GRANDES TEMAS - GRANDES HISTORIAS

E c u a d o r - S u d a m é r i c a

viernes, 26 de marzo de 2010

REPLICAS POLITICAS SACUDEN CHILE

Por Leonardo Parrini

Las replicas políticas del terremoto del 27 de febrero que tuvo lugar en la región centro sur del Chile se hacen sentir con fuerte intensidad. Así lo confirma una declaración de Michelle Bachelet para The Clinic, quien comentó que la gente todavía “esta aterrada”, en un país donde la vida y la política colapsaron, según versiones de la prensa local. Preocupada por la “reconstrucción humana” la ex Presidenta se mostró sensibilizada antela realidad del país donde aun no existe un plan de reconstrucción de parte de las nuevas autoridades. El terremoto del 27 de febrero fue uno de los cinco más grandes de la historia, movió el eje de la tierra en tres centímetros, acortó los días y desplazó tres metros la ciudad de Concepción, además de 24 centímetros la lejana Buenos Aires, en Argentina.

Las réplicas políticas se equiparan en intensidad al remezón telúrico chileno. El Gobierno de Piñera no la tiene fácil: Chile tiene que reconstruir 17 hospitales, 40 mil colegios y 200 mil viviendas destruidas. Y aunque el país dispone de 15 mil millones de dólares para financiar los daños, provenientes de un fondo que se encuentra en el exterior, la repatriación de ese capital supone provocar un efecto tsunami en la economía chilena ya que “derrumbaría el tipo de cambio, afectando las exportaciones y el empleo” según fuentes del gobierno.

El terremoto tsunami además lesionó gravemente los sistemas de defensa del país, al punto que hace pocas horas el Ministro de Defensa, Jaime Ravinet, en una declaración sin precedentes reconoce que “Chile es vulnerable hoy día a un ataque exterior”. Está hablando del país con la “más moderna infraestructura militar de la región” y que posee “la mayor tecnología militar de avanzada de America Latina”. El sistema aéreo nacional colapsó en dos minutos, afectando las comunicaciones y operaciones en los aeropuertos de la zona desbastada, incluyendo el de la capital que quedó fuera de actividad por varios días.

El sismo comprometió los servicios de electricidad, telefonía, Internet, agua potable, comercio y transporte, al punto que la Presidenta Bachelet, en los instantes siguientes al terremoto, debió esperar horas para conseguir un helicóptero militar que la trasladara a la zona del epicentro. Pero lo más grave es que el terremoto derrumbó los sofisticados sistemas de emergencias que, según se comprobó, estaban eficientemente operativos hasta un sismo grado 8 Richter, y el de Chile superó ese rango telúrico.

Sin embargo, la réplica mayor hoy día remece el prestigio de las Fuerzas Armadas, en particular de la Marina, que no fueron capaces de alertar del tsunami lo que provocó un número mayor de víctimas. Fenómeno natural que arrasó también con el mito del “Chile eficiente y organizado”, ya que deja al descubierto “la precariedad de nuestro sistema de planificación primaria", fundamental para reaccionar a cualquier tipo de emergencia.

Las replicas en política internacional pueden ser aún de mayor intensidad. Chile renovó en los últimos años el armamento de sus FFAA y fue acusado por sus vecinos peruanos de emprender “una carrera armamentistas”. Precisamente la Armada Nacional renovó su flota con fragatas holandesas e inglesas y construyó submarinos Scorpene, mientas que el Ejercito compro un centenar de tanque Leopard y la Fach adquirió 10 aviones nuevos de guerra F16 a los EEUU y 18 naves adicionales del mismo tipo a Holanda.

Hoy día el Presidente Piñera se bambolea con las replicas políticas, obligado a cambiar su plan de gobierno, - aunque observadores señalan que el terremoto fue una bendición para el magnate gobernante -, ya que le sirve de excusa para no vender, hasta ahora, sus acciones millonarias en empresas como LAN Chile, entre otras.

El terremoto que abrió la tierra, derrumbó sistemas y arraso formas de vida deja un gran daño moral: descubrir bajo los escombros el mal funcionamiento de un país que se engaño a sí mismo, que hizo las cosas de un modo distinto a como se presentaba ante el mundo. Se debe investigar si las fallas son herencia de la dictadura militar corrupta, cuyos dirigentes se dedicaron a enriquecerse, luego de que exterminaron a sus principales opositores, o son obra de la democracia instalada en los laureles de un sistema de convivencia pacífica con los herederos de la dictadura, que dejó intocado un sistema militar y tecnológico que fue concebido por los dictadores para otros fines. Restañaran las heridas físicas, la tierra cerrara el surco que abrió la violenta sacudida, pero no podrá ser fácilmente cicatrizada la herida moral del país donde aun las replicas del remezón político militar están lejos de calmar el espíritu de los chilenos.

miércoles, 24 de marzo de 2010

COLOMBIA LA DEMOCRACIA ESPURIA



Por Leonardo Parrini

Uno de los hechos destacados de la última quincena política latinoamericana son las elecciones colombianas que tuvieron lugar el pasado 14 de marzo, en que las fuerzas conservadoras uribistas se repiten el plato en un juego electoral que huele mal, por efecto de la descomposición política y social que carcome al vecino país. Desde diferentes ángulos de observación nacional e internacional se señala con el dedo a “La democracia alardeada como la más antigua de la América hispana que se erige espuria en su boca”, capaz de organizar unas elecciones ilegales, fraudulentas, ilegítimas, dicen los observadores, y el propio gobierno que “advierte la inexistencia de garantías para los comicios electorales presidenciales del próximo 30 de mayo”: los pájaros tirándoles a las escopetas.

Algo huele muy mal en el país cafetalero o se le pasó de más el café a una clase política dirigente que hace alarde de luchar contra la violencia, el terrorismo y el narco tráfico, y que a la hora de buscar por todos los medios hegemonizar el poder por más tiempo, no es capaz sino de mostrarse a la faz del mundo como una elite que “se desnudó impúdica; mostró su cuerpo político corroído por la compra de votos, el constreñimiento a los ciudadanos, la amenaza armada a los campesinos, la promulgación como congresistas de los herederos de la narco-para-política”.

Suspensiones del fluido eléctrico en las principales ciudades a la hora del conteo de votos, falta de transporte para el desplazamiento de electores a los recintos, fueron algunas prácticas en los comicios más viciados que han tenido lugar en los últimos años en el continente. Mientras la Misión Observadora Electoral recibía cada minuto cientos de denuncias de fraude. El panorama electoral se desenvolvió con casi la mitad de los recintos sin mesas donde manifestar reclamos o recibir información sobre el proceso, lo que dio paso a un show de proporciones que tuvo como protagonistas a los sectores oficiales.

Con estos ingredientes la coalición oficialista amasó una mayoría en el Senado, los “herederos de la narco política”, el PIN, con un 9% dio la sorpresa; en tanto que la organización de Juan Manuel Santos bordea el 30%, y los conservadores una cifra cercana, con Sanín encabezando las elecciones internas que marcan una derrota de Andrés Arias, el delfín de Alvaro Uribe que recibe el primer traspié del proceso.

Las esperanzas populares apuntan a Antanas Mokus, el emblemático ex alcalde de Bogotá. Personaje histriónico que tuvimos oportunidad de entrevistar, hasta avanzada una fría noche bogotana, donde descubrimos la seriedad de un político que sumó el humor irreverente a su propuesta que hoy, con la tardía lucidez que traen los años, propone un futuro verde para su país.

Una izquierda colombiana, incapaz de capitalizar lo que la derecha despilfarra, léase la desconfianza en un sistema descompuesto desde la raíz, no apuesta a nada viable. Un país con pocas alternativas innovadoras encubre sus males con campañas mediáticas de alcance internacional, que emprende desde el gobierno uribistas, apoyado por sus socios norteamericanos. Invocación simulada de una causa perdida como la pacificación de un territorio donde el mejor negocio es la violencia, puesto que favorece a los traficantes de armas, de drogas y de proyectos políticos desgastados como la guerrilla y el uribismo que conviven en medio de la descomposición, como la pus en la herida.

En la desesperanza de un café que se enfría ante la boca de miles de colombianos, los bienintencionados dicen que “tendría que ganar Antanas Mokus en mayo próximo para pensar que algún día ese mundo tendrá remedio, pero eso es como soñar con que Colombia conquista el Mundial de Fútbol”, pero al mismo tiempo se lamentan: “aquí no hay sanción social, ni moral, ni siquiera de los medios”. Algo putrefacto se cocina del otro lado de nuestra frontera norte: la falta de norte de un país hermano que se descompone, como fruto caído bajo el sol tropical. No en vano el mismo bienintencionado reclama: No nos engañemos y admitamos que nos conformamos con una democracia reducida a sus justos términos: Colombia, una democracia espuria.

domingo, 21 de marzo de 2010

CUBA SI… YANQUIS TAMBIEN


Por Leonardo Parrini

Un acontecimiento político insólito está ocurriendo en Chile y que ha estremecido -más que el terremoto- las lides socialistas: un acuerdo parlamentario del bloque del PS chileno “reconoce violaciones a los derechos humanos en Cuba y exhorta a la dirigencia castrista a liberar a todos los presos de conciencia”

La reacción de los disidentes socialistas no se hizo esperar, como el ex precandidato presidencial del MAS y ex militante del PS, Alejandro Navarro, que criticó hoy la decisión de la bancada de diputados de la tienda socialista:  "Salvador Allende, como gran amigo de Cuba, se debe estar revolcando en su tumba por esta declaración tan abiertamente pro norteamericana (...) olvidando a todos los chilenos que vivieron y viven en la isla, a los cientos de compatriotas que han recibido atención médica, a los cientos de estudiantes de escasos recursos que estudian medicina gratis allí­ y sobre todo, despreciando el valioso aporte que Cuba y su gobierno están haciendo con las ví­ctimas del terremoto", dijo Navarro. El senador aseguró que con este tipo de declaraciones, los diputados del PS "se alinean rápidamente con la nueva lí­nea polí­tica de la Cancillerí­a y con la agenda internacional del nuevo gobierno"

¿Cuál es la razón de que los socialistas chilenos se atrevan a criticar a la isla de Fidel, después de 50 años de adhesión al régimen? Viraje a la derecha, alineamiento con la política norteamericana, reflexión y alineamiento con el signo de los tiempos o un chispoteo político que puede encender y escindir las ya divididas filas del socialismo, que desde hace un tiempo advierte signos de doble postura política.  

Cualquiera sean las razones, descubiertas o encubiertas, quienes tuvimos en suerte conocer al Presidente Allende, militante socialista de toda la vida, vivimos convencidos que el líder chileno descansa en paz en su tumba. Demócrata como lo fue toda su ejemplar existencia, claro y firme en sus convicciones, Allende, no tuvo ni tiene sobresaltos de conciencia frente a los hechos de su tiempo, mas aun tratándose de Cuba, país al que adhirió incondicionalmente, hasta su muerte.

¿Cual habría sido la postura de Allende frente a lo que observamos en Cuba, un régimen que se resiste a dar paso a las nuevas generaciones, a las nuevas actitudes que debe mostrar un sistema que dice practicar la dialéctica en su política interna? ¿Se habría adherido a la crítica mundial antes las imágenes de mujeres arrastradas por las calles por el hecho de criticar lo que no comparten y les apremia? ¿A nombre de qué principios debemos soslayar las sorprendentes escenas de represión policial a mujeres que protestan por el encarcelamiento a los oponentes de un régimen que se suman peligrosamente cada día? ¿Que corresponde hacer a un régimen que se descompone social y políticamente, sin visos de cambio ni nuevos derroteros? ¿Que nos puede enseñar hoy día Cuba que no sea la amarga lección de un país bloqueado y sin capacidad de vencer la postración histórica en que se debate, otrora ejemplo cultural del continente?

Allende, sin duda, estará reflexionando en su tumba, sin retorcer para nada, sobre la necesidad de mayor liberalidad en Cuba y en aquello coincidirá con Silvio Rodríguez, que esta semana dijo: “El permiso de salida y de entrada de Cuba debería abolirse completamente. Eso es una cosa que se hizo con otro destino, por otras razones, y ha sobrevivido durante demasiados años en Cuba, y yo no creo que tenga razón de ser. Cuba debe cambiar, evolucionar. Lo dice la dirección de la Revolución, lo dice Obama, lo dice el pueblo y también la oposición."

Tiempo de definiciones el nuestro, amerita  tomar partido frente a la legendaria arenga de Cuba si yanquis también que costó el aislamiento intelectual al escritor chileno Nicanor Parra, hace ya varios lustros, y el repudio de sus discípulos del Pedagógico de la Universidad de Chile. Los tiempos cambian y los principios prevalecen. Es de seres normalmente inteligentes encontrar los puntos de dialéctica coincidencia entre ambos designios.

sábado, 6 de marzo de 2010

POR LA RAZON O LA FUERZA


Por Leonardo Parrini

El escudo nacional chileno muestra una inscripción que siempre nos pareció que aludía de manera excesiva, a una suerte de soberbio empoderamiento de los chilenos, ante sus amenazas internas y externas: por la razón o la fuerza. Pero hoy, ante la poderosa acción de la naturaleza, nos parece que esa arenga del escudo nacional recobra un nuevo sentido: Chile se levanta, con razón y con fuerza, como ave fénix de las ruinas de su peor catástrofe nacional. Hijos del rigor, los chilenos imponen su fuerza espiritual y su tradicional sentido de unidad y lucha para superar la tragedia que enluta al país y que le obliga a destinar 30 mil millones de dólares para reconstruirse como nación.

Un gobierno acusado de no reaccionar a tiempo ante la catástrofe, hizo que la presidenta Bachelet replicara, recordando que a las dos horas de ocurrido el terremoto y el tsunami, ella se desplazó vía área a la zona y envió a sus ministros a los puntos mas afectados. Que no hubo movilización militar masiva, es entendible, si se constata que las principales carreteras, puentes y caminos que resultaron destruidos no permitieron el acceso terrestre a las zonas ms afectadas por el desastre.

El Estado de Excepción decretado por el gobierno permitió interrumpir los saqueos de supermercados y tiendas, cuando estos ya habían ocurrido gravemente, en las principales zonas donde más de 300 presos fugaron de las cárceles locales por el derrumbe de sus vetustas edificaciones. Vandalismo delincuencial de los fugados que asaltaron y robaron las superentiendas y mercados para luego revender, a vista y paciencia de todos, la mercadería robada.

Luego de las primeras horas de caos y pavor, Chile retoma su espíritu de nación: la solidaridad que lo define como país, y pone en marcha una cruzada nacional denominada Chile Ayuda a Chile, bajo el imperativo de “fuerza Chile”. En la campaña de solidaridad y reconstrucción nacional participan la juventud, sectores sociales, clubes deportivos profesionales, artistas, organismos oficiales, medios de comunicación, iglesias, entidades educativas, profesionales de todas las ramas, empresas privadas y todos los que en mayoría acuden en ayuda de sus semejantes. Se tiene previsto para el 5 de marzo una gran Teletón que se propone reunir 15 mil millones de pesos para construir 30 mil viviendas de inmediato. Como símbolo de la cruzada, artistas nacionales compusieron el himno Fuerza Chile que exhorta a los chilenos a “levantarnos juntos y celebrar el triunfo sobre la adversidad”.

Hoy Chile se estremece de nuevo, pero de la emoción que embarga a todos los chilenos que los moviliza para ir en ayuda de los damnificados. Pero la onda expansiva del remesón solidario también toca al mundo y, en particular, a nuestros hermanos latinoamericanos que prestos envían vituallas, medicamentos, alimentos y material médico para los damnificados chilenos. Gestos como el de los gobiernos amigos de Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, Cuba, Perú, México, Estados Unidos, entre otras naciones europeas, quedaran grabados en la memoria colectiva de los chilenos con la gratitud sin límite por la vital ayuda de nuestros hermanos.

Y con ese estimulo de no estar solos, y en medio del horror de las escenas de destrucción apocalíptica que muestra la televisión internacional, el pueblo chileno exhibe enormes muestras de grandeza y sensibilidad social. El joven médico que perdió a su mujer e hija de dos años cuando la ola se la arrebató de sus brazos; y vio morir a cuatro de sus parientes más íntimos, pero que desde ese instante sigue trabajando en la curación de victimas. La mujer humilde que hizo una olla común con comida para todos sus vecinos que quedaron solo con lo puesto, luego de que el sismo arrasó sus viviendas. La madre que caminó 30 kilómetros para ir en busca de su hijo de cinco años al que encontró en un cerro, luego de haber salvado milagrosamente con vida de la ola gigante que barrio el pueblo donde ese encontraba veraneando. El joven que encontró una bandera chilena entra las ruinas y la levanta enlodada, en una playa arrasada por el tsunami, donde no hay nada en pie, excepto su gesto espontáneo ante la cámara del corresponsal extranjero que captó el icono de la tragedia chilena: el tricolor nacional recordándonos qué significa haber nacido en ese suelo, hoy destrozado por una naturaleza exuberante pero temeraria y violenta.

Fuerza y razones tremendas para sentir con otra mirada a nuestro escudo nacional, el del cóndor imponente y el huemul de las alturas, símbolos del espíritu empoderado de un pueblo que cada diez años es sacudido por un terremoto, en un territorio de loca geografía. Con fuerza y razón, Chile en cada tragedia aprende una lección que comparte en el aula de la vida colectiva, en el libro de una historia escrita con grandeza.

domingo, 28 de febrero de 2010

CHILE UNA LOCA GEOGRAFIA


Por Leonardo Parrini


Quienes tuvimos en suerte haber nacido en Chile, sabemos con certeza que lo hicimos signados por un sino extraño, duro y violento en una cornisa hecha país, al borde de cumbres andinas de siete mil metros de altura y frente al vértigo de fosas marinas de seis mil metros de profundidad. Es decir, al borde de la locura geográfica que uno de nuestros más preclaros escritores Benjamín Subercaseaux Zañartu, señalara como rasgo identitario en su reseña denominada, Chile o una loca geografía, geofísica condición que supera el sentimiento nacional del pueblo que lo habita.

Esa locura geográfica que nos ha perpetrado tanto dolor, como tanta exultante alegría de norte a sur, de mar a cordillera, del salar desértico al glaciar de blanco interminable, nos ha impuesto el desafío de una cuerda historia. Puesto que no se puede habitar una recia geografía, sin una historia también de reciedumbre. Aquella demencia orográfica que devela en su recorrido escritural topográfico Subercaseaux, describe al país de “las mañanas tranquilas; el país de la senda interrumpida; el país de la muralla nevada; el país de la tierra inquieta; el país de los espejos azules y el país de la noche crepuscular”, valoración que no en vano hizo prologar a la Mistral: “Los contadores de patrias cumplen de veras un acto de amor…el texto de usted está lleno de la rabiosa exigencia que es la del amor en grande…”.

Ese desvarío georeferenciado en el texto de Subercaseaux puso de relieve que “nosotros llevamos en la sangre un sino misterioso que hace de nuestro pueblo una raza profundamente extraña e incomprensible”, y que descubre que “el amor chileno no sabe de la constancia, porque no sabe del recuerdo. La vida mira hacia el futuro y tiene un cuello rígido que le impide volverse para contemplar el pasado".

Pero ya en la telúrica concreta, “basta con mirar un mapa para comprender que debemos ser pescadores, mineros, leñadores, vaqueros, industriales y marinos”. Pero el mapa no es el territorio. Entonces hurgando, cual arqueólogo, entre rocas basálticas y olas marinas, entre bosques de encinas milenarias y robles poderosos, entre la arena salitrera y la nieve eterna hay un país que ejerce la memoria, como dice Sábato, ejerciendo la resistencia del devenir temporal. Memoria que es identidad, en el trabajo continuo de la conciencia, siempre expuesta al olvido.

La noticia trajo imágenes terribles de esa geografía delirante que nos ubica como el único país del mundo capaz de sobrevivir a cuatro de los diez cataclismos apocalípticos de la historia de la humanidad. Imágenes emblemáticas de una tragedia como edificaciones inclinadas treinta grados de su eje perpendicular, familias enteras atrapadas vivas entre escombros, olas de veinte metros que penetraron siete cuadras el continente, dejando barcos encallados en la plazas de los pueblos ribereños, centenares de muertos que murieron sin identificación posible.

Pero en Chile la geografía une lo que la historia ha dividido. Así como hemos llevado el enfrentamiento fratricida al extremo, del mismo modo llevamos la solidaridad a lo sublime. Allí en medio de esa maniática geografía se escribe una historia de noble cordura en la que nadie reniega de su destino, sino que lo asume, hasta con humor y optimismo, porque como decía un damnificado entre los escombros de su morada “hay que echarle pa delante po”.

Allí donde en medio del drama innombrable, nadie denostó a nadie, ni protestó por las medidas gubernamentales que, raudas acudieron a cumplir con su responsabilidad oficial frente al desastre nacional. Porque la celeridad estatal hizo gala de sensibilidad social y sobriedad a la hora de asumir su obligación. Allí entre edificaciones incendiadas y una tierra que seguía temblando, y donde lo único que no se derrumbó fue la esperanza, una mujer del pueblo abrazada a una estampa de la virgen clamaba “misericordia a Dios” que, una vez más, tomaba a ese pueblo un examen de conciencia y fe. Allí donde no hubo histeria colectiva, sino serenidad individual frente a la pesadilla de ver abrirse la tierra bajo los pies durante dos eternos minutos.

En ese país signado por ese destino singular, un gobierno entrante “ofreció ayuda” a la gobernante que hizo gala de fortaleza moral y física, en señal de unidad nacional, de cuerda historia frente a la loca geografía. Allí la gobernante, nuestra Michelle de Chile, respondió que “agradezco el gesto, pero aquí hay un solo gobierno que se hace responsable”, porque una cultura de previsión ante lo imprevisto, reservó recursos para la emergencia. Y porque ya “el 11 de marzo el nuevo gobierno tomará la posta de reconstruir este país”. Gestos que unifican, actitudes que engrandecen un país. Lecciones de historia para redimirnos de esa caprichosa geografía.

Ese país nerudiano, estremecido por el viento entre las uvas, de manzanas y terremotos, de revoluciones y contra revoluciones, de poesía universal y cantos ancestrales, de sangre y esperanza. Esa nave patria de últimos grumetes desafiando los mares mas embravecidos del mundo, que en su himno nacional tiene la generosidad de decirse a sí mismo que es la copia feliz del Edén, que es el asilo contra la opresión, que en sus campos de flores bordados se yerguen cordilleras blancas y majestuosas como baluartes de un pueblo singular.

Ese país del que Subercaseaux nos dice: “quiero ver los Andes, a través de grandes bosques, quiero ver correr el aceite de nuestras olivas; sentir el soplo de la industria y de la actividad consciente y organizada. En los mares quiero ver barcos chilenos que transporten los productos; velas que anuncien desde lejos las grandes flotillas de pescadores”. Ese país que se adivina eterno, con “una esperanza propia que anida allá arriba, cuando alzamos la mirada, y tiene también sus veleidades y sus horizontes cerrados como un mal presentimiento cuando bajamos la mirada”.

Ese país donde Subercaseaux se erige como un descubridor de totalidades a partir de entidades particulares, y del cual nos canta en prosa porque tiene “unos amaneceres diáfanos que son un consuelo diario y que le imprimen en el alma del que los contempla una como "orden del día". Allí, decimos con Pablo,Neruda ,para nacer hemos nacido en ese Chile, terrón amado y telúrico, de locura geográfica y de soberbia historia, donde unidos superaremos este examen de admisión a la pléyade de los grandes pueblos del mundo.

lunes, 29 de junio de 2009

COSAS DE ESTE MALDITO PAÍS


Por Leonardo Parrini
De todo se da en este país, como en la viña del Señor, hasta hechos como los que motivan esta reflexión acerca del tratamiento que damos a la cultura desde el Estado. Una de las creaciones cinematográficas más recientes y suscitadoras del realizador ecuatoriano Juan Martin Cueva, Este maldito país, resultó maltratada en la pantalla ECTV, cuando en un acto considerado por su autor como increíble e indignante el canal público cambió el título de la película al momento de emitirla al aire, “cuyo nombre contraría alguna de las políticas y criterios éticos bajo los cuales se programa en ECUADORTV”.
El documental de Cueva que, sin pretensiones de sentar cátedra sobre identidades perdidas u oscilaciones ontológicas sobre el ser ecuatoriano, dejar caer en el tapete una interrogante clave: cuando los ecuatorianos hablamos de nosotros ¿a qué exactamente nos referimos? El filme en cuestión que al ser proyectado en la pantalla estatal perdió su propia identidad, había nacido de “una convocatoria de la televisión de América Latina, en diez países, para que en cada país un documentalista hiciera un ensayo documental acerca de los rasgos característicos de cada población”. Así, el filme se presentó en Brasil y Chile, luego en España, precedido de favorables criticas, a partir desde su provocador nombre, Este Maldito país, como metáfora que permite discernir acerca de las señas particulares de los ecuatorianos bajo el cuestionamiento fundamental de Juan Martin Cueva, “sobre verdades que aparecen como incuestionables, pero que a mí me quedan dudas. La idea de la identidad basada en tres o cuatro cosas: la diversidad, pero como un enunciado vacío y limitada a lo étnico; la cuestión de los símbolos patrios en esa especie de nacionalismo o patriotismo un poco vacío; donde en el fondo de todo eso veo una gran inseguridad, no solo de qué mismo es el Ecuador al cabo de muy poco tiempo de existencia”.
La notable acogida que el Tercer Festival de Cine de Derechos Humanos dio al filme de Cueva, a mediados de enero en Valparaíso, Chile, con aceptación creciente de la crítica internacional, se vio empañada por el inexplicable despropósito del canal estatal ecuatoriano de cambiar su nomenclatura en una acto de censura más próxima a la moralina conventual, pacata y cartuja, que una valoración cultural y estética. Hecho que contrasta con la apreciación del periodista chileno Juan Francisco Castell, quien manifiesta que “Este maldito país, de principio a fin tiene un ritmo que atrapa, los 127 minutos parecen volar en la diversidad de historias que se entrelazan. Resabios de ayer, búsquedas de identidad, aceptación y negación, mezclas de amores y desconfianzas. Mestizajes que no se registran en los libros. Encuentro de gran estética las imágenes y los testimonios luminosos y directos”. En su peregrinaje internacional Este maldito país recibió significativas valoraciones como aquella de Claudia Reyes García, critica de cine santiaguina, cuando escribe: “Si el hombre es lenguaje como sugiere Maturana, Este Maldito País es un poema de humanismo. De esta manera se observa el espíritu democrático de Juan Martín Cueva plasmado en su obra. Comparto y me sumo a los aplausos de pie y a los honores que le prodigan los comentarios leídos”

No obstante en casa, la reciente proyección y promoción del filme de Cueva en la pantalla de ECTV con el nombre de “Este país”, cercenando su título original, encendió la indignación del autor quien, en carta enviada al canal, manifestó que “quería decirles que me parece increíble e indignante que la televisión pública ampute de esta manera el título de una película. Espero equivocarme cuando pienso que lo que debe haberles asustado es que en una misma frase esté la palabra “maldito” designando a “este país”, en época de fervor patrio eso no debe ser bien visto. No me quiero ni imaginar cómo titularían las películas “La teta asustada” de Claudia Llosa, ganadora del Oso de Oro en el último festival de Berlín, o “En la puta vida” de Beatriz Flores Silva, por no mencionar sino las últimas que se me vienen a la mente… “La asustada” o “En la vida” sonarían medio sosos como títulos, así como suena soso “no se pierda esta noche el documental “Este país”. No sé en qué instancias ni con qué criterios se puede haber tomado una decisión así dentro de la televisión pública. En todo caso no podía dejar de expresarles mi indignación”.
La apresurada respuesta de los ejecutivos del canal no se hizo esperar en una misiva firmada por Marcelo del Pozo, Director de Programación y Producción, que intenta explicar lo inexplicable: ”No fue bien recibida la idea de acoger un producto cuyo nombre contraría alguna de las políticas y criterios éticos bajo los cuales se programa en ECUADORTV; entre ellos, no presentar títulos o contenidos donde se ofenda la susceptibilidad, creencias, idiosincrasias y valores de la teleaudiencia. De hecho en ECTV no se podría exhibir nunca los títulos que has mencionado, ni expresiones soeces, ni actitudes o imágenes que ofendan a la moral, etc.”. Argumento coronado por el reconocimiento expreso de Patricio Montaleza, Presidente de un Consejo Consultivo que opera al interior del canal, quien señala “con respecto al manejo de las imágenes y las palabras "fuertes", que si bien es cierto no son adecuadas para los horarios protegidos, no es aceptable -tampoco - que se distorsione la obra de un autor, sin su consentimiento. Situaciones como esas no hacen sino distorsionar los aciertos que tiene el canal”. A lo que del Pozo pone la siguiente fresa en el pastel: “Lo correcto hubiera sido que se presente el espacio como LOS ECUATORIANOS (a cuya serie de “TAL” pertenece) y haber mantenido el título particular en forma textual, discretamente”.
¿Qué discreción es posible es un acto de censura? Con toda razón, Cueva, reflexiona respecto de la creatividad del nombre que apunta a transgredir, como todo arte sincero, y con ello impactar: “La verdad es que el título fue puesto con esa intención. No creo que sea fácil atraer a las masas, a los espectadores a las salas para ver un documental sobre lo que es ser ecuatoriano. Me parece que es un tema que puede repeler a ciertas personas, entonces el título tiene la intención de atraer y está funcionando. Es un título que te atrae o te cuestiona ¿por qué le ponen ese título?, pero logra llamar la atención”. Y más allá de nomenclaturas y propósitos, la cuestión de fondo es, precisamente, el tratamiento dado por el canal del Estado ecuatoriano a la producción nacional, cuyo esfuerzo creativo se plasma en generar nuevas propuestas estéticas a partir de las vivencias de sus autores, buscar espacios de reflexión, suscitar el diálogo cultural y vivir nuevas experiencias audiovisuales que, además de dar trabajo a los realizadores nacionales, nos ayudan al público a salir de cierta inquisición oscurantista en la que nos estamos encerrando con prejuicios moralizantes que, si bien tranquilizan la conciencia de los censores, no aportan en nada a la valoración del arte y la cultura.

este maldito país: Entrevista en www.ahoraenquito.com

lunes, 15 de junio de 2009

PRENSA LIBRE


Por Juan J. Paz y Miño Cepeda

La prensa escrita nace con “Primicias de la Cultura de Quito” (1792). En el siglo XIX abundan los periódicos nacionales y provinciales. En ellos predominaban las cuestiones ideológicas y el enfrentamiento entre liberales y conservadores. La prensa comercial surge prácticamente a inicios del siglo XX. La radio, desde los años veinte del pasado siglo. La televisión, desde los sesenta. El Internet tiene una década. De manera que cuando se retornó a la democracia en 1979, tras una década de dictaduras militares “petroleras”, el Ecuador contaba con un amplio aparato de medios de comunicación. La sucesión de gobiernos constitucionales a partir de 1979 ha ido acompañada de la inevitable influencia política que adquirieron los medios de comunicación, más allá de la simple información, que se supone es lo que “la prensa” hace en forma exclusiva.

Debido a esa situación, las relaciones entre los gobiernos y “la prensa” ha seguido el rumbo de la propia dinamia del país. Nadie puede escapar a ello. Gracias a la prensa se pudo salvar el proceso de retorno al orden constitucional que el sector “golpista” del triunvirato militar (1976-1979) quiso impedir. La prensa ha jugado un papel importantísimo de información en todos los procesos electorales. Pero también se han producido alineaciones políticas expresas. Hubo medios perfectamente identificados con León Febres Cordero (1984-1988). Un periódico quiteño abiertamente se pronunció por el voto y el triunfo de Rodrigo Borja en la campaña (1988-1992). Sixto Durán Ballén (1992-1996) se quejaba de las “críticas infundadas” de la prensa. En las décadas de los ochenta y noventa, un amplio espectro de editorialistas y analistas de los más grandes medios, se volcaron a favor del modelo aperturista, las privatizaciones, la flexibilidad laboral y el retiro del Estado, que defendían como “modernización” deseable.

Desde 1979, no ha existido otra época más atentatoria contra la prensa nacional que la que se vivió bajo el gobierno de León Febres Cordero, con persecuciones, clausura de medios, atentados contra periodistas. Y el país vivió una época de temor, violaciones constitucionales y de derechos humanos. Hubo mucho silencio para denunciarlo. La experiencia histórica de la fase constitucional debería servir a los ecuatorianos para reconocer que “la prensa” no es inocua. No permanece ajena a los acontecimientos. Y que se ha alineado a favor o en contra de los gobiernos sucedidos desde 1979, según los intereses económicos y sociales a los que los medios han respondido. Ha quedado bastante atrás la época de aquellos periodistas comprometidos, que hicieron de la buena información y el servicio al país, su causa de vida personal. La UNP y el Colegio de Periodistas tienen ejemplos ilustres sobre ello.

De manera que cuando se habla de “prensa libre” hay que tener cuidado. Porque es preciso defender toda prensa, cualquiera sea su óptica y posición. Pero eso no significa desconocer que hoy también existe prensa que toma partido y defiende causas privadas propias. La ciudadanía tiene derecho a exigir la responsabilidad de este tipo de prensa.

domingo, 7 de junio de 2009

LA OEA, MEA CULPA














Por Leonardo Parrini

Las recientes afirmaciones del presidente Rafael Correa acerca del sentido, función y destino de la OEA, hacen pensar en la necesidad de un reordenamiento de los organismos regionales de cara y en concordancia con las nuevas realidades políticas registradas en el continente, toda vez que es una consecuencia lógica que las instancias naturales donde se agrupan los Estados, reflejen su condición histórica, del mismo modo que el mapa mundial, diseñado a partir del corolario de post guerra, diera origen a la ONU. La tendencia actual de Latinoamérica, desde el nuevo mandato constitucional de algunos de sus países y el giro experimentado por los EEUU, amerita que el continente incube una nueva organización panamericana que represente las voluntades expresadas por cada uno de sus pueblos.

En ese contexto no sería dable ni práctico concebir un nuevo organismo continental, cuya función consista en “fortalecer la cooperación mutua en torno a los valores de la democracia, defender los intereses comunes y debatir los grandes temas de la región y el mundo”, sin que en su seno cuente con la presencia de los EEUU, a la luz de los nuevos destellos democráticos imperantes en ese país con la presidencia de Obama. Tentativa que, sin duda, implica rediseñar y hacer carne el verbo altisonante de los principios y objetivos de la OEA, como “principal foro multilateral de la región para el fortalecimiento de la democracia, la promoción de los derechos humanos y la lucha contra problemas compartidos como la pobreza, el terrorismo, las drogas y la corrupción”, dado que el balance de este multipropósito arroja un innegable saldo en rojo en la abrumadora mayoría de nuestros países.

En el ínterin de la propuesta ecuatoriana de dar paso a un nuevo organismo subregional, bien cabe evaluar los resultados de la actual Organización de Estados Americanos en función de los fines para los que fue creada en el plano político, a saber, “promover la democracia, fortalecer la gobernabilidad y prevenir las crisis políticas” y, en el ámbito ciudadano, “promover el desarrollo social, desarrollo sostenible, comercio y turismo, así como educación, cultura, ciencia y tecnología”, y por último, en la esfera de los acuerdos multilaterales, revisar el fortalecimiento de “la cooperación jurídica entre los países miembros, ofreciendo apoyo en la elaboración e implementación de tratados internacionales”.

Como en muchos aspectos de la vida los fines no justifican los medios, es necesario, en caso de la OEA, revisar si los medios desplegados están de acuerdo con sus fines trazados. Respecto de la OEA es obvio que hay una enorme distancia entre ambos aspectos, si no, cabe hacernos algunas preguntas en rigor, ¿es la región latinoamericana un territorio libre de pobreza, corrupción, violencia o comercio de drogas ilícitas? Por el contrario, ¿existe una genuina cooperación entre sus miembros a la hora de aplicar convenios internacionales; por ejemplo, el Tratado de Asistencia Recíproca que no funcionó para nada ante la invasión inglesa a territorio argentino en las islas Malvinas? O evaluar si verdaderamente nuestros países han respetado su diversidad cultural, promoviendo su desarrollo social sostenible, o si se han visto beneficiados de una oportuna y conveniente transferencia tecnológica. A simple vista la respuesta a estas interrogantes cruciales, surgidas de los propios objetivos de la OEA, es negativa en una evaluación de contraste con dichos objetivos.

La tardía decisión de abrir las puertas a Cuba, país que sufre ya medio siglo de discrimen, bloqueo y aislamiento continental, evidencia que la OEA siempre actuó a la saga de los acontecimientos, con criterio parcializado que le impidió reconocer y aceptar la diversidad de sus países miembros. Con el mismo prejuicio y criterio de expulsión de Cuba debieron ser expulsados Chile, Brasil Argentina, Perú, Paraguay, Bolivia, Uruguay y hasta Ecuador por el engendro de dictaduras militares que arrasaron con la democracia en esos países en las últimas cinco décadas, lo que lejos de ocurrir, permitió una brutal represión política, social y económica a millones de latinoamericanos con el silencio cómplice del organismo regional.

El fin de la OEA se anuncia de muerte natural porque en su dinámica y gestión se ha traicionado a sí misma, desoyendo sus propios designios, olvidando sus elementales propósitos que dieron origen a su creación y generando acuerdos de papel que, excepcionalmente, se cumplieron en la práctica. En su propio seno se incuba el germen de un nuevo organismo que refleje la realidad y necesidades de nuestros países. Una nueva instancia más solidaria y efectiva a la hora de asumir los desafíos de nuestro tiempo; a ver si de ese modo la comunidad latinoamericana se redime de la culpa histórica de haber permitido que la OEA sea, antes que una confraternidad regional, el instrumento funcional a las geopolíticas imperiales de potencias internacionales



miércoles, 3 de junio de 2009

EVALUACIONES



Foto Agencia La Voz
Por César Ulloa T.
Las evaluaciones permiten conocer dónde estamos, qué hemos realizado en un determinado tiempo, de qué manera se manifestó el rendimiento, cómo se abordaron determinadas situaciones, entre otras cosas. Es decir, las evaluaciones contribuyen a saber dónde estamos y qué debemos realizar para conseguir los objetivos y las metas, de ahí la importancia de respaldar un proceso como el que se trata de llevar adelante en el magisterio, caso contrario nunca podremos saber qué sucede con la confianza que depositamos en el sistema educativo público. Por esta razón, no se puede justificar aquella postura que pretende barajarse de las pruebas.

Dentro de este contexto, es importante decir que las evaluaciones no deben ser únicamente de resultados y de impactos, sino también que se deben realizar durante todo el ciclo de un proceso; pues cuando se hace esta actividad en un solo momento las ideas resultan incompletas, inconclusas y se convierten en historias partidas por la mitad. Por esta segunda razón, entonces, es indispensable que las evaluaciones sean antes, durante y después a manera de un ciclo. Los mismos maestros necesitan saber cómo caminan en su profesión y potencian su vocación.

Las evaluaciones, desde otra perspectiva, también son indispensables, ya que permiten fortalecer lo que se ha venido haciendo bien, corregir todo aquello que desvía los objetivos y re-direccionar lo que se aparta de lo planificado. En el tema de la educación, los procesos de evaluación son indispensables, puesto que el capital humano de los países es el motor que impulsa las transformaciones sociales, científicas y tecnológicas, sin perder de vista que la educación es la carta de presentación o imagen del país hacia afuera, más aún si vivimos en la era de la información y el conocimiento. Por esta tercera razón, es imperiosa la evaluación a los docentes.

Sin embargo, frente a estas tres razones también es importante re-conocer que en Ecuador, así como en los países de la región, el trato económico, los procesos de capacitación y los estímulos a los docentes de los diferentes niveles, han sido alarmantes. De manera especial en el sector público, cuando también ocurre lo mismo en el privado. Entonces, las exigencias de evaluación a los profesores también debería ir de la mano de políticas de dignificación de las personas, pues no se trata de educar nada más por vocación, sino también que los maestros como todas las personas necesitan las condiciones para vivir con dignidad.

Para quienes hemos seguido de cerca la vida que tiene un maestro, quien trabaja dos o tres veces más de su jornada en los centros educativos, es importante recalcar que este Gobierno tiene la posibilidad de revalorar este trabajo, pues de los docentes dependen los niveles de conocimiento, aprendizaje, responsabilidad de nuestros hijos. No nos olvidemos tampoco que gran parte del tiempo, los niños y los jóvenes pasan en las escuelas y colegios, debido a las lógicas de la vida moderna. Por esta razón, las evaluaciones también son un tema de co-responsabilidad. ¿Usted, qué opina?