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viernes, 17 de abril de 2015

HUMO BLANCO SOBRE ORO NEGRO


Fotografías Leonardo Parrini PARRINIMAGEN
Por Leonardo Parrini

La noticia tardó casi un año. Los habitantes de Pastaza habían dicho hace algunos meses que el petróleo sería "una realidad movilizadora para la provincia". Y en ese sentido se han venido moviendo las frutas en un proceso de adjudicación complejo y difícil que se inició en el 2013 con la Ronda Suroriente Ecuador. Esta semana salió humo blanco y la espera llegó a su fin con la firma del contrato, por la adjudicación del Bloque 28, entre el Estado ecuatoriano y el consorcio conformado por las empresas estatales Petroamazonas EP (Ecuador) 51%, Enap Sipetrol (Chile) 42% y Belorusneft (Belarús) con el 7%.  

La Secretaría de Hidrocarburos, SHE, autoridad de control administradora del contrato, dio luz verde para que las empresas adjudicadas inicien el proceso de licenciamiento ambiental en esta área del suroriente ecuatoriano. En la fase exploratoria se invertirán 25 millones de dólares y se hará una inversión posterior de 75 millones para el desarrollo del bloque. Se espera confirmar reservas por el orden de los 30 y 50 millones de barriles de petróleo en un area de intervención que abarca una población aproximada de 64.000 habitantes urbanos y 16.000 rurales, con 200 comunidades y 80 habitantes de promedio por comunidad. Las poblaciones del Bloque 28 registran el siguiente panorama, en cuanto a la existencia de servicios básicos: agua potable 20%, luz eléctrica 80%, alcantarillado 10%, letrenización 6%, escuelas 70% y centros de salud 80%.

El acto protocolario contó con la presencia del ministro Coordinador de Sectores Estratégicos, Rafael Poveda; de Recursos Naturales No renovables, Pedro Merizalde y la Secretaria de Hidrocarburos, Ivonne Fabara. Estuvieron presentes, además, representantes de las empresas Oswaldo Madrid (Petroamazonas EP), Marcelo Tokman (ENAP SIPETROL); Eduardo Tapia (ENAP SIPEC), y Andrey Nikonov, apoderado legal de la empresa estatal Unitaria Unión de empresas Productoras Belorusneft. En la ceremonia se firmó una modificatoria al Contrato de Prestación de Servicios para la Exploración y Explotación de hidrocarburos en el Bloque Paraíso Biguno Huachito e Intracampos (PBHI), Bloque 47, con la estatal chilena ENAP Sipetrol. Con una inversión de $ 82 millones de dólares la empresa internacional solventará la perforación de dos pozos adicionales, instalación de facilidades de superficie y un oleoducto.

Todas las voces todas

La firma de los contratos para la exploración del Bloque 28 y 47 ha motivado la opinión de múltiples voces. El Ministro Rafael Poveda destacó el interés que existe por invertir en el área de hidrocarburos en el Ecuador: “Es una alianza estratégica entre los tres países para desarrollar nuevas inversiones, representa la voluntad política para trabajar en nuevos proyectos”. Los amazónicos, conscientes de la importancia que representa para su provincia el inicio de una nueva era petrolera, han sumado esfuerzos por participar de los beneficios de la industria. Leighton Zarria, Director de Radio Interoceánica de Pastaza, en entrevista con el periodista Marco Cabezas, destacó que "Hay voces a favor prácticamente, las voces en contra no tienen preponderancia...ahí es cuestión del tira y jala de qué priorizar como obra y el monto de compensación solicitado, por ejemplo, por una junta parroquial. Por ese lado hay línea abierta y en verde para el paso del tema petrolero”.

Y la luz verde surge del clamor de la propia comunidad amazónica. Marlene Zabala, dirigente de la FICSH, Federación Interprovincial de los Centros Shuar de Pastaza, manifestó que ”sabemos que si hay petróleo, entonces es otro trato, si hay petróleo queremos participar porque tenemos recursos. Estoy luchando como una madre por sus hijos. Necesitarnos ser informados en que se puede apoyar”. El apoyo surge de diferentes sectores interesados. En San Jacinto, Antonio Vargas, legendario dirigente histórico de la CONAIE dijo que “Es un tema que hemos estamos analizando y la era petrolera va por qué va. El pueblo indígena si no se prepara en diferentes áreas, solo quedaríamos de mirones y seguiría lo mismo. Esta vez estamos planteando discutir tema de fondo para ver cómo insertar en el tema petrolero a las comunidades”. Dicha inserción es cuestionada por dirigentes de la mítica Sarayaku. Marlon Santi, curaca del Pueblo del Medio Día, considera que “el tema del petróleo en Sarayaku, es un tema que no está en su agenda. Eso quiere decir que es innegociable, pero si lo hicieran podríamos y buscaríamos hacerlo en igualdad de condiciones”. Felix Santi, Presidente del Pueblo Sarayaku, ratifica que “efectivamente, la resolución es de no permitir el ingreso de las empresas petroleras que afecten a los territorios indígenas…No estamos preparados para hacer un convenido petrolero con el Estado. Un convenio que tenga la participación efectiva de los pueblos.”

La participación es un tema que se plantean las comunidades que no quieren auto marginarse del proceso de la industria del petróleo. Las nuevas políticas públicas del sector ratifican la reivindicación de derechos colectivos y de la naturaleza y la soberanía estatal o popular sobre dichos recursos. Ricardo Obando, asesor del Ministro Rafael Poveda y ex técnico de la SHE, reconoció que: “migramos de un modelo de contrato de participación en la que el 80% se llevaban las empresas y el 20% quedaba para el Estado. Es en este gobierno ejercemos un modelo de prestación de servicios en el que las empresas petroleras operan para nosotros en extraer de manera responsable los recursos naturales y les reconocemos una utilidad razonable, a través del pago de una tarifa”.

Pastaza es la provincia más grande del país y la más mega diversa con siete nacionalidades ancestrales. La mayoría está a favor de la actividad petrolera, pero tienen una preocupación ya que no están firmando un cheque en blanco, sino que solicitan que esa exploración sea bajo la mayor limpieza posible y con el menor impacto ambiental. Franco Viteri de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía Ecuatoriana CONFENIAE, advirtió que “en Pastaza hay nacionalidades que ya están en el proceso petrolero, respétamos la libre autodeterminación de ellos, pero sin embargo es importante organizarlos para tener algo concreto respecto de cómo vamos a enfrentar el cambio climático”. Edgar Martinez, técnico de la SHE en Puyo, se pronunció diciendo que “es importante que estos temas se comiencen a tratar en estos sectores para comenzar a organizarnos. Cuando hablamos de petróleo eso moviliza mucho, pero debo recalcar que los recursos y servicios que se generen alrededor, seguramente, no nos van a beneficiar a todos, pero sí a una mayor parte”.  

Santiago Peralta, ex Gobernador de Pastaza señala que “no debería haber una oposición radical a la industria hidrocarburifera, cuyo escenario tiene que ver con mejoras económicas para la provincia y optimización de actividades productivas. Para los transportistas, comerciantes y hoteleros es una bienaventuranza el tema petrolero, pero algunos sectores indígenas organizados lo miran con detenimiento y me parece correcto”. El técnico indígena Ruben Gualinga, evoca el tiempo pasado cuando sus hermanos de sangre no veían humo blanco sobre el oro negro. Solo miraban desde lejos a la industria petrolera, en manos transnacionales, que hacía de las suyas en su provincia: “para nosotros los pueblos indígenas de Pastaza, fue una sorpresa observar hace 25 años en nuestro territorio, que ciertos helicópteros llegan sin siquiera habernos anunciado qué es lo que pasaba. Nosotros acudíamos a la empresa privada para saber que sucedía, pero jamás se nos informó, jamás se nos consultó. Y esa es la diferencia que hoy, antes de firmar el contrato, se ha hecho el proceso de diálogo y consulta previa en las comunidades. Ya llevamos tres años aquí y las veces que sea necesario vamos a informar a nuestros hermanos que están en la cabecera cantonal, a nuestros hermanos que están en las nacionalidades, de acuerdo a sus códigos culturales”.

sábado, 20 de octubre de 2012

LA NUEVA ERA DEL PETROLEO ECUATORIANO


Fotografia Leonardo Parrini
Por Leonardo Parrini

Ecuador ingresa a una nueva era de explotación hidrocarburífera con el anuncio hecho esta semana por el presidente Rafael Correa que señala a la región selvática del suroriente ecuatoriano como el nuevo destino petrolero del país. El territorio está habitado por nacionalidades, comunidades y pueblos indígenas que deben alcanzar el desarrollo gracias a sus recursos no renovables, ya que “necesitamos petróleo, minería, cobre para salir de la pobreza y eso es una buena noticia”, manifestó el mandatario.

El anuncio de Correa se convierte en una premonición factible con la realización de la XI ronda de  licitación que deberá contratar los servicios de empresas interesadas en explorar y explotar 21 bloques hidrocarburíferos en la región suroriente. El proyecto cuenta con la firme resolución estatal de romper barreras culturales e integrar a las comunidades indígenas de las zonas de influencia, donde algunos confunden “folklore ancestral con pobreza”, dijo el mandatario ecuatoriano en alusión a dirigentes indígenas y fundaciones internacionales ecologistas que se oponen a la extracción petrolera en la Amazonía ecuatorial.

¿Qué trae de nuevo el petróleo para Ecuador?

La nueva etapa petrolera deja atrás una historia que se remonta a 1921, cuando la Leonard Exploration Co. de Nueva York  que había obtenido del gobierno un área de 25 mil kilómetros cuadrados, extrajo el primer barril de petróleo de la Amazonía ecuatoriana. Años más tarde la Shell explotó petróleo en el suroriente hasta 1948, año en que decide abandonar el país aduciendo inexistencia de crudo. Posteriormente, en la década de los sesenta, Ecuador ingresa al boom petrolero, en una segunda etapa hidrocarburífera que arranca en marzo de 1967, con la extracción de 2.610 barriles de crudo obtenidos por la Texaco del pozo Lago Agrio 1, en la frontera nororiental del Ecuador.

El llamado boom petrolero significó para el Ecuador, según el técnico de hidrocarburos Ricardo Obando, la implementación por parte del Estado de “políticas entreguistas y serviles que no democratizaban los beneficios del recurso natural no renovable”. La existencia de contratos leoninos firmados por el Estado con  empresas petroleras internacionales que obtenían el 80% de la participación en el negocio, confirma que “el último beneficiado era el pueblo ecuatoriano”, concluye Obando. 

Atrás queda una historia que no estuvo exenta de la tragedia ambiental con la intervención irresponsable de compañías extranjeras que desolaron la Amazonia nororiental de contaminación y muerte. Emblemático es el juicio contra Chevron Texaco, fruto de la lucha y de la reivindicación de las "comunidades que fueron afectadas por los malos niveles de gestión socio ambiental  y operativa de una empresa que no cumplió con los estándares" que demanda la industria petrolera.
Indomables contra la miseria

Con la reforma a la  ley de hidrocarburos emprendida por el gobierno del economista Correa  la situación dio un vuelco sustancial, a través de la nacionalización y democratización de los beneficios obtenidos del petróleo. Al migrar los contratos a prestación de servicios ahora las empresas internacionales que operan hidrocarburos en Ecuador obtienen ganancias “por cada barril de crudo producido”, cuyo precio es fijado previamente. Las transnacionales “ahora trabajan para el Estado ecuatoriano”, que recupera el rol protagónico de control y administración del petróleo y obtiene la totalidad de la utilidad, en tanto exista sobreprecio del barril tasado a nivel internacional.

La premonición presidencial que anuncia la nueva era petrolera ecuatoriana se enmarca en un “proyecto muy ambicioso y responsable de Estado”, con la puesta en marcha de una política de justicia social y redistribución equitativa de la renta del petróleo que deberá romper el paradigma de marginalidad y postergación del Ecuador amazónico, cuyo paisaje de verde interminable no tiene que ser sinónimo de miseria endémica o triste locación para románticas filmografías ecologistas.

El nuevo modelo de desarrollo hidrocarburífero del Ecuador deberá fomentar y potenciar el patrimonio de los recursos no renovables nacionales, con vigencia de un estatus diferente, según lo establece el plan gubernamental del buen vivir. Prerrogativa contemplada en la Constitución con claros mecanismos de reivindicación de derechos de la ciudadanía y de la propia naturaleza. El destino está trazado: Ecuador deberá echar mano de la riqueza que proviene de la extracción de petróleo que va a financiar educación, salud, comunicaciones, tecnología y aprovechamiento adecuado de los recursos naturales y un manejo turístico sustentable en la Amazonía, territorio que se muestra indomable contra su histórica marginalidad y abandono.












sábado, 8 de septiembre de 2012

NUEVOS VIENTOS AMAZÓNICOS





















Fotografía Leonardo Parrini
Por Leonardo Parrini

Que el Ecuador ha cambiado su faz ante el mundo, no cabe duda. Varios hechos así lo confirman. Entre lo relevante de los vientos de cambio que fluyen de mar a cordillera y de la Sierra a la Amazonia ecuatoriana está lo que se ha dado en llamar la nueva era petrolera.

Atrás quedó una historia de desproporcionados contratos a favor de las compañías transnacionales con regalías que excedían toda lógica de una política soberana que nunca existió por parte de los gobiernos de turno. Política entreguista que, a cuenta de colocar el petróleo en el mercado internacional, permitió una explotación hidrocarburífera sucia de alto impacto ambiental y social en la Amazonia, con escasos réditos para el país y los pueblos, nacionalidades y comunidades indígenas de la zonas de intervención.

Para muestra un botón. ¿Cuántos años debieron pasar para que la región amazónica ecuatoriana contara con las magníficas carreteras que hoy acortan distancias culturales, sociales y económicas, cuántos sufrimientos tuvieron que padecer el hombre y la mujer amazónicos para que ahora los excedentes petroleros beneficien a sus comunidades con el 12% del excedente petrolero en proyectos y obras de desarrollo, salud, educación y vialidad?

Los vientos que fluyen a través del verde interminable de la Amazonía ecuatoriana habla de una nueva era en que el derecho de los pueblos, nacionalidades y comunidades amazónicos a ser consultados antes de que una sola máquina petrolera ingrese a su territorio, es una realidad que en estos momentos viven las provincias de Pastaza, Morona Santiago, Napo y Orellana por primera vez en la historia del país y del continente.

Sin embargo, la consulta previa a la Ronda Suroriente Ecuador cuenta con algunos detractores interesados que no comprenden este nuevo proceso de participación ciudadana que tiene lugar en el nuevo Ecuador que vivimos. Así, una torpe pero dañina campaña de desprestigio está en marcha con fines de impedir que la ciudadanía amazónica ejerza su legítimo derecho a ser consultada y estar bien informada respecto de la eventual actividad petrolera en sus territorios.

Una campaña de desinformación aupada desde el exterior por organizaciones que, irrespetando la soberanía del país, intervienen en asuntos internos del Ecuador con fines proselitistas. A la vez que financian la acción de grupos y dirigentes políticos criollos que, mediante el cacicazgo, pretenden seguir manipulando a las poblaciones indígenas amazónicas que exigen su derecho ciudadano de obtener beneficios de la actividad hidrocarburífera y la consecuente preservación y respeto de su entorno natural, a través de una explotación hidrocarburífera responsable.

Hoy, que la palabra del habitante amazónico vale e incide en las decisiones de gestión pública del Estado en el manejo de nuestros recursos naturales, existe la inmejorable oportunidad de optimizar esa política a través de nuestra opinión ciudadana, y hacer sentir nuestros derechos como ráfaga de los nuevos vientos que corren por la indómita región amazónica ecuatoriana.