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E c u a d o r - S u d a m é r i c a

sábado, 8 de febrero de 2014

¿CNN, EN COMPLOT CONTRA ECUADOR?


 
Por Leonardo Parrini

Decir CNN en el mundo de la información, equivale a hablar del gurú del periodismo mundial. Una marca, una empresa, una tendencia informativa que toda la vida ha hecho gala de su imparcialidad, capacidad de cobertura e influencia internacional. Ese prestigio resumido en las tres letras míticas, CNN, tambalea ante las declaraciones del ex presentador mexicano de la cadena, Alberto Padilla, a la emisora colombiana W Radio.

Padilla trabajó durante 14 años en la cadena de noticias CNN, y dejó el cargo hace tres, por mantener diferencias de opinión en “los valores profesionales” con los cuales trabajan los actuales dueños de CNN en español. Su denuncia, en su parte medular, señala que CCN se asoció con los hermanos Roberto y William Isaías, prófugos de la justicia ecuatoriana por delitos relacionados con el feriado bancancario de 1999, y realizó campañas en contra del Gobierno ecuatoriano.

La denuncia del periodista mexicano señala una secuencia de acontecimientos que forman el entretejido de una trama donde aparecen los ex banqueros ecuatorianos, un senador norteamericano y CNN, en un contubernio para afectar la imagen de las autoridades y del Gobierno ecuatoriano. Comprometer estas tres letras CNN con el propósito de desprestigiar al Gobierno ecuatoriano bajo la acción de “emprender una campaña de cabildeo no es ilegal lo que es cuestionable, por parte de los Isaías, financiar contra el gobierno y tener canales con control, editorial bajo el nombre de CNN, es inmoral en el periodismo”, señala Padilla. El presentador además denuncia un hecho sensible: otro punto imperdonable es cerrar CNN Latino y cortar la cabeza a 500 personas mientras los responsables siguen ahí”.

Los hechos

Los hermanos Roberto y William Isaías han mantenido durante algunos años, contratada a la Agencia de Relaciones Públicas NewLink de Florida, EEUU, que produce el programa de Andrés Oppenheimer “para impulsar la agenda anticorreísta”, a través de entrevistas gestionadas con analistas. Ademas, han promovido publicaciones contrarias a los intereses del Gobierno ecuatoriano; entre ellas, un libro de Fabricio Correa, y otros del ex presentador de tv Carlos Vera y del economista Pablo Lucio Paredes, según la denuncia de Padilla.

El ex presentador de CNN señala, además, que el ex presidente Abdalá Bucaram, derrocado en su momento, primo de la señora Isabel Bucaram, gerente de CNN Latino, junto a los hermanos Roberto y William Isaías, que viven en Miami, y la cadena CNN en español, también se salió para desprestigiar al mandatario Rafael Correa. Los hermanos Isaías son dueños de cuatro de los cinco canales de CNN, los canales de Miami, Nueva York, Tampa y Orlando donde se transmite CCN Latino, mientras que el FBI los investiga por sus relaciones con senador republicano por New Jersey, Robert Menéndez que les estaría facilitando su permanencia en los EE.UU “con ayuda ilegal”. El senador Menéndez es pieza clave de la campaña contra Ecuador, dado que es nada menos que el líder del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de EE.UU. y desde esta posición ha sido particularmente activo, ejerciendo presión para que se suspendan (a Ecuador) los beneficios arancelarios conocidos como Atpdea.

El FBI investiga llamadas y cartas de Menéndez de recomendación al Departamento de Estado y otras dependencias, para ayudar a los hermanos Isaías a establecerse en EE.UU., a cambio de donaciones a su campaña de reelección. Quien esto escribe, dijo Alberto Padilla en su blog, “puede confirmar que, desde que viven en Miami, EE.UU. han financiado una activa campaña de cabildeo contra el gobierno de Rafael Correa en Ecuador, y -ahora sabemos también- han financiado a senadores para lograr su permanencia en los EE.UU.”

Esos son los hermanos “con los que CNN se alió para hacer CNN Latino, y ellos tenían el control de las editoriales de CNN Latino, eso es lo que es totalmente inaudito”, comento Padilla, al tiempo que manifestó que “es totalmente comprobable que Isabel Bucaram, -prima de Abdala Bucaram-, y gerente de CNN Latino, fue quien presentó a Cynthia Hudson, vicepresidenta ejecutiva y gerente general de CNN en español, con los Isaías.

La estrategia de los Isaías “ha sido integral: el frente de relaciones públicas por un lado, el frente político por el otro -en la forma de alianza con el senador Menéndez; pero hay un tercer frente: el control de un medio de comunicación, no solo importante, sino clave”. Isabel Bucaram, prima de Abdalá, es ejecutiva de CNN en Español, en la parte de la cadena latina. Isabel consiguió entrevistas en Ecuador para María Elvira Salazar, presentadora de CNN Latino contra el gobierno de Correa.

Padilla continúa la denuncia señalando que “un hecho relevante es que luego de firmar los Isaías el acuerdo con CNN, en febrero de 2013, y que fue negociado y controlado exclusivamente por Cynthia Hudson, al darse a conocer la noticia de la creación del nuevo CNN Latino, no fue hasta que la prensa ecuatoriana cuestionara que CNN hiciera negocios con los que son de hecho fugitivos internacionales requeridos por la Interpol, que los jefes mayores de CNN -los ‘gringos’- se enteraron y se horrorizaron del hecho, ya que hasta entonces desconocían la verdadera historia de los hermanos”.

De esta forma, según Padilla, “CNN, por un lado, está sujeta a la objetividad e imparcialidad que obliga a un canal de noticias y a todo periodista, pero por el otro, sus propietarios pagan campañas anti gobierno de Ecuador -más lo que el FBI compruebe en su investigación contra el senador Menéndez- entrando en un obvio conflicto de interés”.

jueves, 6 de febrero de 2014

PIN PON, DESDE LA EDAD DE LA INOCENCIA



Por Leonardo Parrini

Pin Pon es un muñeco con cara de algodón se lava la carita con agua y con jabón…

Eran los días de infancia robada, en la edad de la inocencia, cuando sonaba esa canción en el Chile, rojo y negro, que perdura en la memoria de un país largo como una cueca triste. Entonces un Muñeco encantador y encantado, saltaba desde el teclado de un piano a las faldas del Tío Valentín. En esa diminuta figura de maravilloso payasito que había nacido de la imaginación poética de Jorge Guerra, habitaba el alma del niño que fuimos. Jorge era, entonces, un joven actor que se iniciaba en las artes escénicas en un programa de televisión -desde 1965- que llevaba por nombre Pin Pon. Había nacido el muñeco de cartón, Pin Pon, un buen día, para quedarse de huésped en mi corazón de niño, para habitar la fantasía provista de inocencia en un territorio donde las realidades se imponían por sobre los sueños infantiles.

Pin Pon cantaba, jugaba, recomendaba, pedía que antes de dormir nos laváramos las manos y que soñáramos con estrellas fulgurantes, como la estrella solitaria que vigilaba desde la noche infinita a su Chile austral y emancipado. Cada tarde nos convocaba a esa fiesta de la niñez compartida con tu héroe favorito, con el Muñeco de cartón que convertía la jornada vespertina en una algarabía. En su maravilloso universo creado en el set de televisión, todavía en blanco y negro, Pin Pon ponía alas a nuestros afanes de chiquillos revoltosos, como el camarada de la alegría, el pana con alma de niño feliz.

La vida seguía su curso, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido, como dicta Sabina. Ese mundo adulto, que se pone de espaldas a la niñez, un día dio paso al absurdo del golpe militar de septiembre de 1973. Y la alegría se trocó en drama para millones de chilenos que veían sucumbir, bajo la violencia y represión militar, a la tierra de la Mistral, la que cantó a los piececitos de niños, azulosos de frio; la maestra rural, la Nobel poetisa universal, que como Pin Pon, había puesto un clavel de esperanza en el corazón de cada niño chileno.

Jorge Guerra, con la cara pintada de muñeco a medio lavar, tuvo que salir del Chile que se debatía en la hoguera del odio fascista y emprendió el exilio en Ecuador, país hermano y solidario con las mejores causas del continente. El Muñeco se afincó en Quito, y desde las alturas andinas proclamaba su pregón de fantasía. Otros niños, entonces, abrieron las puertas de su corazón para el hijo del sur. Y Pin Pon, entonces, levantó una cabaña de bohíos en el corazón del niño montubio, del negrito del Chota, del serranito chagra, del infante guayaco, del indígena amazónico y del niño mestizo.

Nunca antes un transeúnte de la imaginación latinoamericana había calado más hondo en el rincón de esos corazoncitos ecuatoriales. Puro amor equinoccial, pura sabia ancestral, puro país canela había acogido al Muñeco encantador. Y sintiéndose en casa entre hermanos, en la tierra también encantada del mágico Ecuador, Pin Pon se quedó hasta el día en que el corazón gigante de Jorge Guerra dejó de latir, una mañana aciaga en su pecho de cartón.

Ha transcurrido un lustro exacto de ese 6 de febrero de 2009. Ese invierno fue duro en el país, como si la Pachamama ecuatorial se resintiera por tan sentida ausencia del Muñeco. No puedo sino recordarlo maquillándose entre bambalinas o recitando largos poemas en los recitales solidarios con Chile militarizado. Ese fue Jorge Guerra, el Muñeco inolvidable. Un hombre con corazón de niño eterno. Un ser humano enorme. Esta noche, será una noche estrellada en Quito. Auscultando el firmamento tal vez lo veamos pasar, Pin Pon vigilante y fugaz, el Muñeco de cartón, en interminable viaje, sin escala, hacia la fantasía infinita.     

BONIL: ¿RECTIFICAR O RATIFICAR?



Por Leonardo Parrini

La Supercom mandó a rectificar una caricatura de Bonil, por considerarla que faltaba a la verdad de los hechos. La caricatura original en cuestión narra, en una secuencia de tres cuadros, cómo la fuerza pública allana la casa de Fernando Villavicencio e incauta computadores. Para el experto internacional José Enrique Finol, vicepresidente de la Asociación Mundial de Semiótica, la imagen constituye “un pronunciamiento político”. El caricaturista rehace la caricatura en una historieta cargada de ironía, rayando en el sarcasmo, según el semiólogo internacional.

El analista en semiótica dijo a la Agencia Andes que “Este primer texto me parece que intenta presentar a un gobierno democráticamente electo, a unas instituciones, como si fueran fascistas. Aquí hay unos símbolos de las botas, de los guantes, que buscan presentar un acto legal, realizado según una decisión de unos tribunales, como si fuese un acto de atropello fascista: el hecho de derrumbar la puerta sobre las personas, las botas, (…) esta suerte de saqueo de la residencia de un ciudadano, pareciera extralimitarse en la función crítica constructiva que tendría una caricatura”.


El semiólogo Finol, director del Laboratorio de Investigaciones Semióticas y Antropológicas de la Universidad de Zulia, que fue invitado por el Consejo de Regulación y Desarrollo de la Comunicación (Cordicom), manifestó que  no se trata de una caricatura, sino trata de un “pronunciamiento político”. “Es una lástima que aunque la crítica política no escapa de la actividad de los caricaturistas, ellos son individuos que enriquecen el debate político, creo que el texto aquí presentado se convirtió en un mensaje eminentemente de una parcialidad política en la que se perdió la función de la crítica humorística”.

La rectificación

El experto mundial señaló, en referencia a la rectificación, que ésta reitera el mensaje de la caricatura original porque está cargada de ironía que raya en el sarcasmo: “En la rectificación me parece que hay una ironía excesiva que pasa a ser sarcasmo. Una de las funciones retóricas de la ironía es decir lo contrario de lo que se expresa. Esta segunda caricatura (la rectificación), cuando utiliza la ironía, al invertir el significado ratifica la primera caricatura. De manera que la rectificación pareciera ratificar lo dicho en la primera caricatura”.



Según el diccionario de la lengua española Rectificar significa corregir, enmendar o perfeccionar una cosa ya dicha o hecha. Corregir o modificar una persona su propia conducta, opinión o comportamiento. Los sinónimos de la palabra rectificar pueden ser  corregir, modificar, reformar, rehacer, retocar, enmendar, transformar, reparar, remediar, ajustar. Y el antónimo es uno sólo: ratificar.

¿Rectificó o ratificó, Bonil, en su segunda caricatura el mensaje de la caricatura original?

Roland Barthes dejó escrito que una imagen puede ser encadenada a un texto para direccionar el sentido de ambos. Toda imagen es polisémica; implica, varios significados, entre los cuales el lector puede elegir algunos e ignorar los otros, señala Barthes. Por tanto, una imagen polisémica puede ser anclada por un texto para significar lo que el texto quiere significar. En ese caso el mensaje lingüístico guía, no ya la identificación, sino la interpretación. En algunas historietas, destinadas a una lectura, el mensaje está confiado principalmente a la palabra, ya que la imagen recoge el carácter estereotipado de los personajes. Se hacen coincidir entonces imagen y texto para dirigir y orientar el mensaje.

Las caricaturas de Bonil no rectificaron el significado del texto que continuaría conservando el mismo sentido, según el experto Finol. Caricatura original: Policía y Fiscalía allanan domicilio de Fernando Villavicencio y se llevan documentación de denuncias de corrupción. Caricatura rectificación: Policía y Fiscalía allanan domicilio de Fernando Villavicencio, e incautan sus tablets, computadores, celulares. Este texto unido a la imagen de la segunda caricatura, y apoyado por los textos del parlamento interior de los cuadros, conformaría un mensaje cargado de ironía que, en lugar de rectificar, lo que hace es ratificar el sentido del mensaje original, concluye Finol.

martes, 4 de febrero de 2014

NYMPHOMANIAC, UN ENSAYO SOBRE LA SEXUALIDAD FEMENINA



Por Leonardo Parrini

Un film erótico irrumpe en el escenario cinematográfico europeo y provoca la censura que luego fue revocada. Nymphomaniac del director danés Lars Von Trier, en un primer momento fue prohibida por ser considerada “no apta para menores de 18 años, ni para proyecciones en sala comerciales comunes”. ¿Puede un filme, a estas alturas de la vida, ser censurado por su contenido sexual? La respuesta es sí, y la repregunta es por qué.

Nymphomaniac tiene como protagonista a la actriz francesa Charlotte Gainsbourg, habitual en las películas de Von Trier; y con la presencia de Shia LaBeouf, Uma Thurman y Willem Dafoe. Su trama es simple, pero la realización compleja, con escenas de sexo de grueso calibre. En el fondo, este filme resulta ser un ensayo sobre la sexualidad femenina: En una fría noche de invierno, el viejo y encantador soltero Seligman encuentra a Joe, golpeada en un callejón. La lleva a su departamento, donde le cura sus heridas y le pregunta por su vida. La mujer retrocederá al pasado para hacer un recorrido de cincuenta años a través de los inverosímiles hechos de su singular vida, en los que predominan la lujuria y el sexo, pero también, varios indeseables sucesos…

Un extenso collage conductual, entretejido con tipologías de mujeres célebres por su exacerbado sentido de la sexualidad, constituye la base de la personalidad de Joe, protagonista de este film que resulta ser una fábula moral que lleva el “subgénero del melodrama femenino hacia su epicentro más brutal y verdadero: el sexo”.

Según la crítica, imitar el método mayéutico, que busca la verdad en el ser, y el acto sacramental de la confesión con el objetivo de fusionar mística y carnalidad, son las dos grandes obsesiones de Von Trier. En el segundo volumen de Nymphomaniac, el director danés ensaya un ejercicio de transgénero autorreferencial. El film forma parte de la trilogía de la angustia, en la que Von Trier “pone el punto de mira en la tragedia humana en viaje hacia el abismo”. En ese tríptico, Anticristo es el dolor del alma, Melancholia es el estado de permanente tristeza y Nymphomaniac es la desesperanza.

Joe es una mujer de cincuenta años que, al cabo de una vida sexualmente azarosa, sucumbe a la “frustración sexual a causa de la imposibilidad de ser saciada por Jerome”, por quien siente un amor que, al mismo tiempo, la enajena del placer. La protagonista, en su hedonismo, se lanza al encuentro sexual con hombres peligrosos que la someten a desventuras sadomasoquistas, registradas con total frialdad por la cámara dirigida por Von Trier.

No obstante Joe, hace gala de su poder sexual que utiliza como arma de doble filo en contra de “miserables y tramposos”, a quienes “aterroriza”, con ayuda de un inmoral William Dafoe que desde el rol de estratega conductista, la convierte en intimidante gánster femenina. El personaje evoluciona desde sus orígenes, mientras que en su infancia presenta rasgos de “perversidad polimórfica” que tiende a desaparecer; en su fase adulta busca “gratificación sexual donde quiera que se atisbe, al margen de lo socialmente aceptado”. Prueba de ello son las escenas del bosque, en que el ritmo interno del fresno, o los robles, despiertan un ardor incontrolable en la ninfómana.

Como la hechicera Llilith de origen sumerio, Joe, representa un paradigma femenino ligado con “fuerzas oscuras”, que encarna el poder de la seducción, la furia y la destrucción sin el menor atisbo de culpa y sentido de lo convencional. En el fondo del estereotipo femenino, Joe, a través de su desenfrenada sexualidad, sostiene una batalla contra el hombre como mujer emancipada que se niega a someterse a los designios masculinos. Una especie de mujer fatal, que puede otorgar placer extremo a su compañero o ahogarlo en la angustia.