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E c u a d o r - S u d a m é r i c a

lunes, 9 de noviembre de 2015

GABRIELA MISTRAL, SOBERANA EN LA FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO QUITO 2015

Por Leonardo Parrini  

Chile, con su historia y geografía literaria, es el “país invitado de honor” a la Feria Internacional del Libro Quito 2015 que inicia el 13 de noviembre en las instalaciones de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión. Ante esta circunstancia y por petición del gobierno chileno, Gabriela Mistral, la maestra rural y Premio Nobel de Literatura 1945, será la poeta protagónica del evento. Sus versos y sonetos inmortales se dejarán oír como un eco entre los muros de la casona cultural quiteña.

Piececitos de niño, azulosos de frio…dejó escrito Lucila Godoy Alcayaga Gabriela de Chile- en un humilde cuaderno que apoyaba en sus rodillas, mientras cantaba a los infantes que eran los seres más desprovistos de la humanidad en esos días de entre guerras. Mistral daba clases en la Escuela de la Compañía Baja en La Serena, al tiempo que mandaba colaboraciones al diario serenense El Coquimbo. Maestra norteña nacida en Vicuña en el valle de Elqui, Gabriela es hija del desierto y pobladora de versos en ese telúrico paisaje donde cantaba a los niños del mundo una poesía fulgurante de protesta y ternura.

Desolación, considerada su primera obra maestra, apareció en Nueva York en 1922 publicada por el Instituto de Las Españas. La mayoría de los poemas que forman parte de este libro, fueron escritos diez años antes mientras su autora se encontraba en la localidad de Coquimbo. En 1924, Mistral publicó Ternura, libro editado en Madrid y en el que logra una novedosa poesía escolar, renovando los géneros tradicionales de la lírica infantil, -canciones de cuna, rondas, y arrullos- desde una poética austera y depurada. En 1931 la autora de Tala, la niña solitaria que hablaba con los pájaros y las flores de su huerto, realiza una gira por el Caribe y es nombrada Benemérita del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional, en Nicaragua, por el general Augusto Sandino a quien había dado su apoyo en numerosos escritos. En su gira da discursos en las universidades de San Juan, Santo Domingo y La Habana, entre otras ciudades. Su poesía fue traducida al inglés, francés, italiano, alemán y sueco, y resulta influyente en la obra creativa de importantes escritores latinoamericanos como Pablo Neruda y Octavio Paz.

A partir de 1933, -en un lapso de veinte años-, Mistral trabaja como cónsul de Chile en ciudades de Europa y América. A fines de 1945 regresa a Estados Unidos con el cargo de cónsul en Los Ángeles. En esa ciudad conoce a Doris Dana, escritora estadounidense con quien estableció una controvertida relación que duraría hasta su muerte en enero de 1957.

En 1939, Ecuador es el país que propone a Gabriela Mistral como candidata al Nobel de Literatura. Gabriela consigna para la agencia United Press con estas palabras ese hecho: “Voy a contar cómo surgió mi candidatura para el Premio Nobel. La idea nació de una amiga mía, Adela Velasco, de Guayaquil, quien escribió al extinto presidente de Chile, señor Aguirre Cerda, que fue compañero mío, y sin consultarme presentó mi candidatura. En este momento tengo también que recordar a Juana Aguirre, esposa del Presidente”. Luego de una postulación que toma 6 años, Gabriela Mistral se convierte el 18 de noviembre de 1945 en la primera mujer hispanoamericana en alcanzar el máximo galardón mundial de las letras contemporáneas. Como un designio del destino, el barco que lleva a Gabriela a Suecia hasta el puerto de Göteborg para recibir en Estocolmo el Nobel de Literatura de manos del Rey Gustavo V, tenía por nombre Ecuador.

En reconocimiento al significativo vinculo de la poeta con la nación ecuatoriana, Chile trae hoy a Quito la poesía de la Nobel de Literatura. Patricio Rivas, Agregado Cultural de la Embajada de Chile en Ecuador, ha dicho que la Feria Internacional del Libro es una oportunidad para reforzar los lazos entre ambos países: Esperamos tres cosas: fortalecer las relaciones entre Chile y Ecuador, crear vínculos entre las comunidades y promover el debate y la reflexión en procesos culturales frente al mundo.

Leer más, leer mejor

Con el nombre de Las Otras Palabras, el evento pondrá a consideración del público, la creación y producción editorial ecuatoriana, latinoamericana y mundial como expresión dinamizadora de la cultura que nos integra en torno al pensamiento, el libro y la palabra, señaló Iván Orosa, Subsecretario Técnico de Emprendimientos e Industrias Culturales del Ministerio de Cultura y Patrimonio. La Feria Internacional del Libro 2015 busca convertirse en un encuentro de divulgación artística, cultural y científica, a través de conversatorios, muestras de cine, talleres, entre otras actividades, en la que estarán presentes  intelectuales nacionales e internacionales. 

El fin último de la Feria consiste en fomentar el hábito de lectura entre los ecuatorianos. Se sabe por sondeos que el 80% de la población del país reconoce leer algo de su interés al menos una vez por semana. Incentivar el gusto por la lectura es una estrategia clave entre los objetivos del Plan del Buen Vivir, por eso la necesidad de llevar a la FIL 2015 a los barrios y escenarios públicos de la ciudad, espacios que incluyen hospitales y centros de rehabilitación. El Plan Nacional de Lectura es concordante con el proyecto de Ley de cultura, como propuesta de política pública que implica a los ministerios de Cultura y Educación, actores culturales y la ciudadanía.

El escritor ecuatoriano Iván Egüez, Director de la revista Rocinante, cuestiona en su editorial de noviembre, lo que considera una escasa información oficial disponible respecto de la FIL: "¿Qué política cultural tiene el país para formar lectores, para modificar el comportamiento lector de su habitante y para elevar el índice de lectura?"

La expectativa está creada. Más allá de los bemoles logísticos, los amantes de la lectura queremos ver soberana a la literatura, a la poesía y a la creatividad de sus exponentes, en beneficio de un entramado cultural en el que, como dice la Mistral en su verso: Todas íbamos a ser reinas... 

martes, 3 de noviembre de 2015

QUITEÑISMOS

Por Edgar Allan García

Los quiteñismos que, como todo, han ido cambiando a medida que la sociedad se transforma, son por lo general palabras y expresiones provenientes del kichwa, así como reelaboraciones lingüísticas fruto del ingenio y las taras de sus habitantes.

He vivido en Quito por más de cuatro décadas y conozco a fondo las particularidades de ciertos quiteñismos, algunos de los cuales se encuentran en franca vía de extinción. En Quito, por ejemplo, no es lo mismo decirle a alguien "chancho" (irritante cargoso, quisquilloso, molesto), que "puerco" (el que emite gas butano sin importarle los que estén junto a él), o "cochino" (que no se baña casi nunca o que, por el contrario,  habla de temas tabúes con impasible soltura), o "cerdo" (tipejo capaz de vender hasta a su madre por un beneficio para este o de traicionar un ideal sin que se le mueva un pelo).

El kichwa -que es un idioma aglutinante- ha influenciado la forma en que se construyen ciertas frases, pues los quiteños de cepa no dicen "ha sido chismoso", sino "chismoso ha sido"; no dicen "ha de estar enfermo", sino "enfermo ha de estar". O, estirando el "chicle": "linda ha sabido ser la ciudad, no ve." 

En Quito muchos no dicen "tu mamá está malgenio" sino "tu mamá anda malgenia", y el adverbio de modo "medio" suele comportarse como adjetivo: "media loca", dicen, en lugar de "medio loca", o "la pared está media descascarada" en vez de "la pared está medio descascarada". Ese uso del "medio" sirve también para atenuar la crítica ("medio ratero ha sido tu taita") o la alabanza ("medio guapa dizque es su guagua").

También el leísmo se lo encuentra a pedir de boca: para hacer más suave la frase, un quiteño no dice "lo voy a llamar en la noche" sino "le voy a llamar en la noche", pero a veces se exagera al punto de decir: "le fui a saludarle", o echando mano del "laísmo" y el "loísmo": "la mamá lo habló", "el profe la pegó". En los estratos menos favorecidos también es frecuente escuchar una especie de habla infantil que nunca se corrigió y llegaron a la adultez diciendo: "tengo que pagale" en vez de "tengo que pagarle" y "estábanos" en lugar de "estábamos".

Nunca dejaré de preguntarme cómo fue que el "columpio" devino en "gulumbio", o si el hermoso "elé" no es más que una forma derivada del "voilá" francés (he ahí, ahí está), así como tampoco dejaré de cuestionar cómo es que las víctimas históricas de la conquista española terminaron convirtiéndose  en "verdugos": aquí no caben los diminutivos, tan queridos por el pueblo quiteño, sino un arrastre de erres que lleva veneno: veshhdugos.

Y ya que hablamos de los diminutivos, he notado que estos a veces alternan con extraños gerundios ("vente corriendito") o, por el contrario, se turnan con superlativos inventados, como cuando alguien pasa de un súper diminutivo ("ahoritita mismo voy") a un superlativo con mucho ingenio ("llegué tardazo"), o ("el Antoño está gordazazaso"... "la Soña está flaquititita"), lo que solo revela que el clima cambiante de la capital influencia a quienes la habitan.

Y es que también las "eñes" han jugado un papel en el habla quiteña: las que le quitan a "companía", "estrenimiento" o "desenganio", se la ponen, con mucha gracia, a "demoño", Soña, o "ñiño". Y así como muchos costeños no pueden decir "pepsi" sino "pecsi", a muchos quiteños les cuesta decir "coctel" y prefieren pronunciar "coptel".

Muchas son las expresiones que tienden a desaparecer, sobre todo en el norte donde los anglicismos y las jergas llegadas de todos lados están creando nuevos códigos. En medio de la marejada, hasta la palabra "longo" se ha re-contextualizado: si durante décadas le ha servido a los mestizos -que se autodenominan "blancos"-, para señalar a los que, pese a su vestimenta "occidental", se les nota su origen indígena, ahora, en ciertos estratos sociales, "longo" es todo aquel que no sea parte de su grupo exclusivo, tenga o no ojos azules. Es así como "longuear" se ha transformado en una batalla cotidiana en la que ni los "blancos leche" están a salvo.

Mientras en unos sectores, a manera de identificación con "lo autóctono", intentan continuar con la costumbre de arrastrar las erres (bisibilación que llaman) hasta el punto de convertir "rural" en "rrurral", en otros sectores sociales, por el contrario, parecen avergonzarse de todo lo que suene a kichwa y en sus filas no se escucha ni un solo "achachay", "guagua" o "mushpa", tan común en otros tiempos y espacios (para  no arrastrar las erres, algunos prefieren decir "caro" en vez de "carro"). Sin embargo, entre tantas joyas quiteñas, una expresión ha sobrevivido y promete continuar con fuerza: "se fue a volver", en lugar del españolísimo "se marchó pero dijo que volvería".

La sociedad quiteña, con sus nortes "occidentalizados" y sus sures "pueblerinos", con sus "niños bien" y sus "longos", con sus "monos" y sus "chagras", con sus "liguistas" y sus "nachos", con sus "atatayes" y sus "ananayes" es un mosaico donde están representadas tanto nuestras taras como nuestras particularidades relevantes como pueblo. Entrar en ella a través de su lenguaje, es en entrar a su contradictoria esencia. Ni soy lingüista ni mucho menos semiólogo, no tengo esas desviaciones, por lo que este cuasi-proto-diccionario no pretende ser otra cosa que mi homenaje a la tierra donde nacieron mis hijos.

domingo, 18 de octubre de 2015

RETRATO DEL TECNÓCRATA NEOLIBERAL

Por Abdón Ubidia
A Dahik y a los Mauricios

Ahora que los neoliberales, cual vampiros, salen de su noche luego años de silencio forzado, con los colmillos más afilados que nunca y la sed de sangre premurosa, vale la pena recordar lo que escribimos una vez para retratarlos bien. Resucitaron a propósito de la actual crisis económica provocada por la caída de los precios del petróleo. Naomi Klein en su Doctrina del shock (de obligada lectura) enseña que los mejores negocios se hacen con los desastres. Cuando hay angustia: ¡invierte capitalista!, ironiza. De allí nace la idea de privatizar gasolineras y fundar las APPs, retorcido nombre de esas casas para subastar, a precio de regalo como siempre  ocurrió en “la larga noche neoliberal”, los bienes públicos de America Latina.

Empresarios cegados por la ambición y de la mano de ministras y ministros (Cely y cía.), que creyeron que ya habían dado un “golpe de estado” empresarial, forzaron la reaparición de los viejos tecnócratas: Dahik y Pozo, por ejemplo.

Los años no han cambiado al tecnócrata neoliberal. ¿Cómo es él?

Automático, locuaz, imperturbable, asoma en las pantallas de la televisión, seguro, firme en su verdad implacable. No duda. Afirma. Es el que sabe. El tecnócrata neoliberal es su sola imagen. Producto del incesto (porque su parentesco es íntimo) de la cultura de masas y el llamado capitalismo tardío, cumple el papel de defensor y vocero oficial de los más poderosos. No importa cuál sea el absurdo que ellos esgriman ni el atraco que planifiquen (la última crisis bancaria, por caso), el tecnócrata los explicará con razones técnicas y cifras escogidas de antemano.

Yuppie o deportivo, adusto o risueño, caballero de algodón o dama de hierro, el tecnócrata sabe que su porvenir depende de que logre "vender" su imagen de obsecuente servidor y conocedor de procesos que él llama irreversibles pero que, en los hechos, benefician a los ricos y perjudican a los pobres, la tan decantada "globalización", por ejemplo. Es el que sabe.

Su imagen depende de su palabra. Habla, luego existe. Nunca debe callarse. Nunca debe dejar de hablar. Si se calla muere, como Scherezade, la heroína de las Mil y una noches. De allí su programada convicción y su vehemencia. De allí el uso y abuso de términos de sentido oscuro y tecnicismos novedosos. Es el que sabe.

Porque, aparte de su seguridad y su vehemencia; aparte de su misión de explicador oficial de las verdades oficiales de banqueros y corruptos, actúa también  como proveedor ideológico de nuevos productos "macroeconómicos". Neoliberal, modernizador, privatizador y, ahora, dolarizador a ultranza, creerá ciegamente en el mercado porque él mismo es, a un tiempo, mercader y mercancía.

¿En qué consiste esa mercancía? Pues en la ilusión. El tecnócrata es un vendedor de ilusiones. Su capital es el futuro. La ilusión del futuro. Cualquier pretexto es válido, cualquier tema le será rentable: la bonanza eterna, la eficiencia, el acuerdo con el FMI, cualquier cosa. Lo importante es salvar el presente inmediato, cueste lo que cueste. Esa es su paradoja. Vende el futuro cuando su única verdad es el presente puntual. Mercancía, al fin, sabe que lo que hoy vale mucho, mañana puede no valer nada. Cualquier pequeño error le significará luego el exilio, un juicio penal o, al menos, un prudente alejamiento de la escena pública. Tiene que actuar de modo rápido. Es el demiurgo de las urgencias. "Mientras más pronto, mejor", es su divisa. De allí que advierta siempre acerca de los terribles peligros que nos acechan si se demoran las medidas drásticas que siempre recomienda. De allí también el empleo de su arsenal de metáforas manidas: el estado obeso, el enfermo terminal, la solución quirúrgica.

Es el que sabe. Pero ¿Qué sabe el tecnócrata? Sabe lo que le enseñaron. Eso y nada más. Si viene de la clase alta o, más aún, si viene de la clase media -la única clase social que se odia a sí misma-, (posgraduado muchas veces gracias a una beca pública, en centros universitarios ad hoc), nunca cuestionará ese saber porque en tal sometimiento radica su entero porvenir. No le pidamos al tecnócrata que piense en otra cosa que la que le enseñaron. Esa será su matriz de pensamiento. Su único cristal para mirar el mundo. Los demás no importan. La inseguridad social y el desempleo tampoco. La violencia consiguiente, no cuenta. No ha sido programado para eso. El está hecho para vender verdades preestablecidas. Si los perdedores serán muchos, qué mejor, pues los ganadores serán muy pocos. Y él entre ellos. Así no le importará a quién sirva ni qué defienda. Imagen viva de la corrupción modernizada, venderá su alma y su patria sin escrúpulo alguno. Es el que sabe.

lunes, 5 de octubre de 2015

PARADOCS EN FRANCIA: TRES MIRADAS CITADINAS

Por Leonardo Parrini

Alguna vez Susan Sontag dijo que “no estaba buscando el sueño de interpretar la vida, sino más bien para mi vida, para interpretar mis sueños”. Esa inmersión que consigna íntimos anhelos, acuñados en la discreta soledad de quien no hurga ni indaga, sino que encuentra; acaso sea pertinente para ahondar en la huella que deja Paradocs, en el Biarritz Festival Latinoamericano, Francia 2015.

Invitado a exhibir una muestra de fotografía documental representado por Fundación Paradocs, Ecuador se hizo presente con los trabajos y reflexiones de Paula Parrini, Francois "Coco" Laso y Santiago Serrano. Fotógrafos que “están constantemente en busca de nuevas formas de aprehensión de la realidad”, como versó el catálogo de la exposición integrada por BARRIO de Paula Parrini,  -del libro publicado por el  Ministerio de Cultura; junto a las imágenes de OTRO CIELO NO ESPERA de Coco Laso y TORO MEXECU de Santiago Serrano.  

Ver lo que está delante de nuestros ojos requiere de un esfuerzo constante, ha dicho George Orwell. Y ese esfuerzo de constatación y de registro con beneficio de una imagen realista, vista a través del talento de estos tres fotógrafos ecuatorianos, nos devuelve el testimonio de una ciudad donde cada rincón es un pretexto para la indagación solitaria que va al encuentro del otro, como eco de su propia voz, reverberación de su propia mirada.

Barrio en soledad

Paula Parrini que asistió en representación del Colectivo Paradocs a la muestra que se inauguró el lunes 28 de septiembre en Villa del Festival Casino de Biarritz, había confesado alguna vez que fotografiar es un acto en solitario. En el conversatorio sostenido manifestó sobre su trabajo: "Busco fotografiar lo cotidiano...mi barrio, en donde vivo, no necesito grandes cosas...podría ser cualquier parte del mundo. Me interesan las relaciones de barrio, ese intercambio inevitable y cotidiano con el otro.". Una joven estudiante espectadora de la exposición de Parrini, replicó en esa oportunidad: Es como un sueño ver tus fotografías. Lectura que remite a la sentencia de Sontag acerca de interpretar los sueños propios y, por añadidura, los del otro.

Paula Parrini, fotógrafa por convicción y productora de profesión, trabaja desde el 2006 como realizadora independiente; en el 2008 gana una subvención para proyectos culturales del Ministerio de Cultura y realiza un documental de fotografía, con una publicación y exposición individual BARRIO, fotografía documental del barrio La Floresta de Quito 2009. Ha participado en exposiciones colectivas, Historias de la Ciudad. Flacso 2010, Fotografía a Cielo Abierto. FACA del Centro de Arte Contemporáneo CAC 2011, Project Room de Arte Actual obra DOS 2015. Actualmente produce y fotografía, un documental ecuatoriano sobre la luz en Quito Luz de América.

Otro cielo, sin dios…

Coco Laso envió a Biarritz las imágenes de OTRO CIELO NO ESPERA, una muestra en la que el fotógrafo cuestiona la representación de fervor religioso en los rituales de la Semana Santa en Quito entre 1999 y 2008. Laso, en esa oportunidad, se había referido a su trabajo como una tentativa vital en la que “los rituales religiosos son un gran pretexto para fotografiar y fotografiar es, a veces, un gran pretexto para percibir visualmente aquello que uno no entiende. Estas imágenes son la búsqueda de las apariencias visibles del sentimiento de lo religioso, si acaso aquello puede ser fotografiado. Son la manera de acercarme a un tiempo y a una religiosidad que no poseo: la fotografía me permite explicarme el lugar en el que vivo”. Puesto que la fotografía no es una reproducción inocente de lo real sino una elaboración subjetiva, una tenue huella de las apariencias de lo real, como ha reiterado Laso.

Toros sin muerte…

Y esa elaboración subjetiva de la que habla Laso, permite a Santiago Serrano subvertir la realidad en la serie TOROS MEXECU. Una propuesta con mirada plural en el mundo de los toros entre México y Ecuador, que le hace al fotógrafo cuestionar nuestra relación con la muerte. Una relación que no alcanza a tamizar el espectáculo taurino. Con el proyecto PIÉLAGO expuesto en el Hotel du Palais, este mismo fotógrafo nos hace redescubrir el mar a través de los ojos de un niño que invita a soñar y a ver el mundo de otra manera.

La trilógica mirada de tres talentos de la fotografía ecuatoriana confirma que en esta indagación de registrar el mundo, no siempre se encuentra la vertiente de interpretar la vida. Acaso solo un destello de luz para redimensionar los sueños, como sugiere Sontag.