GRANDES TEMAS - GRANDES HISTORIAS

E c u a d o r - S u d a m é r i c a

martes, 19 de enero de 2016

POLÉMICA DE LA CULTURA CRIOLLA

Por Leonardo Parrini

Según el mito griego, Perseo recibió de Atenea el escudo donde reflejar a la Medusa Gorgona y pudo decapitarla, sin quedar petrificado. La Medusa era tan horrorosa que sólo con mirarle a la cara convertía en piedra al observador. Perseo vio en el escudo el reflejo de Gorgona y, con ayuda de Atenea cortó la cabeza del monstruo. Nacía así el mito de la cultura como reflejo transformador de la realidad. La matriz de la Casa de la Cultura Ecuatoriana en Quito, revestida de espejos busca reflejar la condición de un país que soñó ser, bajo el influjo de Benjamín Carrión, una potencia cultural, ya que Ecuador no sería potencia económica, peor militar, en los duros años cuarenta cuando la invasión peruana agredió la soberanía nacional. Hoy la casona enfrenta los riesgos de desaparecer bajo los designios burocráticos del Estado que, al amparo de una Ley de Cultura, pretende cambiar su estructura.  

La polémica intelectual desatada busca redefinir el rol de la institución cultural frente a las pretensiones estatales. En tanto, el Ministerio de Cultura se arroga la capacidad de “decretar” la cultura, sin una clara política cultural que vaya más allá de una agenda de actividades que denotan la poca incidencia en el urgente cambio cultural revolucionario que requiere el Ecuador. Un constante relevo de ministros pasa sin gloria, y con pena, por la institución de la calle Colón que no descubre su rol específico como estimulante en las diversas manifestaciones vitales de la cultura de un pueblo. El Ecuador de la revolución ciudadana tiene una deuda pendiente con la cultura en la implementación del proceso de cambio profundo que le correspondería impulsar al ministerio en rigor. La crítica de los sectores culturales a la falta de incidencia cultural del Estado o, al menos, una gestión decididamente inspiradora de las manifestaciones culturales del país, se ve hoy acrecentada ante una polémica que debe consensuar criterios en torno al rol de la cultura y sus instituciones.    

Los mitos afloran en el debate, con feo rostro de Gorgona amenazante. Un gobierno incomprensible no ve la necesidad de consenso nacional, a pocos meses de una campaña presidencial, y crea un frente beligerante –por lo demas gratuito- con los intelectuales, debilitando las pretensiones de unidad. La vieja máxima de Antonio Gramsci de contar con intelectuales orgánicos en los procesos revolucionarios, ha sido un mito en el régimen de la revolución ciudadana. Escritores que hoy reclaman al Estado la falta de políticas culturales no se muestran dispuestos a jugársela en un cargo público; en consecuencia que, muchos de los sujetos críticos tendrían el perfil para liderar un mejor Ministerio de Cultura.

Otro mito subyacente. La Casa de la Cultura invoca autonomía y jurisdicción nacional sobre núcleos que en un plano figurativo responden a una planificación nacional. Cada regional ha manejado una agenda propia sin responder, necesariamente, a una política central de la matriz. Y de este modo, se confunden actividades de la agenda con una política cultural definida, como insinúa el escritor Iván Egüez. La polémica también ha involucrado a sectores de la prensa. Orlando Pérez, en un editorial de El Telégrafo, señalaba: En cada provincia, cada entidad estatal (dígase municipio, prefectura o gobierno central) cuenta con su dirección de cultura y cada una a su modo desarrolla la política pública, que en realidad se reduce a eventos culturales y no necesariamente a procesos de largo aliento. En otras palabras…ni los intelectuales, artista, autoridades y gestores culturales han logrado construir para Ecuador un sistema nacional para este sector que garantice los derechos culturales de los ciudadanos. La matriz es importante, pero mucho más lo es la ley con todo el rigor de nuestra obligación histórica como proceso político de transformación.  


Fuego cruzado
Hace unos días, escritores y artistas suscribieron un manifiesto público en el que expresan desacuerdo por la eventual desaparición de la Matriz de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, y la subordinación de los Núcleos Provinciales al Ministerio de Cultura, a propósito de la próxima expedición de la Ley de Culturas. El escritor Simón Zavala increpa el acuerdo, cuestionando “por qué razón no dijeron nada cuando Raúl Pérez Torres propuso y consiguió la autorización de algunos Presidentes de Núcleos para convertir a la Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión en una Empresa Pública denominada "EMPRESA PUBLICA DE SERVICIOS CULTURALES CCE", desapareciendo a la Casa de un plumazo y convirtiéndola, bajo esta degradación, en una simple empresa que administre y alquile todos los teatros y salas y ya no cumpla su verdadera misión”. El tono beligerante de la impugnación deja sentir que algo huele mal en Dinamarca: “Desaparecer a la Casa, como se lo quiso hacer, de una forma tan indigna es una verdadera traición a la memoria de Benjamín Carrión y a todos los creadores ecuatorianos y a la comunidad nacional”.

El intelectual ecuatoriano Abdón Ubidia, Premio Nacional Eugenio Espejo, en un video advierte del peligro de que la Casa de la Cultura pierda su matriz para reducirse a 24 núcleos provinciales. Ubidia reconoce que “no es justo que el gobierno se abra frentes con quienes lo han respaldado siempre”. El connotado autor de novelas y ensayos, dijo: “Colocarle un Consejo Superior a la Casa de la Cultura, sería matar su autonomía y matar la razón de ser que siempre le ha caracterizado, como una institución rectora de muchos eventos de la cultura ecuatoriana...Es fácil destruir, lo difícil es construir o mantener, o aceptar la supervivencia de la Casa de la Cultura, gracias a la organización que, mal que bien, la tiene…Ni siquiera en la época de Febres Cordero se amenazó con atentar a la existencia misma de la Casa de la Cultura. El ministerio, hay el peligro de que caiga en la razón burocrática de organizar la realidad desde el escritorio, desde la síntesis del Power Point y no desde la realidad real desde la que actuamos nosotros, con vehemencia y con fe, y que nos hace que defendamos la existencia de la Casa de la Cultura con el costo que esto signifique”.

La productora de cine, Mariana Andrade, de la organización Ochoymedio, ha manifestado: Las instituciones culturales, hasta ahora, no han funcionado bajo ningún criterio de planificación global de administración cultural y de aprobarse la ley, tal como fue presentada, esto cambiará radicalmente. La Casa de la Cultura es un ejemplo de ello. Esta institución nació como un proceso político marginal. Sin embargo, a pesar de su naturaleza, en todos los años de existencia, le dio la espalda a los procesos que como ella, nacieron de la marginalidad. Escritores, poetas, músicos se tomaron la CCE y la manejaron a su antojo, permaneciendo ahí por décadas. Eternizarse en puestos de administración, que al fin y al cabo son también puestos de poder, ha tenido consecuencias nefastas. De ser una esperanza, la CCE terminó como el Saturno de Goya, devorando a sus hijos, entre redes clientelares, auspicios banales y compadrazgos.  

El escritor Fernando Tinajero se pronunció respecto de la situación de la Casa de la Cultura: La cultura nace de la entraña popular y la gestión de la cultura es lo que compete a la CCE y lo ha hecho desde 1944, constituyéndose en el eje de la producción ideológica del país...ninguna otra institución cuenta con la experiencia la infraestructura y sobre todo con el aporte gigantesco de innumerables actores y gestores culturales…artistas, escritores que consagra su vida su esfuerzo a promover la cultura en sus respectivos lugares de vida. Sujetar una institución como ésta a una política del Estado, a una institución estatal que tiene sus propios fines, es un error sumamente grave.

Ya en el ojo del huracán amerita que los Perseos de la cultura, al fragor de la polémica, decapiten a las medusas que amenazan con petrificar a la cultura nacional en un espacio burocrático e infecundo. Es hora de que prime la razón. Que el Ministerio de Cultura rompa el silencio y se pronuncie respecto a la urgente necesidad de dar vuelta la historia a este capítulo y asuma el rol dentro de sus competencias de generar una política que cambie la faz cultural del Ecuador.

viernes, 8 de enero de 2016

CRIMEN DE LOS HERMANOS RESTREPO: SIN PERDON NI OLVIDO

Por Leonardo Parrini

Los seres humanos disponemos de una memoria poética que nos hace recordar aquello que amamos, dice Milan Kundera. Habría que decir que esa misma memoria permite aflorar en el recuerdo lo que nos hace daño y nos condena a la imposibilidad de olvido. Esa amalgama de sentires contrapuestos, entre el amor y el odio, entre la indiferencia y la memoria hace que, al fin de cuentas, el perdón sea apenas un designio imposible, marcado a fuego lento en la conciencia.

Sin perdón ni olvido, se leía en los carteles de las manifestaciones que desde hace 28 años la familia Restrepo Arismendi enseñaba cada miércoles frente a la Casa de Gobierno en Quito. Una lucha contra la impunidad, arengada por ese incansable luchador por los derechos humanos, Pedro Restrepo, para hacer prevalecer los derechos inalienables de sus hijos Carlos Santiago y Pedro Andrés, de 15 y 17 años, asesinados en crimen perpetrado por el Estado ecuatoriano bajo el mandato presidencial del ingeniero León Febres Cordero.

El perdón sin olvido pudo ser, acaso, una tentativa fugaz en el alma atribulada de Maria Fernanda, la niña que a temprana edad presenció como la garra inexorable de la muerte absurda le arrancaba a sus hermanos amados. Contra un olvido sin perdón Luz Elena, madre de los niños mártires, luchó hasta inmolar su vida en un accidente de tránsito acaecido en julio de 1994, precisamente cuando realizaba una campaña por una respuesta que le permitiera encontrar con vida o sin ella a sus hijos.

Han transcurrido tres décadas de la “indolencia estatal, de ocho gobiernos cómplices de una policía otrora intocable”, y el país todavía no conoce con certeza el paradero de los cuerpos de Carlos Santiago y Pedro Andrés, detenidos el 8 de enero de 1988 por agentes de la Policía Nacional y encerrados en una celda de la que desaparecieron.

La memoria histórica del crimen de los hermanos Restrepo registra detalles imborrables y, al mismo tiempo, imperdonables. La institución policial reconoció finalmente que los niños “fueron detenidos, llevados al regimiento Quito 2 y encerrados en una celda donde funcionaba el denominado SIC 10”. Según la versión del ex agente Hugo España, -de guardia aquella fatídica noche del 8 de enero-, se llegó a establecer en informe oficial que los menores fueron torturados y probablemente “descuartizados luego de lo cual los llevaron a la laguna de Yambo donde desaparecieron”.

Lucha inclaudicable

“La única lucha que se pierde es la que se abandona”, ha dicho Pedro Restrepo. Y esa incansable actitud de la familia Restrepo consiguió la sentencia de 7 implicados en el hecho, -declarado crimen de Estado- por la justicia. No obstante, la impunidad registra nombres como el de los ex ministros Luis Robles Plaza y Heinz Moeller que durante el gobierno febrescorderista formaron parte como “funcionarios de una estructura que permitió el asesinato de mis hijos”, concluye Retrepo. La inclaudicable lucha de la familia Restrepo Arismendi llevó a Pedro ante la Corte de Derechos Humanos en 1998; instancia que sentenció al Estado a pagar una indemnización y cumplir medidas de reparación como “nuevos peritajes, la búsqueda en la laguna de Yambo y la conformación de la Comisión de la Verdad para documentar todos los casos de violación a los derechos humanos”. En 2012 la Fiscalía General del Estado cumplió el mandato legal y estableció la Comisión que investiga 136 casos de los cuales 9 han confirmado juicios, incluso, por crimen de lesa humanidad.   

Más allá del perdón y del olvido, la lucha de Pedro y Marta, su actual esposa, y de su hija María Fernanda aún mantiene encendida la llama de la esperanza de todo un país que clama por una justicia plena e inapelable. Una flama que persiste para que en el Ecuador, que ya ha cambiado en tantos sentidos, nunca jamás el terrorismo de Estado permita segar la vida de ciudadanos inocentes.

jueves, 7 de enero de 2016

CUBA Y EL PADRINO II

Por Juan J. Paz y Miño C.

En la película El Padrino II, filmada en 1974, dirigida por Francis Ford Coppola y basada en el libro de Mario Puzo, hay una escena muy interesante: es la fiesta de fin de año, el 31 de diciembre de 1958; como música de fondo suena Guantanamera, conocida canción popular cubana; y en un amplio y lujoso salón de baile, en medio del bullicio de la “burguesía” allí reunida, Michael Corleone (Al Pacino) abraza a su hermano Fredo (John Cazale) y le dice haber descubierto su traición. Corleone había ido a La Habana para arreglar negocios con otros miembros de la mafia.

Afuera, en las calles, hay pobladores que festejan. Entonces llega Fulgencio Batista, el dictador de Cuba, y entra al gran salón de la fiesta. Allí se dirige a los asistentes, comunicándoles que por los serios reveses de sus tropas en Guantánamo y Santiago, él renuncia “para evitar más derramamiento de sangre”, y nombra un gobierno provisional, luego se despide para salir de la ciudad, y desea a todos “buena suerte”.

Afuera, la escena muestra a pobladores emocionados y alguien grita: “¡Viva la revolución! ¡Viva Fidel!”. La burguesía sale despavorida del salón de baile. Hay quienes llegan al Club Náutico Marianao para tomar sus yates y huir del país. Otros se hallan a la entrada de la embajada de EE.UU. En alguna pista, un avión de la Línea Aérea Nacional Cubana se alista para despegar. Se ve a pobladores que lanzan a la calle equipos de casino o destrozan señales de parqueo. Pasa también un automóvil equipado con megáfono y se escucha: “¡Ha caído el tirano Batista! ¡Viva la revolución! ¡Fidel, Fidel!”. Michael Corleone intenta llevarse a Fredo, sin lograrlo, mientras la muchedumbre rodea su automóvil y siguen los gritos: “¡Fidel, Fidel, Fidel!”.

La escena no fue filmada en Cuba, sino en República Dominicana, en el salón Las Cariátides del Palacio Nacional de Santo Domingo, en cuya escalinata de acceso también se escenifica la desesperada fuga de la burguesía cubana. Ese edificio mandó a construir otro sanguinario tirano: Rafael Leónidas Trujillo, en 1947, encargándolo al arquitecto italiano Guido de Alexandro.

Lo excepcional de la escena de El Padrino es que da testimonio de un hecho real: el derrocamiento de Batista en Cuba y el triunfo de la revolución encabezada por Fidel Castro, el 1 de enero de 1959. Y los hechos han sido recreados en la película con su verdadero drama, porque el triunfo de la Revolución Cubana acabó con uno de los gobiernos más corruptos y represivos de América Latina, que no solo estuvo vinculado con la mafia, que poseía en La Habana una serie de negocios, sino que se colocó al servicio de la poderosa oligarquía cubana y de los intereses capitalistas de los EE.UU.

Al celebrarse un nuevo aniversario de la Revolución Cubana, cabe comprender que ella significó una alteración radical en la historia de América Latina, pues supo edificar un régimen de democracia social, antiimperialista y socialista, que se convirtió en un referente para toda la región y en un símbolo de los ideales anticapitalistas de las izquierdas latinoamericanas.

miércoles, 6 de enero de 2016

ARGENTINA Y VENEZUELA: REGRESO AL PASADO

Por Leonardo  Parrini

Cuando niño esta frase infundía miedo: ojo por ojo. Equivalía a decir, por cada ojo que me golpees te sacaré uno a uno los tuyos. Esa sentencia amenazante y vengativa cobra vigencia en la política continental. La sed de venganza crece como espuma en la forma de revanchas constitucionales que dan paso a un ajuste de cuentas que anima a la derecha latinoamericana. La realidad de los triunfos electorales de la derecha en Argentina y Venezuela, producto del deterioro de las políticas progresistas de dichos países, parece dar la razón al análisis del sociólogo norteamericano James Petras: “Ante el hecho de que el deterioro empieza a afectar el bolsillo de la gente, la idea de ir más allá del populismo y del nacionalismo hacia el socialismo, estaba sobre la agenda”, pero “cuando los gobernantes no toman ese camino, terminan preparando el camino para que vuelva la derecha” que “aprovecha las dificultades económicas que afectan a los sectores populares y -obviamente- con el gran respaldo del capital nacional e internacional. Eso ha pasado en Argentina”.

La vertiginosidad de esta tendencia es tal que, a pocos días de nombrados Mauricio Macri como flamante Presidente de  Argentina y Henry Ramos Allup, como el nuevo presidente del Parlamento venezolano, la revancha política en ambas naciones está tomando tintes dramáticos. En la tierra gaucha, la derecha que encumbró en el poder a Mauricio Macri no pierde tiempo en proclamar un “cambio” de escenario político y económico, caracterizado por medidas de regresión al pasado. En el terreno económico argentino comenzó a funcionar una suerte de aplanadora que echa por tierra todo lo conquistado por los sectores populares, como el subsidio a la electricidad y al gas de uso doméstico. Esta medida, según el ministro de economía J. José Aranguren “aumentara las ganancias de las empresas de energía”. El impacto se hizo sentir en diciembre con un aumento del 6% del índice de inflación con incremento de precios en productos de la canasta básica como pollo, carne, leche, harina y aceite. El gobierno de Macri se propone normalizar la relación con los mercados para acceder a créditos obtenidos con arreglos con los llamados fondos buitres en Nueva York. También está en carpeta la renegociación de la deuda externa argentina con el FMI, organismo que apoyó económicamente a la dictadura última en Argentina y otorgó  créditos a cambio de medidas que desmejoraron a la población, entre ellas aumentar la edad de jubilación de los adultos mayores.

En el plano político el gobierno de Macri, a solo dos semanas de asumir el poder, intervino a la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA) y la Autoridad Federal de Tecnologías de la Información y la Comunicación (AFTIC), entes que regulan las telecomunicaciones y los medios audiovisuales de Argentina. La Ley de Medios de Argentina llevó a la apertura y democratización del sistema de medios audiovisuales que permanecía bajo control de los grandes conglomerados mediáticos, especialmente del Grupo Clarín.

Las tintas fuertes de la revancha política se hacen sentir en la decisión de dictar una declaración de emergencia nacional en materia de seguridad, y el nombramiento de funcionarios vinculados al terrorismo de Estado. Sectores de DDHH han denunciado en Argentina que estas medidas “esconden un intento de criminalizar la protesta social, lo cual representa una flagrante violación a los derechos y garantías individuales que nos retrotrae a los momentos más oscuros de nuestra historia como así también el nombramiento de funcionarios nacionales y provinciales vinculados al terrorismo de Estado y a hechos de violencia institucional.”

Los organismos de DDHH pidieron “garantía de continuidad de los juicios por delitos de lesa humanidad en todo el territorio; sostenimiento de las políticas públicas de Memoria, Verdad y Justicia; y la puesta en función de la comisión bicameral para la investigación de la participación civil-empresarial durante el terrorismo de Estado”. La simple plumada a los procesos en contra de los involucrados en crímenes de las dictaduras implica un atropello a los derechos humanos y la pérdida de las conquistas de justicia social en Argentina.

Vendetta venezolana

La vendetta política en Venezuela tiene rasgos peculiares. Con el reciente triunfo electoral, la derecha logró el control del Parlamento venezolano, con una correlación de fuerzas que le permite instaurar cambios políticos por mayoría. La propuesta de “cambiar” al gobierno de Nicolás Maduro no se hizo esperar y el Presidente del Parlamento, Harry Ramos Allup, acérrimo antichavista, prometió "en un lapso de seis meses" una vía "para cambiar el gobierno por vía constitucional" y de impulsar "la emblemática ley de amnistía para los 75 presos y exiliados políticos".

Por su parte los sectores oficialistas venezolanos han declarado: "La Asamblea puede aprobar las leyes que quiera, pero las refrenda el presidente, y en caso de que haya alguna contradicción el presidente puede vetarla o acudir al TSJ", afirmó Diosdado Cabello, expresidente de la Asamblea. La pugna de poderes es el escenario que se avizora, tanto en Argentina como en Venezuela.

La actual situación de ambos países resulta paradigmática para las intenciones de la derecha política ecuatoriana que busca el retorno al pasado partidocratico y neoliberal. Las propuestas de "cambio" político sugeridas por una oligarquía con sed de venganza, son análogas en el continente: conculcar las conquistas sociales, suprimir las medidas económicas de carácter popular, echar por la borda todo signo de protagonismo político ciudadano. La pregunta es: ¿a cuál pasado nos quieren retrotraer?: al país represivo de Febres Cordero, al Ecuador corrupto de Bucaram o al feriado bancario de Yamil Mahuad. Tres conocidos escenarios de un país que tiene prohibido olvidar.  

lunes, 4 de enero de 2016

OH LA CRISIS

Por Leonardo Parrini

Desde que tengo uso de razón –es decir, un elemental discernimiento sobre las cosas- vengo escuchando la palabra crisis para referirnos al modo de vida de nuestros países. Una forma de ser que no conoce otra perspectiva que no sea la de estar mal y, eventualmente, ir en picada hacia un hoyo negro. La denominada crisis hace referencia en el diccionario a un estado de cambio brusco o modificación importante en el desarrollo de algún suceso. No obstante, oh sorpresa, la endémica crisis nos afecta desde siempre y no ha cambiado en sentido alguno, que no sea reiterar ese fatalismo histórico y geográfico que marca la vida a los latinoamericanos.

Ciertos agoreros viven empeñados en presagiar crisis en el Ecuador en términos de escasez de recursos para financiar la vida del país. Un shock motivado por la caída de los precios internacionales del petróleo, mono producto de exportación ecuatoriano. Sumado esto a la disminución del ingreso de divisas que envían los emigrantes criollos afincados en EEUU y Europa. Y otros indicadores “críticos” como reducción de la inversión internacional directa, caída de importaciones, etc.  

Para la prensa opositora, que saca brillo a sus bolas de cristal, las crisis tienen matices diversos: A diferencia de la crisis que vivió el país en el 2009, el Gobierno deberá enfrentar un 2015 sin ahorros y con escenario externo más complejo. Antes hubo ahorro, ahora hay endeudamiento. En réplica, el Ministro de Economía, Patricio Rivera ha dicho: Hay varias maneras de enfrentar un shock. Una es no educar a mi hijo, no llevar a mi esposa al médico y ahorrar dinero en la cuenta. La segunda es enviar a mi hijo a la escuela y a mi esposa al médico, e invertir en mi negocio, pero pidiendo financiamiento.

Una obstinada postura antigubernamental, repica la cantaleta: Mientras que hace seis años el país estaba en un proceso de “desendeudamiento”, este año ha tenido que recurrir a fuerte financiamiento externo. Además de un recorte al Presupuesto de este año de USD 1.420 millones, el Gobierno firmó convenios de financiamiento por USD 7.500 millones. De esos, USD 4.000 millones entrarán este año para diversos proyectos, un 45% de todo lo que requiere el Gobierno para financiarse este año.

Otras voces afirman que la crisis actual es de menor magnitud. Tal es la postura de Carlos de la Torre, catedrático de la Universidad Católica, que afirma que la crisis no comprometerá las exportaciones del sector privado como en el año 2009, no obstante que el dólar actual es más fuerte que años atrás. Hoy se trata de una caída de los precios del petróleo, un producto estatal que no se relaciona con las exportaciones privadas.

VERDAD ANTE LA CRISIS

El Estado ha adoptado medidas pertinentes para enfrentar el periodo de turbulencia económica. Una de las medidas es mantener el nivel de inversión estatal para estimular la actividad económica y evitar de este modo el desempleo y el decrecimiento económico. El Mandatario ecuatoriano ha afirmado que “el problema no es fiscal, puesto que, el ingreso petróleo es de un 22% del total del ingreso estatal”. Según el presidente Correa, la situación de la economía nacional está signada por un problema externo, en la medida de que las exportaciones petroleras son el 55% de las exportaciones totales del país y con economía dolarizada que se mantiene “sólida y que mantendrá el gasto público y continuará potenciando las políticas anti cíclicas para  contrarrestar ese choque externo”. De esa forma, dijo, Rafael Correa, “continúa el nivel de actividad económica sin que haya un colapso externo. Hacemos eso porque las cuentas fiscales del Ecuador gozan de una gran salud”.

Este panorama se vislumbra a diferencia de las crisis endémicas que asolaron al país en años pasados. Antes, la crisis implicaba paquetazos con medidas económicas de ajustes antipopulares, elevación del precio de los combustibles con efecto sobre el precio de los productos de primera necesidad por directa especulación, inestabilidad política y violencia callejera, huelgas obreras y manifestaciones de descontento ciudadano, paralización del sector productivo, disminución del empleo y un callejón sin salida que conducía a la caída de los gobiernos de turno.

Al finalizar el 2015 el balance es positivo. La economía ecuatoriana creció en un 0.4 por ciento, pese a que fue un año duro con una apreciación del dólar y la caída de los precios de petróleo, según el diario El Ciudadano. Ecuador está sobre el promedio de crecimiento económico de la Región. Y que si se considera los ocho años de Gobierno se evidenciará que el país supera con creces a otras naciones con un promedio de crecimiento del 3,9; mientras que América Latina fue del 2,9 por ciento.

En el año 2015 dejaron de entrar al país 7.000 millones de dólares que equivale al siete por ciento de sus exportaciones. El Gobierno hizo la tarea para reducir el impacto de la venta de petróleo en las finanzas públicas, que ahora representa una décima del presupuesto. Sin embargo, el sector privado no aplicó estrategias acertadas para mejorar su producción y aumentar sus ventas.

La mentada crisis endémica se amplifica en una caja de resonancia de la prensa opositora que promueve un panorama desalentador para este año 2016, con fines claramente electorales. El desafío responsable consiste en convertir los fatalismos históricos en oportunidades de transformación de la vida de nuestros pueblos. Pese a los agoreros del desastre.  

viernes, 1 de enero de 2016

EL SON DE UNA GESTA REVOLUCIONARIA


 
Por Leonardo Parrini

Escuché los primeros sones de la Revolución Cubana cuando niño. Al ocaso de los años cincuenta cuando la guerra fría se ponía candente al calor de una guerra de nuevo tipo que libraba el pueblo cubano contra la dictadura de Fulgencio Batista. La huida del dictador el 1 de enero de 1959 marcó el inicio de la primera revolución socialista de América Latina. En Chile los diarios hablaban de un puñado de barbudos insurgentes que entraron triunfantes en La Habana una semana más tarde de la fuga de Batista. La Revolución Cubana llegaba al poder como había sentenciado Fidel Castro en la plaza de la capital, mientras una paloma blanca se posaba en su hombro ante el asombro de miles de cubanos que asistían al mitin.

Atrás quedaban los días del asalto al Cuartel Moncada, -bastión de la dictadura-, que intentaron tomar por las armas Fidel, su hermano Raúl, Abel Santa Maria y un puñado de hombres. El primero de enero del 59 los insurgentes superaban los escollos en su llegada al poder, luego del fracaso militar de la operación guerrillera en el Moncada que dio origen al encarcelamiento, indulto y posterior exilio en México de Castro y sus hombres.

Granma es palabra significativa que resuena como un son en la memoria. Es el nombre del yate que el 2 de diciembre de 1956 trajo hasta la costa oriental de Cuba, procedente de México, a 82 combatientes dispuestos a derrocar a Fulgencio Batista. La embarcación de madera, motor de aceite con una sola cubierta, sin mástil, proa inclinada y popa recta, atracó con Fidel Castro, Camilo Cienfuegos, Ernesto Che Guevara, Raúl Castro, Ramiro Valdés y Juan Almeida en la costa cubana. Ellos serían el germen de la revolución fraguada en la Sierra Maestra, desde donde inician la guerra de guerrillas contra la dictadura. En esa tentativa el Che había escrito una página indeleble cuando al mando de una columna de 300 hombres conseguía doblegar al ejército de 3 mil efectivos de Batista que defendía con artillería, tanques e infantería la ciudad de Santa Clara. No en vano Fidel reconoció en el Che "a un maestro de la guerra, un artista de la lucha guerrillera, en el audaz asalto" a la mítica ciudad.    

El pueblo cubano evoca hoy el triunfo de la Revolución que se materializó a inicios del 59 con el ingreso de la Columna Uno José Martí de la Sierra Maestra a La Habana, la llamada Caravana de la Victoria. A partir de entonces el gobierno revolucionario decretaría la primera ley Reforma Agraria que confiscó propiedades superiores a 420 hectáreas de extensión, creó la Imprenta Nacional de Cuba y el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica, fundados en marzo de ese año.  

Un son altisonante fue el histórico discurso pronunciado por Fidel Castro ante un millón de cubanos en la Plaza de la Revolución en septiembre de 1960, conocido como la Primera Declaración de La Habana. La arenga revolucionaria proclamó el derecho y el deber de los pueblos a erradicar el dominio imperialista, denunció los planes agresivos del gobierno norteamericano y ratificó la decisión del pueblo cubano de luchar por el destino revolucionario de la América Latina. Dos años más tarde, en 1962, Fidel proclama la Segunda Declaración de La Habana en la que establece el “manifiesto comunista de la revolución latinoamericana”, ante dos millones de personas, entre las que se encontraban el pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín y el ex presidente chileno, Salvador Allende.

Los planes estadounidenses de acabar con la Revolución Cubana tienen dramática expresión en Playa Girón en marzo de 1960 cuando una fuerza de 1500 cubanos, apoyados por artillería y aviones, intenta una incursión contrarrevolucionaria a la isla. Al cabo de cruentos combates la invasión es repelida y más de un millar de invasores son detenidos y canjeados por medicinas y alimentos en la operación conocida como canje de compotas por mercenarios. El 18 de abril, durante el sepelio de las víctimas del bombardeo, Fidel define como socialista el proceso revolucionario y, ante la inminencia de la invasión, afirma: Eso es lo que no pueden perdonarnos, que estemos ahí en sus narices ¡y que hayamos hecho una Revolución socialista en las propias narices de Estados Unidos!

Pero los intentos no cesan y el país del norte establece un bloqueo económico contra Cuba, en octubre de 1960. Posteriormente, en 1966, el Congreso norteamericano aprobó la ley Helms-Burton Act que impide a los ciudadanos estadounidenses hacer negocios dentro de la isla o con el gobierno de Cuba. El colapso de la Unión Soviética y el recrudecimiento del embargo norteamericano, afectaron directamente la situación económica cubana. La depresión económica que supuso el Período Especial, fue severa a comienzos de la década de los 90. La crónica relata en los siguientes términos la crisis: A muchos cubanos todavía se les caen las lágrimas al recordar los apagones de 16 horas diarias, las calles vacías, fábricas paralizadas, resurgimiento de la prostitución, bistec de cáscara de toronjas y otros recursos contra el hambre. Súbitamente dejaron de llegar a la isla los barcos soviéticos abarrotados de petróleo, cereales, leche en polvo, medicinas, materias primas y piezas industriales.

En plena crisis, Fidel Castro arengó al pueblo cubano y expresó: El imperialismo yanqui piensa que Cuba no podrá resistir y que la nueva situación surgida en el campo socialista le permitirá doblegar inexorablemente a nuestra revolución. Cuba no es un país donde el socialismo llegó tras las divisiones victoriosas del Ejército Rojo. En Cuba el socialismo lo forjamos los cubanos en auténtica y heroica lucha. A la revolución y el socialismo, debemos hoy todo lo que somos. Si a Cuba regresara alguna vez el capitalismo, nuestra independencia y soberanía desaparecerían para siempre, seríamos una prolongación de Miami; un simple apéndice del imperio yanqui.

Cuba Sí

A 57 años de los acontecimientos que dieron cauce a la Revolución Cubana, hoy 1 de enero evoco los días en que mi padre, Vicente Parrini, publicó en 1963 la antología poética Cuba Sí, que reúne a 29 poetas chilenos que cantan a Cuba revolucionaria. El diario chileno El Siglo, reseñaba en estos términos la obra: Lo mejor de la poesía viva de Chile se ha dado cita en este libro para cantar desde diferentes ángulos, la gesta revolucionaria de Cuba. Si la sola concepción de esta antología fue ya una gran idea, el hecho de que entre las veintinueve voces líricas seleccionadas estén justamente los prestigios más sólidos y las mejores esperanzas de nuestro actual mapa poético, constituye un fenómeno que trasciende su propia importancia literaria. Es indudable que el antólogo, Vicente Parrini, ha realizado aquí un trabajo valioso y de gran interés, tanto en un sentido literario como en un sentido político.

El impacto sobre la conciencia de los pueblos de América y la identificación continental con los propósitos y esfuerzos de la Revolución Cubana, quedan expresados en el poema A Fidel Castro de Pablo Neruda. Los sones poéticos tomados del libro Cuba Sí, resumen el significado que tiene para nuestros pueblos la consolidación de la Cuba revolucionaria:

Fidel, Fidel, los pueblos te agradecen palabras en acción y hechos que cantan.
Por eso desde lejos te he traído una copa del vino de mi patria.
Es la sangre de un pueblo subterráneo que llega de la sombra a tu garganta,
son mineros que viven hace siglos sacando fuego de la tierra helada.