencias sí funcionan, la prueba es que Inglaterra actúa, en última instancia, en favor de los intereses de su aliado norteamericano, afectados por Assange.

Ecuador está en el ojo de la tormenta. Una diplomacia firme, serena e inteligente es vital y urgente poner en práctica para adoptar decisiones basadas en principios inviolables, pero al mismo tiempo midiendo los costos diplomáticos, incluso comerciales, para el país. Cierto es que la soberanía no tiene precio ni los fundamentos de una doctrina de respeto a los derechos humanos tampoco. Como David frente a Goliat,  Ecuador ante Inglaterra no le basta con la razón moral, debemos hacer prevalecer nuestra razón política, y por qué no decirlo, nuestro derecho a disentir con una potencia que pretende vernos como sus súbditos coloniales e imponernos sus designios con la razón de la fuerza. Ecuador está frente a una encrucijada: se fortalece como país soberano en base al respeto de sus principios o se doblega en base a sus conveniencias. Como dirían los propios ingleses: ser o no ser.



martes, 14 de agosto de 2012

LA TEJEDORA ETERNA


Por  Leonardo Parrini

Julio Cortázar afirma que las mujeres tejen cuando han encontrado en esa labor gran pretexto para no hacer nada. No se teje como se lee un libro, dice, no se puede volver a tejer como releer lo escrito, sería un escándalo. Mi madre tejía incansablemente, sin acabar nunca el tejido. Tejía sentada en el sillón de la sala y lo hacía con una sonrisa en sus labios, en un gesto de complacencia y complicidad consigo misma. No podía estar sin tejer, quién sabe si para dilatar la vida o la muerte. Tejía y sonreía al unísono, y eso es literal, porque al ritmo del tejido sus labios emitían un sonido ininteligible, sino hasta acercar el oído a su mejilla. Era un susurro aletargado, leve, una palabra a medio camino entre los labios que acompasaba con el roce de ambos croché al tejer en una resonancia tenue y persistente.

Mi madre me había prometido cierta vez en una carta que tejería un pulóver para la siguiente estación invernal. Pasaron los inviernos y la prenda nunca llegó a mis manos como fue su ofrecimiento. Cuando la visité en Santiago en el mes de julio del 2006, confesó que estaba tejiendo el pulóver prometido. En esa ocasión fotografié sus manos laboriosas que tejían en una tentativa inolvidable. Sus manos finas, talladas por los años, se habían convertido en bailarinas y danzaban al ritmo del croché con aquella dignidad que confieren los años a la piel. 

Al otro extremo del retal de extrañas texturas en el trozo de tejido -¿qué otro nombre recibe lo que se teje?, simplemente tejido,- había un ovillo de lana de regular tamaño que desbobinaba sin perder volumen por el consumo del tejido. Era la medida de su propia tarea que transcurría lenta e inexorable. Tuve la certeza fugaz que si el acontecer dependiera del tejido de mi madre, nunca llegaría el próximo invierno para recibir el pulóver prometido. Entonces supe que el tiempo puede ser congelado por la acción de tejer, como un lema de las horas avanzado hacia un solo cauce, el fin de la existencia. Caí en cuenta que se puede rehusar a la muerte tejiendo, aplazándola como un trozo de vivencia diferido. Ese era el sentido mismo de su tejido inacabado.

El invierno que fotografié a mi madre tejiendo sentada en su sillón era un tiempo implacable, como suelen ser los inviernos en Santiago. No sabes a qué atenerte ante la posibilidad de salir a caminar y sentir la lluvia de finos cuchillos helados talándote el rosto, o permanecer en casa sin hacer nada más que contemplar la lluvia, a través de los visillos de  la ventana. Ese invierno renació la ilusión de recibir el pulóver terminado, pero fue otra tentativa sin ocaso, como tantas que he tenido en mi vida de episodios inconclusos. Fue el último invierno que pasé junto a mi madre. Deseché entonces para siempre la idea de recibir el pulóver prometido, porque deduje que ella lo tejía y destejía en una metáfora de su propia existencia. Si se vive la eternidad en vida, ya la muerte es aplazable.

Mi madre tejió hasta el día que un derrame cerebral la marginó de este mundo. En estado de coma permaneció veinte días antes de morir el 24 de febrero del 2008. Cuando recibí la noticia ese domingo aciago, recordé la idea de Cortázar de que las mujeres tejen cuando han encontrado en esa labor gran pretexto para no hacer nada. Y esta vez el cronopio no tenía la razón. Mi madre había tejido como gran pretexto para sortear a la vida y a la muerte al unísono. El tejido suyo era un acto en espiral girando, como las manecillas del reloj, en un mismo sentido. Esa tarde que murió mi madre tuve dos incertezas dolorosas: cómo sería ahora mi vida sin ella y en qué estado quedaría el tejido inconcluso. Dos interrogantes con una misma respuesta: mi madre y su tejido inacabado se habían fundido con la nada, en un trance sin escalas hacia la eternidad.

lunes, 13 de agosto de 2012

EL TAMAÑO DE NUESTROS SUEÑOS


Fotografía El Comercio
Por Leonardo Parrini

Apagada la antorcha olímpica queda para unos el sabor de la victoria y para otros la resaca de lo imposible. El medallero olímpico es señal que hay países capaces de competir y ganar y otros en capacidad de ir y jugar. EEUU, Inglaterra, China entre los primeros, y Cuba, como mejor latinoamericano de las Olimpiadas, seguido por Colombia, Brasil, México y Argentina. Mientras que Ecuador se ubica en el segundo grupo con una actuación “decorosa” para zutano y “heroica” para mengano, y para  la mayoría normal, es decir, a la medida de lo que somos como pueblo.

Una de las jornadas más vibrantes fue, sin duda, la que protagonizó el deportista costeño Alex Quiñonez que nos hizo ilusionar con una medalla, luego de acceder a la final tras una carrera codo a codo con Usain Bolt, el hombre más veloz del mundo. No obstante, lo que en la semifinal fue ilusión en la final fue complaciente resignación, incluso, con sabor a triunfo porque el ecuatoriano avanzó del octavo al séptimo lugar entre los especialistas mundiales en 200 metros planos.

¿Eso es todo? No, porque un gesto de Alex Quiñonez, segundos antes de iniciar la prueba de su vida en la final, nos retrató de cuerpo entero como país. Alex hizo el típico gesto ecuatoriano con la mano para decirnos ¿Y ahora?... ya me jodí! Un gesto que dejó entrever qué pasaba por su mente en ese momento. Horas antes había dicho a la prensa que se sentía “presionado”, pero en ese instante crucial no hubo tal presión. Lo que hubo fue un aflojamiento mental, propio de quien ya no quiere competir para ganar, sino sólo participar. No decimos que no puso todo lo que tenía de sí, pero lo que tenía era lo que aprendió en su formación deportiva y humana en este país y no en otro.  En ese momento que se sintió solo ante sí mismo trató de vencerse y lo logró; pero, no vencer a los demás. No estaba preparado para aquello porque recibió una formación distinta a Usain Bolt, el gladiador olímpico que enfrentó la cámara y la carrera con un gesto desafiante, aguerrido y triunfador. Tardamos toda una vida en convencernos de que sí se puede competir en el fútbol, de igual a igual, con el resto del mundo y lo demostramos en la cancha en su momento; pero no estuvimos convencidos de que sí se podía en la pista londinense y el gesto de Alex ante la cámara impertinente así lo demostró, pese a su esfuerzo que lo engrandece.

Somos lo que somos

Nuestra identidad es nuestra cultura, dice Jorge Enrique Adoum y tiene mucha razón, porque somos los que somos culturalmente hablando. En este caso, un pueblo que se siente patria chica, como refiere Adoum, en el excesivo uso de diminutivos, que por tanto le ocurren cosas a su medida. Nos expresamos, según la percepción que tenemos de las cosas. Hablamos en chiquito, porque pensamos en chiquito. No soñamos en grande, por lo mismo nos conformamos con poco. Nos declaramos héroes aún en las derrotas y en las enfermedades, como aquel ministro de salud que declaró héroes nacionales a los contagiados de SIDA en una clínica de Guayaquil.

La fecundidad de una sociedad también se mide por la riqueza de sus imágenes míticas, dice Octavio Paz. Nuestros héroes lo son, no por su forma de vivir, sino por el hecho y forma de morir. Es el caso de Abdón Calderón que, antes de ser herido de muerte en la Batalla de Pichincha, luchó en seis batallas independentistas y sobrevivió. Nuestros hombres y mujeres son heroicos ante nuestros ojos porque, simplemente, queremos que lo sean, en ese sentido vivimos una realidad aspiracional, más que una realización de verdad. Cada pueblo crea héroes a su medida.

Menoti dice que se juega como se vive. El deporte es competencia; los héroes olímpicos del pasado así lo concibieron. El deporte es medición de fuerzas, de velocidad, de elasticidad y, por sobre todo, de temple anímico, espíritu de combate y mentalidad ganadora. No nos engañemos: no se compite por competir, se compite por ganar, sino preguntemos a los norteamericanos, cubanos, chinos o ingleses.

Benjamín Carrión propuso que si no pudimos ser potencia económica, política o militar, fuéramos potencia cultural. Nuestros gestores culturales hicieron lo suyo y allí está Ecuador engrandecido por su creación artística y literaria.  Faltó para cumplir a plenitud el sueño de Carrión, según Raúl Pérez Torres, apoyo del Estado durante nuestra historia. En nuestra cultura deportiva sucedió igual, la tricolor cumplió en su momento, Jefferson Pérez, Rolando Vera consiguieron triunfos con esfuerzo propio, allí donde el apoyo estatal brilló por su ausencia. Hoy que el Estado, por primera vez, entregó 6 millones de dólares para la participación de los deportistas olímpicos ecuatorianos en Londrés, habrá que preguntar al COE cómo invirtió ese dinero y con qué resultados.

Y aunque Jorge Enrique Adoum nos recuerda que no tenemos vocación de futuro, estoy convencido que la opción de futuro de un país se mide por el tamaño de sus sueños. Por su decisión de vencer la inseguridad, impotencia y sensación de fracaso. Los griegos cuando crearon las olimpiadas lo hicieron para demostrar su capacidad de desafiar a los dioses del Olimpo. Para sus gladiadores competir era un asalto al cielo. Soñaban en grande, por eso los hombres atenienses desafiaban a sus deidades. El día que el Ecuador se proponga un asalto al cielo, nuestros sueños crecerán y viceversa: para asaltar el podio olímpico del deporte y de la vida no hay más que soñar en grande.

domingo, 12 de agosto de 2012

DE TANGO EN TANGO


Por Leonardo Parrini

Todos tenemos un tango para recordar, me dijo, e inclinó la cabeza con ese gesto tan propio que perfila sus pestañas como un manto sombrío sobre unos ojos melancólicos. Un tango para evocar porque recordar es resucitar lo morido, como dice un  amigo, la evocación es aquí y ahora, con una extraña conexión con lo vivido. De tango todos tenemos un poco, de melancolía arrabalera, trasnochada y persistente que no disipa fácil como cierta niebla al amanecer.

Ya no estás más a mi lado corazón, siempre fuiste la razón de mi existir, aunque ésta no es la historia de un amor como no hay otro igual, ni le dio luz a mi vida, ni la apagó después, porque mi vida siempre fue oscura y sin tu amor sí viviré, aunque en la más impertérrita soledad. Qué tarde que has venido, no ves que toda mi ternura la vida la quemó, corazón no llores que no vale la pena. Desde hoy en adelante por esta calle cantará la lluvia y valdrá más el olvido que tu vieja maldición. Porque todos llevamos un tango a flor de piel, a filo de corazón. Todos tenemos algo de amargura en la vida y en el alma que enturbia el tango, en esta tarde gris qué falta que me hacés. Amor de barrio el tuyo y el mío, amor arrabalero, sentimental y urbano, lleva sus penas calle abajo en el suburbio de la tarde. Ya se que estoy piantao, piantao por ella, por tí, por todas.

Veinticinco abriles que no volverán, yo y vos sólo quedamos, yo y vos sólo para recordar. Hasta siempre amor me dijo, en el crepúsculo de una ciudad sin nombre, donde todas las calles llevan su nombre, en una esquina de jorga y burdel. Porque la vida es así, sin más ni menos, lo demás es filosofía barata y cantinera. Y hoy que late un corazón, déjalo latir. Y ahora que miente mi soñar, déjalo mentir. Porque de verte nuevamente, un compás de amor sellará para siempre el adiós. Allá en el cielo, acaso volveremos a encontrarnos, allá donde no valen papeles, como dice el tango, ni prejuicios ni más leyes. Todo es efímero en la vida. Allá en el cielo frente a tí, eternamente, volveré a encontrarme conmigo mismo. Cuándo no tenga fe, ni yerbas de ayer secándose al sol. Aunque no se me secan las pilas buscando un pecho fraterno para morir abrazado, veo que todo es mentira, que al mundo nada le importa.    

No quiero dejar perdidos los anhelos que no han sido, me dijiste, y estoy de acuerdo te respondo, sin embargo, me pregunto dónde reinará el dulce mirar tuyo que no siento ya. Entre las cosas del ayer, insistes, en recordarme tu amor lejano, yo me pregunto cómo puedo ahora seguir viviendo si tú no me amas. ¿Por qué te perdí sin quererlo, por qué tenemos algo de tango, oscura tragedia, persistencia y muerte? No teníamos quince abriles, sí anhelos de vivir y amar. Ahora no hay más que tristeza y quietud, nadie que me diga si vives aún. ¡Qué ganas de encontarte, qué falta que me hacés!

                                                                 

sábado, 11 de agosto de 2012

ABDÓN UBIDIA: EN BUSCA DE LOS REFERENTES PERDIDOS


Abdón Ubidia recibió esta semana el Premio Eugenio Espejo 2012 de manos del Presidente de la República, Rafael Correa. Se trata del máximo galardón otorgado por el Gobierno nacional "en actividades literarias, por ser el autor más citado y traducido de su generación”. Reproducimos, parcialmente, la entrevista que realizamos a Ubidia para nuestro libro foro Decapitar a la Gorgona: la corrupción ¿una moral de la crisis? (2003) en la que el escritor reflexiona sobre el quehacer literario y sus resonancias en nuestra época.

En busca de los referentes perdidos

Por Leonardo Parrini

La permanente preocupación de Abdón Ubidia por los asuntos del ser humano lo lleva a desentrañar, desde la perspectiva de la cultura vigente, las “veladuras dirigidas y los misterios elegantes” que, según sus palabras, caracterizan a nuestro tiempo. Sus ensayos contenidos en la publicación Referentes, constituyen una obstinada búsqueda de valores éticos y estéticos necesarios para resistir el embate de una ideología dominante de corte apocalíptico.

Frente a las afirmaciones de ciertos autores que sostienen la pérdida del sentido de una realidad que se habría vuelto pura representación y en respuesta a los augurios del fin de la historia o el extravío de las diferencias entre la izquierda y la derecha, Ubidia rastrea la vigencia de la moral para ir al hallazgo de nuevas realidades en el epicentro de una pugna entre la resistencia y la dominación.

Como contrapartida al discurso globalizador y avasallante, Ubidia propone resistir en un entorno desolado y aterrador hasta recuperar los referentes válidos, ya que “estamos solos en el mundo, sin dioses.” No obstante, un emblema pende de la solapa de este intelectual que niega ser filósofo: recordar la simple dimensión de la escala humana y sus demandas básicas. En su afán, Abdón Ubidia, esboza una coraza moral inmune a la corruptora vorágine de la época actual y sus hipocresías remozantes.

En la obra Referentes aludes a un tiempo actual en el que “estamos solos en el mundo, sin dioses”. ¿Significa esto sin valores, sin ideología, sin moral?

Mi idea más bien es que esa es casi una consigna de la última globalización que ha habido en el mundo, puesto que cada imperio ha globalizado el mundo a su manera, extendiendo su cultura, su economía, su juicio, sus costumbres, su poder y por supuesto su ideología. Ahora asumimos los valores norteamericanos, aceptamos ciertas premisas del capitalismo sin reservas, y  a ciertos ojos aparece como que es la verdad, al punto que filósofos norteamericanos, como Fujiyama, sostienen que la historia se termina. Si la historia persiguió un fin, ese fin ya ha llegado y con ello la aspiración humana de alcanzar metas, utopías, ya ha cesado. Paralelamente hay críticos y filósofos que favorecen ciertas tendencias también referentes al fin del arte y promueven la expansión de performances, de instalaciones, de happenings que bien pueden ser hechos por cualquier persona y no por artistas necesariamente, con lo cual la figura del artista queda absolutamente diluida. Ahora, en este propósito, hay como una búsqueda de perder los referentes de la humanidad acumulados con tanto trabajo a lo largo de los siglos. Sin embargo, el sueño de toda la intelectualidad fue un sueño de independencia y se lo construyó, a sangre y fuego, con mucho dolor y de algún modo evidente fue regulador de las fuerzas naturales de una sociedad, entre depredadores y depredados. Entonces este proceso de anular referentes un poco me movió también a reivindicar por lo menos la posibilidad de la resistencia, la posibilidad de decir no, desde el análisis de la otra cara de la respuesta. Yo tomé la idea de Bourdieu que señala que lo que existe ahora es la necesidad de borrar toda idea de lo colectivo, por ejemplo, la idea de sindicato, de cooperativa, agrupaciones sociales e incluso la idea de la familia

Una  mentira masificada

¿Dónde hallar los referentes éticos en un espacio de libertad desolado y aterrador como  caracterizas a nuestro tiempo?

Hay un enorme propósito globalizador de negar todos los referentes que nos hacen más que individuos, ciudadanos; el querer hacer de estos ciudadanos que somos, con responsabilidades y derechos, apenas islas de soledad. Eso es un propósito, te diría, casi calculado, impuesto de antemano, ideológico, que borra en nosotros la necesidad de los referentes. Lo que pasa entonces es que, a partir de este propósito, puede haber de mi parte en cambio, el propósito de defender los referentes que hemos heredado del pasado y los nuevos que se están construyendo. Entre los referentes que hemos heredado del pasado están conceptos éticos como el del bien y el mal, o como el de la verdad y de la mentira. Yo creo que esta es una época en que la mentira se ha difundido de un modo masivo y, más aún, quiere pasar como una verdad.

¿La posmodernidad que analizas en tu obra es una etapa de una post ética?

Bueno, Baudrillard sostiene eso, que estamos viviendo una época en la que todo referente se ha acabado, la realidad ha perdido sentido, el sentido se ha esfumado, vivimos simplemente en un mundo de representaciones además abstractas, un mundo virtual, y en ese mundo los referentes se han diluido. Pero, para nada. Yo creo que eso no es así, eso es ideología; una ideología muy bien armada que no tenemos por qué aceptarla.

¿La “despersonalización de las relaciones humanas y la distancia cada vez más grande entre las cosas y sus representaciones”, a la que aludes en el libro nos ha vuelto definitivamente amorales?

Bueno, si aceptamos que una buena parte de la humanidad, de las distintas sociedades, acusa esa perdida, esa despersonalización, evidentemente, existe allí una fuente de ruptura de toda ética de toda moral; surge entonces una fuente de corrupción.

En este trabajo hemos manejado la analogía de la metáfora de la Gorgona que petrifica a los hombres para referirnos a la corrupción, en tanto que petrifica a la sociedad inmovilizándola en su desarrollo. ¿Parece válida esta analogía?

En el momento que aceptas que la sociedad se inmoviliza frente a la corrupción, es porque lo que ha pasado es que los pueblos han perdido confianza en los líderes que han elegido. Entonces esa desconfianza sí es desmovilizadora, sí es petrificadora, pero esa desconfianza viene de una traición.

¿Crees que en la actualidad enfrentamos una crisis moral o una moral en crisis?

Bueno, la palabra crisis sirve para todo. En toda época, desde que tengo uso de razón, ha habido crisis. Pero una crisis moral, evidentemente la hay, si no dónde están Mahuad y los banqueros, no sólo los que se fueron a Miami, incluso los presos y los que están prófugos. Una moral en crisis, en un sector, si también la hay, ese sector que no la práctica.

Sartre dijo que su libro La Náusea no tenía ningún sentido frente a un niño que se muere de hambre. ¿Para qué escribir en un mundo aterradoramente pragmático?

Sartre no defendió muy bien su tesis, porque era preferible que Sartre escribiera La Náusea, las maravillosas obras que hizo, a que no hiciera nada. De pronto es muy injusta esa afirmación por parte de él. Sin embargo, yo pienso que precisamente aquel niño que se muere de hambre es lo que promueve la conducta social de un grupo que se están moviendo en los valores éticos.

¿Existe una moral del escritor o es un concepto anacrónico o innecesario?

Depende de la escala. Por ejemplo, ha habido grandes escritores que han colaborado con el fascismo. Ha habido escritores reaccionarios, no por eso menos geniales como Borges o Ezra Pound, acérrimo partidario del fascismo. Yo lo que veo ahí es una gran inocencia de los creadores. En los filósofos uno puede reclamar lucidez, no siempre en los creadores, en los escritores. Ha habido escritores que nos permiten otro tipo de lectura, no la inmediata, no el análisis profundo que los muestra a ellos en sus circunstancias.

¿Entonces, en qué circunstancias la estética conlleva  una ética?

Creo que en la misma historia de la literatura, solo en el caso de Borges no se rozan en su obra, pero en el resto de toda la literatura, la relación entre ética y estética es permanente. Más aún, lo estético ha sido la fuente de una visión ética y los grandes conflictos éticos han sido los que han promocionado nuevas formas estéticas. Todo esto dentro de una conveniencia, o a veces repugnancia, porque hay las dos cosas. La estética maneja un universo, dual, doble, donde los valores del bien y los valores del mal están presentes. Hay el escritor que predica el mal; es el caso de Baudelaire, el Marqués de Sade o Jean Genet. Practican el mal, pero sin querer, al predicarlo muestran su revés, en una especie de negativo fotográfico, muestra de modo inverso su contrario. Un escritor como Juan Carlos Onetti que tiene un universo absolutamente pesimista, donde sus héroes están condenados a la sordidez, a veces, a la perversidad, sin embargo el mismo no deja de situar, aunque sea como un reflejo, un mundo de pureza que es el que niega en esa misma obra sórdida el mundo perverso.

Los corazones antagónicos del hombre

Ante la falta de referentes creo entender que propones un espacio singular, un “nosotros”, como aludes en el libro. ¿No es posible ver en ello una refinada ética del egoísmo?

No, más bien todo lo contrario. Yo pienso que frente a este auspicio del individualismo más cerrado y extremo donde hay un yo por sobre todas las cosas, el nosotros es un reclamo de solidaridad, un reclamo social de redención. Aunque yo pienso que los hombres realmente no tenemos un solo corazón. Un corazón depredador, bárbaro de un yo individualista profundo y otro corazón solidario, gregario; un corazón que llama a los otros como compañero. Una de las grandes tragedias humanas ha sido negar una de estas dos realidades. Uno debe soñar en una sociedad que sea capaz de racionalizar estas dos fuerzas de estos dos corazones antagónicos.

Has señalado que el sujeto femenino en literatura no existe y que tampoco existe el hombre en cuanto sujeto. ¿Qué rasgos propios tiene la literatura femenina, si es que existe como tal?

Realmente esas no son mis ideas. Se habla que la mujer es abstracta y que el hombre es abstracto, que nunca existió, que cada cultura inventa su modelo humano de un modo distinto; entonces, con gran prepotencia Europa inventaba un hombre que era europeo y eso le servía para no reconocer al indio americano. ¿Entonces, dónde estaba el hombre?¿Dónde están los valores eternos del hombre? En ese sentido es que el hombre es una construcción teórica, no existe, tanto un santo como un criminal. Para la humanidad ha sido difícil construir un sujeto masculino, por hacer la reducción a un sólo género. Por lo demás ¿dónde está la mujer? Entonces dicen creer en su maternidad y yo replico no es cierto, porque para la patrona la criada ideal es un ser neutro, un ser que no tiene hijos, un ser asexuado. Quiero decir que puede parecer una tontera afirmar que la mujer no existe, pero hasta ahora no se ha podido demostrar que exista una literatura femenina, no hay un referente concreto. Lo que sí hay, son lecturas femeninas, incluso feministas.

¿Crees en la perspectiva de una ética popular y una ética culta, como expresión del divorcio entre dos realidades contrapuestas?

No, más bien yo creo que hay una cultura, vamos a decir, culta, una cultura de masas y una cultura popular que mantiene valores perennes que vienen del pasado y que tiene todas las de perder, por decir algo, frente al hot dog, frente al Mc Donald. Frente a la parafernalia que viene con eso de la propaganda y el modo de vida moderno existe comida ecuatoriana, comida regional, que se defiende sola. Entonces hay valores de la cultura popular que resisten a la cultura culta y a la cultura de masa. Entonces no creo que haya una ética popular o una ética culta como dos realidades contrapuestas.

Cuando miras la perspectiva de nuestro tiempo ves que “existe un programa de destrucción metódica de los colectivos”. ¿A qué atribuyes esta realidad?

Esta realidad responde completamente a la necesidad de hacer de la humanidad un gran conjunto de esclavos que se creen libres, que se creen irresponsables con respecto al otro. Eso funciona bien en cierto momento para el capitalismo más extremo, sálvese quien pueda, que gane el mejor, la moral de que cada cual soluciona sus problemas. Los pobres, por supuesto, los explotados, de alguna manera son perdedores, ni siquiera los derrotados. Entonces esa indiferencia frente al otro hace que cada vez estemos más solos, más individuos, pero a la vez más manejables.