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viernes, 1 de mayo de 2015

PRIMERO DE MAYO: DÍA DE SINCERAR LA POLÍTICA

Por Leonardo Parrini

El Primero de Mayo es una efeméride que divide al país y al mundo entre quienes reivindican los derechos laborales de la clase obrera y quienes niegan estos derechos. Entre los que conmemoran una jornada de lucha proletaria y aquellos que prefieren silenciarla. El Día del Trabajo constituye la fecha símbolo de los asalariados que se dan cita con la historia, para conmemorar un capítulo significativo de su lucha por los derechos de clase. El 1 de mayo se evoca la huelga que en 1886 paralizó 12 mil fábricas de trabajadores en EE.UU que reivindicaban una jornada laboral digna. En las siguientes horas los mítines obreros fueron brutalmente reprimidos por la policía, dejando un saldo de varios muertos y heridos entre los mártires de Chicago. 

La clase obrera organizada se ha manifestado, históricamente, esta fecha en contra de los gobiernos de turno y de los organismos del Estado. En tanto, nunca un gobierno ecuatoriano se atrevió a convocar a sus simpatizantes a marchar junto a los obreros. Y ningún Presidente ha pronunciado un discurso en los históricos escenarios de concentración sindicalista en Quito u otra ciudad del país en la jornada de un primero de mayo.

La doble moral

Tradicionalmente el Día del Trabajo es una oportunidad para medir fuerzas políticas. Una híbrida oposición convoca a manifestantes, de derecha e izquierda, en contra del Gobierno nacional y recurre a un discurso impuesto, ajeno y falso. Representantes de la rancia oligarquía bancaria y comercial costeña y serrana, rompen vestiduras hoy día por los derechos de los trabajadores activos y pasivos, en una actitud insólita y oportunista, digna del más craso surrealismo político.

Esta contradictoria situación tiene expresión en algunos hechos claves. La derecha política ecuatoriana, representada por Guillermo Lasso y Jaime Nebot, cruza sendas expresiones que aluden a la necesidad de unión entre “todas las fuerzas democráticas, para acabar con el correísmo”. Y lo hacen asumiendo banderas y postulados que, tradicionalmente, fueron de la izquierda: “reforma agraria, economía menos dolarizada fin a las oligarquías y se redistribuya la riqueza incrementando los impuestos”, según apunta Orlando Pérez. En tanto, la izquierda “derechizada” no se inmuta por marchar junto a cabecillas de banqueros y comerciantes del país, prestando oídos a las convocatorias reaccionarias. La división de la derecha ha encendido las alarmas. La apremiante situación la hace incurrir en acciones desesperadas, como convocar a indígenas y otros actores sociales para maquillar así su rostro retrogrado y antipopular de otras épocas. Ahora “cada uno de los bandos lucha denodadamente por cooptar a las izquierdas que no coinciden con Alianza País”.

Uno de los actores políticos de oposición, Blasco Peñaherrera Solah, representante de la cámara de comerciantes de Quito, ha sido claro en ponerse de lado de los afiliados al seguro social, en una estrategia que pretende ganar a río revuelto: "Rafael Correa no ha cumplido. Pública y notoriamente y repetidamente ha dicho que no va a transferir los USD 1,100 millones que le corresponden al Seguro Social", dijo Peñaherrera. En tanto el Presidente Correa lo denunció como el presunto autor de los rumores sobre un falso feriado bancario. “Eso lo dijo un irresponsable, el Presidente de la Cámara de Comercio de Quito”, afirmo el Mandatario.

Ante este panorama inusual, el Ministro del Trabajo, Carlos Marx Carrasco, describió el escenario de esta fecha en los siguiente términos: “en la concentración del 1 de Mayo estará la restauración conservadora, yo creo que es una marcha de la mano entre cierta dirigencia del extinto MPD y del Frente Unitario de Trabajadores (FUT) con el señor Guillermo Lasso, Blasco Peñaherrera; a lo mejor esté el señor Mauricio Rodas, alcalde de Quito", indicó. Y la caracterización es oportuna, puesto que "nadie puede creerle al señor Lasso que se haya erigido en el defensor de la seguridad social cuando fue el privatizador ayer, (...) por lo tanto en esta marcha la política es así. En la concentración del FUT-MPD estarán moros y cristianos, sirios y troyanos; estará, yo diría, en coro la restauración conservadora", expresó  el ministro laboral.

Convocatoria obrera

En tanto, los trabajadores organizados en las centrales sindicales tienen su propia convocatoria. La CTE, CEOSL, UGTE, CEDOCUT, ECUARUNARI, FEDERACION MEDICA y CUTAE, convocan “a marchar férreamente unidos este 1 de mayo a obreros, campesinos, artesanos, empleados, trabajadores, indígenas, negros, montubios, jóvenes, jubilados, amas de casa, desempleados, pequeños comerciantes, trabajadores autónomos, profesionales, organizaciones laborales y sociales, jubilados, colectivos de mujeres, defensores del ambiente y derechos humanos”. Edgar Sarango, presidente del FUT, Mesías Tatamuez de la CEDOCUT, Pablo Serrano de la CEOSL, José Villavicencio de la UGTE y Jorge Herrera de la CONAIE, manifestaron rechazo a que el Presidente de la República “gobierne aliado a las transnacionales” para hacerle frente a la crisis: “Rechazamos y exigimos la derogatoria de la mal llamada “Ley de justicia laboral”, algunas de cuyas normas afectan gravemente al país, como la inconstitucional e injusta decisión de dejar de pagar al IESS el 40 % de las pensiones jubilares, con lo cual condena a la quiebra a la seguridad social, deja desprotegidos a los jubilados y despoja a los actuales y futuros trabajadores”.

El Gobierno ha argumentado que la Ley de Justicia Laboral del 20 de abril, actualmente en vigencia, incluye la afiliación de 1'500.000 amas de casa al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social y la mensualización de los décimos, entre otras figuras. El sector oficial indicó que ha mejorado el empleo digno, las condiciones de trabajo, la organización sindical y la remuneración en términos reales, que se ha incrementado en cerca del 50% durante estos 8 años de gobierno de Rafael Correa. A su vez se argumentó que "se sustituye un 40% fijo a una garantía plena de entregar todo lo que le falte al IESS para cubrir la totalidad de las pensiones jubilares”.

Las cartas están echadas. El primero de mayo debe ser una oportunidad para sincerar la política. Una virtud innegable de este régimen: decir las cosas por su nombre, devolver a la política su semántica verdadera. Es la hora de la verdad. Todos aspiran apropiarse del 1 de mayo a su favor. Un signo de sinceridad sería que la derecha no asuma esa vocinglera declaración “izquierdista” y defienda con autenticidad sus verdaderos intereses como la propiedad privada, el sigilo bancario, la tercerización laboral, no alza de sueldos laborales, no inversión estatal en áreas competitivas, no salvaguardias arancelarias, no incremento del aporte patronal al IESS, entre otras banderas inherentes a sus intereses de clase. En tanto, el Gobierno tiene la inmejorable oportunidad de reafirmar su postura en favor de los trabajadores con políticas públicas que amparen derechos colectivos, como cambiar la matriz productiva, reforzar la revolución y garantizar estabilidad laboral, crear nuevas fuentes de trabajo, reafirmar el derecho a huelga, fortalecer la organización gremial, entre otras conquistas históricas de la clase obrera. Acaso, sólo de ese modo, este primero de mayo los discursos reivindicacionistas coincidan, aunque las acciones vayan más allá de las palabras. Una conmemoración verdadera, amerita el gesto urgente de sincerar la política.

jueves, 2 de mayo de 2013

RADICALIZAR LA REVOLUCIÓN


Foto L.Parrini
Por Leonardo Parrini

“Estamos a años luz del país que recibimos, pero también estamos a años luz del país que queremos”. Esta frase del Presidente Rafael Correa, resume la coyuntura nacional del Ecuador actual. Un país que hoy marcó un hito en su historia política, cuando por primera vez un Presidente ecuatoriano organiza, asiste y pronuncia el discurso de fondo, en la multitudinaria marcha del Primero de Mayo ante los trabajadores reunidos en la tradicional Plaza de San Francisco en Quito.

Bajo la consigna de Radicalizar la Revolución, en un discurso cuidadosamente estructurado en unidades temáticas y apoyado por un sistema de teleprompter, el Presidente Correa realizó una exhaustiva rendición de cuentas. El mandatario ecuatoriano se dirigió en el Día del Trabajador a una concentración ciudadana, frente a las cámaras de las cadenas de televisión que transmitían con unidades móviles, fotoperiodistas y reporteros de radios apostados sobre una tarima especialmente instalada para los medios informativos. 

Recibimos un país desmoralizado -dijo Correa- y hoy somos uno de los de mayor crecimiento en el continente. En una extensa alusión a las realizaciones de su gobierno, Correa destacó como logros del régimen a los miles de afiliados al sistema de seguridad social, la entrega de bonos de desarrollo humano, el nuevo destino de los fondos petroleros invertidos en políticas sociales, el fin de la subcontratación y el incremento del salario básico, el mejoramiento en el sistema tributario, la redefinición y optimización del rol del Estado, el rescate de la educación, el impulso a la sindicalización, la entrega de tierras a los campesinos, entre otros aspectos de su gestión.

Las tareas pendientes

No obstante, el Presidente señaló las tareas pendientes de lo que llamó “radicalizar la revolución”, que incluye la profundización de la reforma agraria, el cambio de la matriz productiva, generación de mayores fuentes de empleo, asumir la nueva era industrial con la explotación a fondo de recursos naturales no renovables como petróleo y minería, y cristalizar la revolución tecnológica con acceso a la sociedad del conocimiento.

Primero está el hombre, luego el capital, proclamó Correa en abierta crítica a los sectores financieros, banqueros y “medios de información mercantilistas” del país. La fustigación presidencial tocó también a sectores de izquierda, opositores al régimen, reunidos a pocas cuadras de la marcha oficial, convocados por el Frente Unitario de Trabajadores, FUT. “Ellos se creen radicales y se oponen a las industrias, no se trata de eso”, dijo Correa. El Presidente manifestó que dichos actores políticos coinciden con “los ecologistas infantiles”, oponentes a la actividades industriales extractivistas, a quienes recordó que “lo más importante de la Pachamama, es el hombre”.

El Primero de Mayo esta vez no fue, como tradicionalmente se convoca, “combativo y unitario”: dos marchas paralelas, sin actos de violencia, lo confirman. Si esa tendencia persiste, la unidad ecuatoriana entre los diversos sectores populares, seguirá siendo una asignatura pendiente y necesaria para asumir las nuevas tareas en la profundización del proceso de cambios sociales en el que está empeñado el Presidente. El Gobierno hace bien en identificar a sus “enemigos que no descansan”, ubicados a la derecha y la izquierda del régimen, pero eso no es pretexto para acentuar la diversidad por sobre la unidad nacional.

Este año la música fue la resonancia imperante en el ambiente del Día del Trabajador que marca el rumbo del nuevo Ecuador. Grupos artísticos criollos y un Jaime Guevara aguerrido pusieron la nota “subversiva” en la tarima opositora al régimen. Y un Quilapayun nostálgico venido desde Chile, evocó con fuertes añoranzas en la tribuna oficial, los acordes que se entonaban en aquellos días de la Unidad Popular, cuando desde el extremo sur del continente aprendimos que el pueblo unido jamás será vencido.