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E c u a d o r - S u d a m é r i c a

lunes, 5 de mayo de 2014

UCRANIA LA FICHA CANDENTE

Por Leonardo Parrini

Como en los días más candentes de la guerra fría las relaciones occidente oriente están en su máximo punto de tensión por la situación de Ucrania. La guerra no declarada en la ex república soviética de unos 45 millones de habitantes, enfrenta el ejército ucraniano a la población pro rusa, con un saldo hasta el momento de medio centenar de víctimas. La crisis amenaza con convertirse en la papa caliente de la política exterior norteamericana y rusa, si no se avizora, a corto plazo, una solución pacífica al conflicto.

Ucrania es un país con una economía centrada en la extracción de recursos naturales en las regiones del este, cerca del Mar Negro. Alrededor del 5% de los depósitos mundiales de mineral de hierro se encuentra en Ucrania. Aquí también hay bauxita, plomo, cromo, esteatita, oro, mercurio, níquel, titanio, uranio y zinc; además de que se han descubierto reservas de petróleo y gas en el Mar Negro que pertenece a Ucrania. La región más rica de este país, la península de Crimea, es un lugar en donde la mayoría de la población es de ascendencia rusa. El trasfondo de la crisis comenzó con la negativa del gobierno ucraniano, en noviembre del 2013, de llegar a acuerdos con la Unión Europea y su intención de estrechar lazos con Rusia. Si bien la situación política se encuentra en un punto muerto, la crisis en las calles de la capital Kiev está al rojo vivo con recientes enfrentamientos que dejaron 17 muertos  

La guerra en curso en Ucrania tiene varios componentes indebidamente informados por la prensa occidental. En las últimas horas se sabe que se combate en las ciudades de Semenovke y Slaviansk, en las cuales se reportan severos enfrentamientos militares en las proximidades de una estación de televisión local. Alexánder Turchínov, presidente autoproclamado de Ucrania, admitió en una entrevista televisiva que los vecinos de las regiones del este "apoyan a los separatistas", lo que "obstaculiza significativamente el desarrollo del operativo antiterrorista".

Fuentes oficiales confirmaron el derribo de dos helicópteros Mi-17, en Slaviansk, donde murieron 13 agentes de la CIA transportados en las aeronaves. Los helicópteros fueron alcanzados por fuego del Batallón de Artillería Antiaérea de la 25ta Brigada Aerotransportada Dnipropetrovsk del ejército ucraniano se habría pasado al lado proruso. Las acciones de la CIA en la región son de dominio público. El periódico Bild de Alemania, publicó que la agencia que actúa en Ucrania, recibió al director de la CIA John Brennan que arribó a Kiev en secreto. Al día siguiente, Verkhovna Rada, portavoz del golpista Alexander Turchínov anunció una operación “contraterrorista” a gran escala en el sudeste de Ucrania. La operación tiene como fin infundir terror entre los pueblos de la región apoyando a fuerza neonazis que operan en Ucrania.

El fantasma de Odessa

Una de las acciones silenciadas por la prensa occidental se refiere al incendio provocado el 2 de mayo en la Cámara de Cooperativas de Odessa, lugar donde se refugiaban cientos de personas de las cuales 40 resultaron muertas por efectos del fuego. Un sobreviviente relato las escenas de horror vividas en el interior del inmueble Había muchas mujeres, los ancianos, que habían venido a traer drogas. Muy pronto, un cóctel Molotov voló a través de la ventana, el fuego comenzó en el pasillo. Hubo un extintor de fuego, pero no ha podido localizar el inicio de un incendio. Con una docena de personas nos refugiamos en una oficina, que era llena de humo negro y no había aire, todos en el suelo, donde permaneció el aire respirable. En una muestra de humor negro circulo un cartel con la imagen de una persona calcinada firmado como KFC titulado El rey del pollo frito.

Un ajedrez peligroso

En el trasfondo del conflicto los analistas identifican los “planes de la CIA para arrastrar a Rusia a una guerra con Ucrania para luchar contra Moscú con las manos de Kiev”, según sostiene el presidente del Instituto de Estrategia Nacional, Mijaíl Rémizov. Los EE.UU sin duda están jugando en el lado de Kiev. Su tarea consiste en celebrar las elecciones presidenciales, asegurarse el control del nuevo gobierno en el país. Eso, por así decir, es la punta del iceberg. Se pretende arrastrar a Rusia a una confrontación militar, mientras que EE.UU, la Unión Europea y la OTAN actúan tras bambalinas del golpe de Estado que impuso el gobierno de facto en Ucrania. Esta es la situación que la prensa libre de Occidente silencia, o manipula, en favor de una geopolítica que se propone desestabilizar la región.

Rusia denuncia que, “pese a la existencia de pruebas que vinculan a ultranacionalistas ucranianos con el incendio, los medios occidentales difunden informaciones falsas relacionadas con el incidente”, reveló el diario Bild. Agentes estadounidenses están ayudando al gobierno golpista de oficio en Ucrania para "luchar contra el crimen organizado", en el sureste del país, según el periódico alemán. El Partido Comunista Ruso ha manifestado: El presidente de Ucrania de facto, ya ha dado a entender, que a partir de ahora la Alianza del Atlántico Norte OTAN, considerará a Rusia su adversario y continuará su agresiva política expansionista, dirigida contra nuestro país. Lo dicen de un modo abierto, sin ningún retoque diplomático. Declaraciones en el mismo tono, vienen de boca de los principales líderes occidentales. Ese empeoramiento irreversible de la relaciones con Occidente, es un hecho que ya se ha producido y que es imprescindible que tengamos en cuenta.

Para muchos observadores existe un “sabor amargo de la política del siglo XXI, pues a pesar de que el mundo nunca ha sido tan globalizado y seguro como en la última década, la comunidad internacional no podría estar más lejos de proveer un sistema capaz de prevenir que las potencias mundiales impongan su política a ambos, sus amigos y enemigos” En ese ajedrez jugado entre occidente y oriente se encuentra la situación de Ucrania, cuya guerra es la ficha candente de un juego de imprevisibles consecuencias.

sábado, 3 de mayo de 2014

ECUADOR SIN LIBERTAD DE PRENSA, UNA PARADOJA ORQUESTADA


Por Leonardo Parrini

No deja de ser paradójico que por el Día de la Libertad de Prensa casi todos los diarios ecuatorianos hablan en sus editoriales, o en portada, de que en el país no hay libertad de prensa, o está afectada, haciendo uso de esa libertad de prensa. Parece un juego de palabras, una reiteración excesiva, pero no. Es una apuntación pertinente, puesto que esa paradoja, es decir, afirmación que parece falsa, aunque en realidad es verdadera o afirmación que parece verdadera, pero en realidad es falsa es el plato del día en el menú de la prensa criolla. Lleno de ingredientes que conducen a una afirmación que el diccionario define como “más allá de lo creíble”, el reporte de la jornada es que en el Ecuador no existen condiciones de libertad para la expresión periodística.

De esa cadena de razonamientos aparentemente impecables, que lleva sin embargo a contradicciones lógicas, que en buen romance suelen llamarse falacias, está llena la viña del señor. Y, a poco andar, en el Día de la Libertad de Prensa nos encontramos con el tendencioso “informe” de la organización estadounidense Freedom House, traducido es algo así como la casa de la libertad, que señala que en Ecuador “no hay garantías para ejercer el periodismo”, afirmación reproducida por varios diarios ecuatorianos sin censura alguna. ¡Oh paradoja! Uso un espacio restringido para decir que mi opinión está restringida, o sea una verdad que se vuelve patas arriba para llamar la atención.

¿De dónde proviene esta paradoja? Pues del equipo creativo de Freedom House que, ni corto ni perezoso, lanza la afirmación amparada en un presunto estudio del que no se conoce metodología alguna ni fuentes referenciales. ¿Es eso ético o admisible? La organización norteamericana de manera tendenciosa ubica al Ecuador “entre los países latinoamericanos que carecen de libertad de prensa”, junto a Venezuela, Cuba, México y Honduras, naciones que de algún modo han tenido enfrentamientos políticos con los EE.UU. A no dudarlo, “se trata de una campaña de desprestigio contra el Ecuador, sobre todo de organizaciones y grupos de poder de Estados Unidos”, con claros fines políticos según analistas.

Para contrastar fuentes citamos a Roberto Wolhgemuth, miembro del Consejo de Regulación de la Información y Comunicación (Cordicom), quien señala que son claros los intereses a los que responde la Organización No Gubernamental, al emitir un documento del cual se desconoce qué metodología aplicó, además de recordar cómo es financiada: “Estamos viendo que tiene un presupuesto que declaran que es de alrededor de 46 millones de dólares, de los cuales 40 millones son financiados por el gobierno de Estados Unidos”. Para Wolhgemuth “No tiene relevancia este informe, tal vez sí para ciertos medios de comunicación privados que quieren posicionar a nivel internacional la idea de que aquí no hay libertad de prensa lo cual es absolutamente falso”.

¿Qué más dice el estudio de Freedom House? El informe de la “casa de la libertad” menciona que “los 197 países y territorios evaluados por Freedom House durante 2013, el 32% quedó en la categoría de “libres”, el 35% como “parcialmente libres” y el 33% en la de países “sin libertad”. En esta última hornada figura Ecuador. En seguida se sugiere que “la libertad de prensa en todo el mundo ha caído a su nivel más bajo en una década, incluido el deterioro para los medios en Estados Unidos”. No obstante, se evidencia otra paradoja: en el mapa mundial de la libertad de prensa aparece EE.UU con verde como país que tiene prensa libre igual que Australia, Canadá, Costa Rica, la mayor parte de Europa, Israel, Japón y Uruguay.

Ecos de prensa nacional

La pregunta de rigor es ¿Cuáles son las fuentes que utiliza Freedom House? Se sabe que “El 28 de octubre de 2011 organizó en Washington un conversatorio en el que participó César Ricaurte, de Fundamedios; Carlos Correa, de la fundación Espacio Público de Venezuela; Carlos Lauria Serra, de la Comisión para la Protección de los Periodistas en las Américas; y Andrés Morales, de la Fundación para la Libertad de Prensa de Colombia”. Las mencionadas organizaciones corresponden a grupos privados de interés gremial o comercial dedicadas a “salvaguardar las libertades de prensa en los países del continente”.

¿Qué dice la prensa nacional?

Diario El Universo de Guayaquil editorializa: “A través de la historia siempre ha habido el interés de los gobiernos por utilizar la prensa, a veces, no solo para difundir su labor, sino con interés proselitista y excluyente… usar una manera de concebir la vida, las relaciones humanas, el Estado, como si se tratara de un crimen, es en realidad una confesión de negación del derecho a la libertad. Esto que por extensión ocurre con la prensa, llevó a las Naciones Unidas a declarar el 3 de mayo como el “Día Mundial de la Libertad de Prensa”.

Mientras tanto el periódico HOY de Quito, señala en su editorial: “Hoy se celebra el Día Mundial de la Libertad de Prensa, en malos momentos para la libertad de expresión y de prensa en Ecuador. Solo puede haber buen gobierno cuando los periodistas tienen libertad para examinar, escrutar y criticar las políticas y las actuaciones”. Y tiene razón. Por eso la falta de libertad de prensa en Ecuador es una paradoja orquestada.

viernes, 2 de mayo de 2014

SARAYACU ¿UN TERRITORIO AUTÓNOMO?


 
Por Leonardo Parrini

El territorio de Sarayacu, ubicado en la provincia de Pastaza, siempre nos pareció una tierra mítica en la que se han sucedido hechos inéditos en la historia y geografía amazónica ecuatoriana. Primero fue el intento de la petrolera argentina CGC de explotar el rico yacimiento de crudo que subyace bajo su frondosa selva viva, como suelen llamar a la Pachamama sus habitantes. Luego el juicio planteado por el pueblo de Sarayacu ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos CIDH, contra la CGC Argentina, y que ganó en buena lid, en defensa de su territorio. La sentencia implicó el pago de 1,4 millones de dólares a la comunidad de Sarayaku por daños ambientales causados por la petrolera argentina en el año 2002. Dentro de la sentencia de la CIDH, se estableció que el Estado, a través de sus máximos representantes, debe dar disculpas públicas al pueblo de Sarayacu por el atropello a sus derechos y proceder al retiro de la pentolita, explosivo con que la compañía CGC buscó petróleo en el suelo de Sarayacu. Adicionalmente, la CIDH sentenció que en el territorio de Sarayacu no puede existir militarización ni incursión armada. Además, en un plazo razonable y con la respectiva disposición presupuestaria, se deberán implementar programas, o cursos obligatorios, en derechos humanos de los pueblos y comunidades indígenas, dirigidos a funcionarios, militares, policiales y judiciales, así como a otros cuyas funciones involucren relación con pueblos amazónicos. También el Estado deberá organizar y financiar un acto público e internacional de reconocimiento de la responsabilidad que le fue imputado, el mismo debe ser efectuado en la comunidad.

En la actualidad, está pendiente el cumplimiento cabal de la sentencia, en términos del retiro de la pentolita, y aun se discute quién debe representar al Estado para ofrecer las disculpas al pueblo de Sarayacu. Hoy día este territorio se ha convertido en una especie de Estado dentro del Estado con medidas de libre determinación, como cobijar a tres prófugos de la justicia ecuatoriana. Al respecto, el Presidente Rafael Correa ha manifestado que “Están provocando, están deseando la violencia y si eso llegara a ocurrir, la responsabilidad es de aquellos que desafiaron el estado de Derecho, los tres fugitivos, que en lugar de enfrentar sus responsabilidades exponen a esa comunidad”.  

Asilo indígena
El ex asambleísta Cléver Jiménez, su asesor Fernando Villavicencio y el activista Carlos Figueroa, se encuentran al amparo del territorio de Sarayacu, provincia de Pastaza por decision de sus dirigentes. La medida responde al presupuesto de que la fuerza pública no puede ingresar a territorio de Sarayacu, conforme las medidas cautelares que dicta la sentencia del CIDH. Frente a la resolución de proteger a los 3 fugitivos de la justicia, el presidente Rafael Correa ha señalado que la estrategia de los dirigentes de Sarayacu “es desconocer el Estado de derecho”.

La CIDH, en su informe a favor del asambleísta Cléver Jiménez, su asesor Fernando Villavicencio, y Carlos Figueroa, -condenados a 6 y 18 meses de prisión y al pago de $145.000 por el delito de injuria en contra del presidente Rafael Correa,- consideró que la afectación sobre el derecho a la libertad de expresión no es “susceptible de reparación, restauración o de adecuada indemnización”.  Las medidas cautelares a favor de los tres sentenciados, se  basan en el artículo 25 del Reglamento de la CIDH que le permite “a iniciativa propia o a solicitud de parte, solicitar que un Estado adopte medidas cautelares”. Ante esto, el experto en derechos humanos Salim Saidan, en entrevista con diario El Telégrafo, expresó que la CIDH comete un error en su análisis porque evalúa que la irreparabilidad de ese derecho no es semejante a lo que podría suceder con el derecho a la vida o a la integridad personal.

Es de Perogrullo decir que Sarayacu no constituye un Estado dentro del Estado; sin embargo, no está por demás recordar que el separatismo es un delito político e inconstitucional en un Estado unitario, plurinacional e intercultural, como el que está vigente en el territorio ecuatoriano, y al cual pertenece Sarayacu como parroquia de la provincia de Pastaza. La sentencia de la CIDH no es patente de corso para acciones ilegales reñidas con la justicia, como amparar a personas que se encuentran al margen de la ley. Políticamente los dirigentes de Sarayacu, con representación ante sus bases no pueden convertir en una charada el legítimo derecho del pueblo Kichwa a sus reivindicaciones sociales. 

Autonomía forzada

Para entender qué está pasando en Sarayacu es necesario tomar en cuenta algunos elementos que se advierten en el panorama político nacional e internacional. Detrás de la declaración de brindar “asilo” a los tres sentenciados, subyace una estrategia de desconocer el Estado de derecho nacional vigente y esta acción se enmarca en la estrategia de la derecha internacional, llevada a cabo por ONGs, que buscan desestabilizar al Estado y gobierno ecuatorianos mediante la balcanización del territorio amazónico de Sarayacu. Es decir, pretender el reconocimiento de Sarayacu como enemigo dentro de la lógica de la guerra entre estados, y no buscar ese reconocimiento mediante la conciliación. Es tal la actitud de esta estrategia de separatismo que, incluso, se pide mediación frente al conflicto. Arbitraje que no corresponde, en ningún caso, puesto que no se trata de dos Estados en guerra, sino de la insubordinación de una comunidad frente a la autoridad del Estado nacional. 

Sarayacu, por decisión de sus dirigentes locales se declara en “alerta máxima”, bajo un “Estado de excepción”, medida que no le corresponde asumir a la dirigencia indígena local, ni menos impedir el normal desenvolvimiento de clases, de la actividad económica y de la vida cotidiana en la zona como lo han hecho. En Sarayacu se está dando un proceso de discriminación positiva, que desvirtúa la lucha por los derechos colectivos y desconoce el Estado nacional. Cabe señalar que la autodeterminación de los pueblos no implica, en este caso, desconocer el Estado vigente y autoridad de ese Estado.

El mensaje de los dirigentes de Sarayacu es claro: provocar una disputa y constituir un enemigo, que es el Estado, para vigorizar su lucha y su identidad. Es un caso de desobediencia civil, con desconocimiento a la autoridad nacional. Se busca protagonismo mediante confrontación con el Gobierno por una lucha política de identidad y de liderazgo en la Amazonía. En el fondo, en Sarayacu, existe una disputa entre actores políticos que provienen del Pachakutik más radical que platean un desafío provocador y pretenden medir fuerzas para encontrar mayor espacio de poder político. Se trata de una disputa para ganar adhesiones que pone a los protagonistas en un ámbito de dramatización frente a los medios de opinión pública que dramatizan, histérizan el tema y lo presentan como elemento en contra del Estado.

Así se va ensuciando un proceso de lucha histórica de los pueblos amazónicos que desvirtúa la reivindicación indígena, porque la arrastra a la demagogia. El separatismo indigenista de Sarayacu quita contenido y sentido a la lucha por los derechos fundamentales de los pueblos colectivos. Declararse un “Estado aparte” y desconocer el ordenamiento jurídico del Estado de derecho, no representa la reivindicación de un derecho político. No puede un acto, supuestamente humanitario, ejercido en nombre de los derechos humanos de presuntas víctimas como los tres “asilados”, convertirse en trampolín político. Hay hechos supuestamente humanitarios que pueden llevar a un detrimento de un bien mayor, que es el reconocimiento del Estado unitario, y que van en desmedro de la construcción del Estado plurinacional. Sarayacu vive el desprestigio de sus principios y paradigmas, que se contaminaron de demagógica politiquería.